«Todos los problemas de la variante de Pajares eran conocidos desde el inicio»

Sáenz de Santa María, durante su charla en el Ridea. / Mario Rojas

El decano de los geólogos asegura que la rigidez administrativa y los recortes demoraron las soluciones en una «obra que se hizo bien»

RAMÓN MUÑIZ

La variante de Pajares necesitará 17 años de obras antes de abrir al público, según los últimos cálculos del Ministerio de Fomento. Los deslizamientos de la ladera de Campomanes y las filtraciones de agua al interior de los túneles han sido los argumentos más repetidos por las administraciones para explicar las demoras. Sin embargo «todos los problemas que se encontró la obra eran conocidos desde el inicio». Lo afirma José Antonio Sáenz de Santa María, decano del Colegio de Geólogos de Asturias, quien ayer disertó sobre los retos que supuso la obra.

«Se dice que es el noveno túnel más largo del mundo, y nos enfrentamos a retos no superados antes». Entre ellos citó la presión que provoca abrir un paso a 1.200 metros de profundidad, entre materiales «que son como el chocolate y tienden a atrapar a la tuneladora». Si algo retrasó las soluciones requeridas, considera que fueron «los recortes presupuestarios y las rigideces administrativas, que van en aumento y llegan a un punto en el que si no gastas una partida incluida en el proyecto, te puedes meter en un problema».

Con el conocimiento actual, reconoce Santa María que la obra se habría hecho de otra forma. «El túnel tendría un metro más de diámetro, no se habría echado gravilla al trasdós para impermeabilizar, y se habría ejecutado primero una galería de investigación», reflexiona.

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