Los mayores de la Sequeda, la Vega y la Valduerna se reúnen en la escuela para seguir aprendiendo

Los mayores de la Sequeda, la Vega y la Valduerna se reúnen en la escuela para seguir aprendiendo

El Consistorio de Valderrey organiza un entramado de actividades como Educación de Adultos, talleres de informática, manualidades, gimnasia o excursiones

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«No se puede saber lo que cada uno es capaz si no lo pone a prueba». Con esta frase recibía la profesora Mónica Cabezas a la treintena de alumnos que han comenzado las clases de Educación de Adultos en el grupo escolar de Castrillo de las Piedras, unas aulas cerradas hace más de 20 años y que han recobrado la vida con esta iniciativa educativa.

La máxima es toda una declaración de principios de la diversa actividad que van a desarrollar a lo largo del curso las personas mayores del municipio de Valderrey y de la comarca, que acuden conscientes de que esta actividad “nos pone en marcha las neuronas”, señalaban aplicados con sus cuadernos y bolígrafos.

Los alumnos forman parte del 75 por ciento de la población que vive en la zona a caballo entre La Sequeda y la Vega del Tuerto, y son la base demográfica de este territorio rural heterogéneo y disperso donde “en pleno siglo XXI aún hay localidades en las que los accesos a bienes culturales y asociativos” no son una tarea fácil, asegura el alcalde de Valderrey, Gaspar Cuervo.

Los vecinos que cada lunes asisten a clase en Castrillo de las Piedras, y también en Barrientos en la sede de la Asociación de Jubilados, se desplazan en la red de transporte auspiciada por Ayuntamiento de Valderrey. Una parte de ellos llegan en el taxi de nueve plazas costeado por el Consistorio y otra parte se organiza con los coches disponibles en los pueblos. A Castrillo acuden alumnos de esta localidad, además de Tejados, Bustos, Matanza, Curillas y de localidades vecinas del municipio como Nistal Celada y Castrotierra que se desplazan encantados para convivir durante dos horas con amigos y conocidos. En Barrientos, la escuela se abre para los del pueblo, los de Carral y San Félix de la Vega.

Lo más importante que tenemos en los pueblos son las personas”, asegura convencido Gaspar Cuervo, que desde el equipo de Gobierno del CRA (Ciudadanos Rurales Agrupados) organiza desde hace tres años un programa de envejecimiento activo con talleres de introducción a la informática impartido de forma voluntaria por Celeste, una vecina del Municipio, donde los participantes aprenden a comunicarse con sus nietos a través de correos electrónicos y wathsapp, y con la incorporación hace dos años de la Educación de Adultos financiada por la Diputación Provincial.

Si con la Educación de Adultos los asistentes refrescan la memoria de lo aprendido en la escuela hace muchos años y analizan el mundo que hoy les rodea, con los talleres de manualidades y de todo tipo de disciplinas, descubren con la Educadora Social Conchi Cuervo Brímez su importante papel en el mantenimiento de los pueblos decorando los mobiliarios urbanos (bancos y mesas) o rescatando el patrimonio inmaterial oral del que ellos son los mejores guardianes. Los jubilados del municipio también participan activamente en los talleres de lectura, en los bailes y la gimnasia con el fin de que tomen conciencia de la necesidad del ejercicio físico, en las charlas sobre hábitos de vida saludables con los que se pretende, de forma transversal, concienciar sobre las bondades del envejecimiento activo; los mayores no pierden oportunidad de relajarse en el Spa y en participar en excursiones a distintos museos y exposiciones de interés.

Cada actividad tiene como uno de los objetivos destacados la necesidad de que las personas se relacionen, “porque si hay algo que todos, absolutamente todos los seres humanos necesitamos, es tener testigos de nuestra existencia y eso se consigue creando oportunidades para la socialización y la cohesión grupal”, explica Conchi Cuervo, que procura que a los abuelos no les falten los medios para “adquirir los aprendizajes necesarios para seguir evolucionando como individuos en constante proceso de formación a lo largo de la vida”. La monitora concluye subrayando que los pilares fundamentales de las actividades son “aprender a aprender, aprender a hacer, aprender a ser y aprender a convivir”.

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