Los ingresos de los trabajadores de los pueblos apenas alcanzan el 50% de los de la ciudad de León

Los ingresos de los trabajadores de los pequeños pueblos crecen en la salida de la crisis a medio gas. /Gráfico
Los ingresos de los trabajadores de los pequeños pueblos crecen en la salida de la crisis a medio gas.

El rendimiento medio de un trabajador en León esde 21.029 euros frente a los 10.914 de los que viven en municipios de menos de 1.000 habitantes | El presidente del CES defiende que estas poblaciones «tienen que apostar por lo que tienen, por el hecho diferencial y la calidad de sus productos agrarios y ganaderos»

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Elevar el empleo en los núcleos rurales de Castilla y León es clave para la fijación de la población, pero también es necesario que la mejora de las oportunidades laborales llegue acompañada de un impulso sustancial de las condiciones salariales en los pueblos, que permita diseñar un plan de vida digno a sus habitantes.

El último informe de la Agencia Tributaria sobre rentas en los municipios, incide de nuevo en que los rendimientos del trabajo medios en los pueblos de menos de 1.000 habitantes de la Comunidad es prácticamente la mitad que en las grandes urbes.

Los datos de la declaración del IRPF por municipios del año 2015 reflejan, además, que la mejora de los ingresos medios declarados por el mayor dinamismo económico tras la recesión se produce con la mitad de intensidad en los pequeños municipios que en las grandes ciudades.

En concreto y según los datos recabados por Ical, los rendimientos medios del trabajo en las cuatro ciudades de entre 100.001 a 500.000 habitantes de Castilla y León, se situaron en el año 2015, en los 21.077 euros, frente a los 11.624 euros contabilizados para los 1.991 pueblos con menos de 1.000 vecinos.

Asimismo, en comparación a 2013, primer año en el que la Agencia Tributaria sacó estos datos y que fue un punto de inflexión para la crisis, las rentas del trabajo en las capitales crecieron un seis por ciento; mientras que en los pueblos lo hicieron a un ritmo del 3,2 por ciento.

Los rendimientos medios del trabajo en Castilla y León se situaron en el año de estudio en los 18.156 euros, con un avance respecto a 2013 del 5,7 por ciento. Los ingresos medios laborales se situaron por encima de la media tanto en las ciudades de mayor tamaño, como en las poblaciones intermedias, las cinco de 50.001 a 100.000 habitantes, con 19.412 euros; y en las seis de 20.001 a 50.000, con 19.260, que experimentaron avances del 5,6 y 6,3 por ciento respecto a dos años atrás, respectivamente.

Por debajo de la media del conjunto nacional, se encontraron los ocho núcleos de población de 10.001 y 20.000 habitantes, con 17.670 euros, que representan no obstante un avance del seis por ciento respecto a 2013. Los núcleos de 5.001 a 10.000 habitantes, 37 en total en la Comunidad, registraron unos rendimientos medios del trabajo de 17.552 euros, un 6,5 por ciento que dos año atrás; y los 196 de 1.000 a 5.000, de 15.734, con un crecimiento en 2015 respecto a 2013 del 4,7 por ciento.

Una situación reversible

El presidente del Consejo Económico y Social (CES) de Castilla y León, Germán Barrios, defendió que aunque la residencia en ciudades se asocia con mayor nivel educativo y de ingresos, “no es una asociación irreversible de ningún modo”. Al respecto, constató que así lo demuestran algunas regiones rurales en Europa, en las que la confluencia de la iniciativa empresarial y la eficaz explotación de los recursos medioambientales y el patrimonio arquitectónico/cultural, las ha situado por encima de la renta media de sus países.

Barrios destacó, en declaraciones a Ical, que es necesario incrementar la riqueza de los municipios con menor renta, que también son precisamente los de menor población y que están ubicados en las zonas más rurales. En este sentido, opinó que uno de los factores “más importantes” para incrementar la riqueza de estos municipios es” mejorar la productividad del sector primario (agrario y ganadero), puesto que es unas de las causas principales de la brecha de renta entre el medio rural y urbano, que unida a la falta de empleo, son los principales motivos de la insostenibilidad económica y social que conduce a la despoblación”.

