CSIF reclama más personal en lucha contra incendios con 35.000 hectáreas quemadas

Un brigadista, levantando un cortafuegos./
Un brigadista, levantando un cortafuegos.

Mariano Prieto denuncia que existen algo más de 270 plazas de agentes medioambientales sin cubrir en la Comunidad

EFELeón | Valladolid

El sindicato CSIF ha reclamado más personal para luchar en Castilla y León contra los incendios forestales y en la comunidad autónoma ya han ardido 35.000 hectáreas en más de 2.000 fuegos.

Esta petición la ha efectuado el presidente nacional del sector de autonomías de CSIF, Mariano Prieto, quien ha recordado que hoy finalizan contrato los trabajadores de las subcontratas que se encargan de las torres de vigilancia de los espacios naturales.

Mariano Prieto ha denunciado que existen algo más de 270 plazas de agentes medioambientales sin cubrir y ha exigido la creación en Castilla y León, como ya existe en otras comunidades, de la figura del bombero forestal.

Ha explicado que en Castilla y León existen los agentes medioambientales, con competencias de policía y dirección de las tareas de extinción de los fuegos, pero no los bomberos forestales, que si están reconocidos en comunidades autónomas como Galicia y Madrid.

Además ha indicado que el personal que se encarga directamente de apagar los fuegos es fijo discontinuo y pertenece a empresas subcontratadas por la Junta de Castilla y León, muchos de los cuales acaban su contrato en esta semana, por lo cual, ha puesto como ejemplo, las torretas de vigilancia de los espacios naturales de la comunidad carecen ya de vigilante.

Además ha denunciado la inseguridad que rodea la labor de los agentes medioambientales, no solamente en la lucha contra los incendios, sino también en su labor como policía medioambiental, cuando en muchos casos están dotados únicamente de una libreta y un bolígrafo para combatir los delitos contra el medio ambiente.

Un agente medioambiental, Manuel Cabezas, ha informado de que el pasado 1 de octubre un compañero suyo fue objeto de un intento de apuñalamiento cuando trató de evitar un episodio de caza furtiva en un coto de la provincia.

Este agente ha puesto de manifiesto el peligro que supone para los agentes medioambientales, ante la escasez de personal, acudir en solitario, y no con otro compañero, cuando son reclamados ante un caso de posible delito contra el medio ambiente.

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