El Ministerio de Medio Ambiente admite la «dificultad» de resolver las filtraciones en la Variante de Pajares

Tubería que desagua las filtraciones de la variante a un ritmo anual de 300 litros por segundo./JC Román
Tubería que desagua las filtraciones de la variante a un ritmo anual de 300 litros por segundo. / JC Román

En una respuesta parlamentaria a Podemos, recuerda que el proyecto básico de la obra preveía inundaciones dentro de los túneles de hasta 1.650 litros por segundo

RAMÓN MUÑIZ

Es una historia de David contra Goliat. En febrero de 2017 la asociación Lacerta y la Federación Leonesa de Entidades Locales Menores acudieron al Ministerio de Medio Ambiente para quejarse de los perjuicios que la construcción de la variante de Pajares ha provocado en la zona, un espacio protegido con garantía de la UE. Amagaban con seguir escalando y poner el grito en Bruselas por la cantidad de acuíferos subterráneos, fuentes y ríos que pierden parte de su caudal tierra adentro hasta desembocar en los macrotúneles.

Los colectivos reclamaban que el ministerio cotejara la situación con la autorización que en 2002 extendió a las obras, porque creen que «las medidas preventivas, correctoras o compensatorias» que entonces se impuso a la obra no se han cumplido o son insuficientes. Según la ley, si se dan estos parámetros, lo que toca es revisar las autorizaciones e imponer nuevas obligaciones al promotor, esto es, el Ministerio de Fomento.

Los afectados ya tenían abierta una línea de impugnación anterior, ante la Confederación Hidrográfica del Duero, a la que denunciaron «los efectos de las obras en distintos aprovechamientos de agua». El organismo de cuenca emitió en junio de 2016 un requerimiento a Fomento para que comprobara la queja y explicara las obras para corregirlo. Como no recibió respuesta, abrió un expediente sancionador.

Esta vez el departamento que rige Isabel García Tejerina fue más allá. Según explica, encontró razonable el asunto y «con fecha de 17 de octubre de 2017, la Dirección General de Calidad y Evaluación Ambiental acuerda el inicio del procedimiento de verificación» para saber si la envergadura de las filtraciones suponen que los permisos ambientales se incumplieron o que las obras de reparación se quedaron cortas. Paradójicamente, de la comprobación no se encargan sus propios técnicos. Es Fomento a quien ha requerido para que especifique si la pérdida de caudal está dañando esta reserva natural, y qué tipo de obra puede remedarlo.

La Ley de Evaluación Ambiental se diseñó de forma que este examen no durase más de un mes. Precisa que el promotor de la obra y las personas afectadas «deberán pronunciarse en el plazo máximo de treinta días», y que si ese margen vence sin que Fomento se pronuncie, «el procedimiento de modificación [de la autorización] continuará si el órgano ambiental cuenta con elementos de juicio suficientes para ello. En este caso, no se tendrán en cuenta los informes o alegaciones que se reciban posteriormente».

Medio Ambiente dice que ve materia pero aun «no encuentra elementos de juicio suficientes» como para seguir adelante el trámite, imponiendo indemnizaciones u obras. Lo que ha hecho para sortear el plazo de un mes es tirar de la Ley de Procedimiento Administrativo Común, que faculta a suspender todo trámite cuando éste depende de informes técnicos.

«En la actualizar el procedimiento se halla suspendido en tanto en cuanto se reciba el documento técnico» que está elaborando Fomento, ya sin plazo. Medio Ambiente procedió así «dado el carácter esencial de este informe así como la dificultad técnica de su confección», argumenta. Cuando lo reciba, volverá a poner el contador de los plazos y promete someter el informe a consulta pública para que los vecinos afectados puedan valorar si las mejoras que propone el otro ministerio son suficientes.

Previstos hasta 1.650 litros

En Fomento defienden que la autorización recibida en 2002 se cumplió al pie de la letra. En una respuesta parlamentaria a Podemos, recuerda que el proyecto básico de la obra preveía inundaciones dentro de los túneles de hasta 1.650 litros por segundo, indican que cuando fueron calados los tubos el caudal era de 500 litros por segundo, y que las canalizaciones en superficie de los arroyos de Alcedo y Folledo han logrado rebajarlo a 350. La contestación es de julio. Recientemente el presidente de la empresa pública que coordina las obras, Adif Alta Velocidad, tuvo reuniones con los afectados en los que redujo a 300 litros por segundo el agua de los ríos leoneses que se filtra a los túneles y desemboca en la vertiente asturiana.

En la última etapa de Ana Pastor al frente de Fomento se ejecutó ese arreglo de Alcedo y Folledo, dentro de un plan que debía seguir por otros ríos y arroyos, pero que se ordenó suspender. Ahora, con otros directivos, el esfuerzo se ha vuelto a retomar. Una quincena de operarios revisan una a una un centenar de fuentes naturales más otra quincena de arroyos y ríos. Buscan localizar los puntos por donde se pierde más caudal tierra adentro, para a partir de esa información, proponer las obras que mitiguen el problema. El plan de trabajo que siguen permitiría tener en 2019 los primeros proyectos para esas actuaciones.

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