Los deslizamientos del puerto de Pajares deforman el gasoducto León-Oviedo

Vista aérea del Puerto de Pajares./
Vista aérea del Puerto de Pajares.

«Por seguridad» la empresa quiere ejecutar una variante de entre cuatro y cinco kilómetros que pondría en obras un espacio protegido

R.MUÑIZ

Enagas, la principal empresa gasista del país, acaba de solicitar permisos al Ministerio de Medio Ambiente para poner en obras el puerto Pajares. El proyecto presentado argumenta que el actual gasoducto León-Oviedo está sufriendo problemas entre Villamanín y Lena. «Han aparecido en la zona indicios de inestabilidad del terreno, habiéndose formado pliegues en la tubería», señala en alusión a «ondulaciones y pliegues de la chapa que han obligado a diferentes intervenciones de reparación». Se hace necesario «por la seguridad de la instalación» ejecutar una variante sobre el gasoducto actual, reconoce.

La rebelión del terreno sobre la infraestructura es un mal de todas las obras del lugar. Lo sufre la propia Nacional 630, que recientemente estuvo de arreglos por problemas de ladera. También ocurre en la propia variante de Pajares, aunque con deslizamientos circunscritos a la zona de Campomanes.

La obra de Enagas responde a la insuficiencia de una anterior. En 2006 la empresa ejecutó una variante de un kilómetro, aplicando como criterio el tender los tubos lo más próximo posible a las crestas. «Mejoró el trazado original al no presentar indicación de defecto alguno, pero no afectó a toda la zona que presenta los deslizamientos», aprecia. Los reconocimientos de los últimos años han descubierto «numerosos deslizamientos» en la zona del puerto, a ambos lados de la divisoria entre las dos provincias.

Como solución, se plantean varias alternativas, que suponen abrir una variante de entre cuatro y cinco kilómetros de gasoducto, con tuberías de medio metro de diámetro, insertas en zanjas de 1,5 metros de profundidad mínima. El problema es que la zona en la que se pretende actuar cuenta con abundante protección ambiental.

De las cuatro alternativas posibles, el estudio se centra en dos, al considerar las otras perjudiciales dada la extensión de los corrimientos de tierra. Las obras ocuparían entre 61.933 y 78.256 metros cuadrados, todos ellos incluidos dentro del parque natural. De ellos, hay entre un 63% y un 70,5% catalogados como Hábitat de Interés Comunitario. El oso pardo cantábrico, que es una especie amenazada, tiene entre 4.000 y 9.000 metros de espacio utilizable afectado por las obras. Entre el 16 y el 20% del terreno que ocuparán las máquinas y obreros es ahora pastizal o cultivo.

Dentro del concejo de Lena, se calcula una afección de más de 25.000 metros cuadrados de brezales y unos 15.000 hayedos. Como dificultad añadida, el nuevo gasoducto debe atravesar la carretera nacional 630, algo que se intentará con una perforación horizontal, todo ello reconociendo que la vía también padece los efectos de los deslizamientos. También habría que trabajar sobre un tramo del camino de Santiago.

Tras hacer el análisis de todos los beneficios y perjuicios, el estudio se inclina por la opción que pasa por la Zona Especial de Conservación de la Montaña Central de León y por Valgrande. Esa es su opinión, pero ahora el proyecto se somete a información pública. Ayuntamientos, comunidades autónomas y organizaciones ecologistas han sido invitados a formular sus valoraciones.

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