El responsable del CES autonómico destacó asimismo que los pequeños municipios “tienen que apostar por lo que tienen, por el hecho diferencial y la calidad de sus productos agrarios y ganaderos”. “Hay que apostar por una mayor transformación de nuestros productos agrarios. Hay que cerrar el círculo y manejar los distintos factores de la cadena de valor para generar más riqueza en el territorio. El producto lo tenemos pero no es suficiente, hay que transformarlo”, argumentó.

Germán Barrio constató que estos pueblos “deben hacer un esfuerzo para mejorar su posicionamiento a nivel global” y resumió que que si se quiere aumentar la riqueza “el objetivo principal debe ser la industria alimentaria”.

Una apuesta por la agroindustria

El reto industrial rural, comentó, debe estar vinculado a la importancia de su producción agraria y ganadera, y por ello “tiene que tener un papel clave el desarrollo del sector agroindustrial, pues es el único que permite transformar las materias primas procedentes de la agricultura, la ganadería y la selvicultura en productos con mayor valor añadido”.

Barrios sentenció que “cuando existe esta industria es cuando se dinamiza el medio rural, se mantiene el sector primario y se crea empleo, resultando esencial para la mejora de los niveles de renta y de disminución del desempleo”. Agregó que no se debe olvidar que estos entornos necesitan estrategias de marketing y de promoción de sus productos para alcanzar niveles suficientes de comercialización.

Todo esto, dijo, adobado con una mejora de infraestructuras acorde a los tiempos, con una apuesta por la banda ancha, para desarrollar “modelos de negocios globales y competitivos donde las últimas tecnologías se pongan en práctica en la comercialización de sus productos”. “Hay que apostar por una mayor digitalización del mundo rural y agrario”.

Asimismo, consideró esencial configurar entornos con servicios básicos de calidad. Una red de servicios de salud y centros educativos “alineados con los valores rurales que aseguren un desarrollo social de todas las personas que decidan vivir y trabajar en el medio rural”.

Desequilibrios provinciales

Las cifras que aporta la Agencia Tributaria reflejan grandes desequilibrios territoriales en la distribución de las rentas del trabajo. Los rendimientos medios declarados por la provincia con más nivel, Valladolid, 20.109 euros, en relación a la de menores ingresos, Zamora, 15.026, supone una diferencia que supera los 5.000 euros en un año.

La segunda provincia con mayores rendimientos del trabajo fue Burgos, con 19.461 euros; seguida por León, 17.786; Palencia, 17.515; Salamanca, 17.510; y Segovia, 17.165. Asimismo, los ingresos laborales en Soria se situaron en el ejercicio de análisis en 16.813 euros, y en Ávila, en 15.792.

Las enormes diferencias entre vivir en una gran ciudad y hacerlo en un pueblo persisten en todas las provincias de Castilla y León. En concreto en las ciudades más pobladas de Valladolid los ingresos medios laborales ascienden a 21.510 euros, cuando en sus localidades de menos de 1.000 habitantes se sitúan en 11.900.

En cuanto a Burgos, la horquilla máxima y mínima de los rendimientos medios por vivir en una gran ciudad o en un pueblo pequeño van de los 21.231 a los 13.975 euros. Esos datos para la provincia leoneses se sitúan entre los 21.029 euros del máximo en la gran ciudad y los 10.914 de los pueblos más pequeños.

Vivir en la capital abulense supone tener unos ingresos laborales medios de 20.098 euros, pero si se vive en un núcleo rural de menos de 1.000 habitantes esa cifra se reduce a 10.478. La situación se repite en Salamanca con una horquilla entre 19.845 y 11.092 euros; Soria, entre 19.783 y 11.407; en Palencia, entre 19.555 y 11.660; y Segovia, entre 19.600 y 13.188. La capital zamorana presenta unos rendimientos medios del trabajo de 19.001 euros, mientras que su pequeños pueblos suman solo 10.089, también a la cola de la Autonomía.

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