De San Martín del Camino a Foncebadón

CAPÍTULO II

Leonoticias, tratando de demostrar que no hay que cruzar países para descubrir rincones nuevos, se adentra en los más de doscientos kilómetros del Camino de Santiago en la provincia

NACHO BARRIO y SANDRA SANTOS
Capítulo i- De sahagún a san Martín del Camino Capítulo iii- De FONCEBADÓN A LA LAGUNA

Los libros de héroes no cuentan que, para afrontar una buena aventura, lo primero es haber descansado bien. Seguramente os estéis preguntando… ¿Pero qué aventura van a afrontar estos hoy? Os lo contamos. Hoy vamos a sumergirnos en la Maragatería, una comarca leonesa que respira Camino de Santiago por todos sus poros.

Amanecer en San Martín

Como recordaréis, en nuestra última etapa llegamos a San Martín del Camino tras haber pasado por Sahagún y León. Ha tocado hacer noche en el Albergue Vieira y, después de prepararnos, vamos a coger fuerzas, que también es importante. Os lo habrán dicho mil veces, pero el desayuno tiene que ser completo si uno quiere estar todo el día andando. En este albergue coincidimos con Amelia, que cambió su vida en Barcelona para abrir este descanso en pleno camino. Un albergue de esos en los que se hace familia, como ella misma me cuenta.

Y es que lo que Amelia dice es tan real que hasta en navidad hacen cenas de hermandad y hay peregrinos que reservan aquí con mucho tiempo de antelación para pasar la nochebuena. Ojalá algún año podamos pasarnos. Y es que Amelia se vuelca con el caminante, en lo que para ella también es una aventura.

Antes de irnos de los sitios solemos firmar el libro de visitas, como un pequeño recuerdo que quien sabe si volveremos a leer algún día. Nos despedimos de Amelia que tan bien nos ha tratado para ponernos en marcha, que hay que aprovechar todas las horas de sol.

Como habéis podido comprobar, el Camino en esta zona es bastante llano, está bien señalizado y aunque pueda parecerlo, no es en absoluto monótono. De todas formas nuestro Camino guarda sorpresas que seguro que no esperáis. Y no os vamos a engañar, nosotros tampoco lo esperábamos. Y nos gusta que sea así.

Héroes en Paso Honroso

No tenemos que andar mucho para llegar a una de las localidades emblemáticas del Camino. Hospital de Órbigo, un lugar que mira y vive la ruta jacobea y en su puente, el más largo de todo el Camino de Santiago, nos recibe su alcalde, Enrique Busto, un tipo que me cuenta que su municipio se llena hasta arriba durante unas justas medievales, las de Paso Honroso. En 1434, el caballero leonés don Suero de Quiñones, organizó un torneo de armas retando a todo caballero que quisiera traspasar el puente, a romper tres lanzas contra él y sus nueve acompañantes. Todo para conquistar a su dama Leonor Tovar. Se corrieron 727 carreras y se rompieron 166 lanzas durante un mes, con la excepción del día 25 de julio, festividad de Santiago Apóstol.

El puente, que une las dos poblaciones, fue construido en el siglo XIV aunque remodelado en siglos posteriores.

Nos damos un paseo con el alcalde por un municipio que, como muchos otros del Camino tiene una dura realidad compartida. Durante muchos años del pasado, el cuidado del patrimonio no era una prioridad, por lo que a pesar de los esfuerzos de las últimas décadas, aún pueden verse errores que no atienden a ninguna lógica.

Pero nos centramos en el día de hoy. El alcalde nos repite que tenemos que pasarnos por allí el día que celebran las justas e incluso que nos vistamos de medievales. Cualquiera le lleva la contraria así que si nada lo impide, aquí estaremos el primer fin de semana de junio.

Hospital de Órbigo nos despide con su crucero y con la iglesia de San Juan Bautista, un templo que recogió el legado del hospital en el siglo XVIII y que aún conserva un retablo plateresco.

Enfilamos nuestros pasos hacia Astorga, la capital de la Maragatería, y nos topamos de frente con algo que nos habían contado de pasada pero que nos hemos propuesto ver con nuestros propios ojos.

Puente de Hospital de Órbigo, una vista de Astorga y el Crucero de San Justo de la Vega. / N.B.

La mística de la Casa de los Dioses

Dejando atrás Santibañez de Valdeiglesias y tras subir un importante repecho llegamos a la Casa de los Dioses, un lugar muy especial en el que David Vidal te recibe siempre con un abrazo. Se trata de un rincón en el Camino en el que uno puede no solo descansar, sino reflexionar profundamente sobre todo lo que le pasa a uno por la cabeza. Un lugar místico en el que compartir es la palabra clave.

David llegó de Barcelona en el año 2009 y levantó esta finca y su nave, en medio del campo, decorada con decenas de corazones de todos los tamaños y con un tenderete delante de su puerta repleto de zumos, limonada, café, leche, infusiones, fruta, frutos secos, galletas y bizcocho, todo a su disposición de forma gratuita.

Tras una buena conversación y un mejor abrazo con David dejamos atrás la Casa de los Dioses para no llegar muy tarde a Astorga. Como nos pasó en León, los nervios van llegando. Y, como nos encanta ver las ciudades que vamos a conquistar desde lo alto, nos asomamos desde el crucero que está antes de llegar a San Justo de la Vega. Unas vistas espectaculares de una ciudad única.

Astorga, capital de los maragatos

Astorga nos recibe con buen frío pero con mucho que mostrar. Queremos ver el Palacio Episcopal, obra de Antonio Gaudí, como Botines. En la actualidad el Palacio cuenta con el Museo de los Caminos, en un edificio que muestra el estilo modernista de Gaudí con detalles más medievales.

Pero antes de llegar a la Catedral de Santa María, situada a pocos metros, pasamos a comprar un poco de chocolate de Astorga, que junto a los mantecados son la estrella del dulce maragato.

La Catedral impone. Con la fachada occidental de estilo plateresco, las capillas y la puerta de la sacristía se atribuyen a Gil de Hontañón.

Astorga, en todo su explendor. / N.B.

¡A comer cocido!

Tras pasar parte de la mañana en Astorga disfrutando de su patrimonio y de su gente, va llegando la hora de comer y llegamos hasta Castrillo de los Polvazares, un pueblo de colores marrones que nos enamora. Allí espera Pedro en Casa Coscolo para descubrir otro de los secretos de la maragatería: su buena mesa.

El cocido maragato, aquí, es el que manda. Y ojo, se come al revés.

Atacar la Maragatería también era disfrutar de su mesa, siempre acompañando con vinos de la tierra que tanto tintos como blancos están al nivel que merece el cocido maragato.

Un café de puchero pone fin a esta comida, que repetiremos cuando volvamos por aquí. Pedro nos despide y le agradecemos lo bien que nos ha tratado, dándonos ánimos para finalizar la etapa de hoy. Además hay que bajar la comida y qué mejor manera que caminando hasta Foncebadón, donde hoy acaba nuestro Camino. La localidad nos recibe tras una dura subida y ya preparamos la próxima aventura, que será en el Bierzo. ¡Buen Camino amigos!

Capítulo i- De sahagún a san Martín del Camino
Capítulo iii- De FONCEBADÓN A LA LAGUNA

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