León, de nuevo, entre las grandes víctimas del fuego

Efectos del fuego en La Cabrera. / J.L.B. |I.S.

El incendio de La Cabrera deja tras de sí un desolador pareja que trae a la memoria los devastadores efectos que tuvo el fuego en la vecina Castrocontrigo o La Tebaida

A. CUBILLASEncinedo

Adentrarse en La Cabrera es hoy adentrarse en la nostalgia, el desamparo. Es entrar en una comarca azotada por las voraces llamas del incendio más devastador en los últimos años en Castilla y León y el más grave de este verano en España.

Un fuego que en la Cabrera se siente por los cinco sentidos. El fuerte olor a humo embriaga este entorno natural privilegiado de alta montaña que estuvo a merced de las virulentas lenguas de fuego que arrasaron todo lo que se encontraban por delante.

Avanzaron a su antojo y con capricho, echando un pulso a los más de 300 efectivos que tras seis días de intensa lucha derrotaban al que cada verano se convierte en el peor enemigo del entorno natural de la provincia leonesa.

La Tebaida o Castrocontrigo son sólo algunas de las zonas más damnificadas por el fuego en los últimos años en León, que cuenta con una larga lista a la que este año se suma la Cabrera que dibuja una imagen en la que el verde de sus frondosos pastos se entremezclan con las más de 10.000 hectáreas manchada de negro de ceniza.

Una comarca en la que parece que el verano se ha despedido de golpe para adentrarse de lleno en los últimos rescoldos del otoño, donde las hojas amarillentas se aferran en vano a las ramas de los consumidos árboles.

Son los efectos del fuego, los efectos de la mano del hombre que, de la noche a la mañana, han borrado los colores de La Cabrera.

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