Calleja se adentra en el Gran Pozo de Ruesga

'Volando voy' muestra la riqueza subterránea de Cantabria en un emocionante programa que ha contado con la participación de numerosos vecinos de la zona del Alto Asón

Jesús Calleja, durante la grabación del descenso al 'Gran Pozo MTDE'. /Cuatro
Jesús Calleja, durante la grabación del descenso al 'Gran Pozo MTDE'. / Cuatro
MARIÑA ÁLVAREZ

El programa de Jesús Calleja 'Volando Voy', de Cuatro, se ha adentrado en el segundo pozo vertical más profundo del mundo, que fue descubierto en Ruesga a finales del pasado año por un grupo de espeleólogos cántabros. La hazaña ha requerido de un despliegue sin precedentes de medios técnicos para poder iluminar la sima de 435,95 metros, ofreciendo una imagen inédita del bautizado como 'Gran Pozo MTDE'. El programa se ha emitido este domingo y ha contado con numerosos protagonistas y el pueblo de Arredondo como primer testigo del rodaje, en la plaza habilitada como plató.

El guión del programa estuvo salpicado por momentos muy emotivos, por aplausos de los vecinos de Arredondo y también con muchas risas, guardando la intriga hasta el final: el descenso al MTDE, el colofón a un trabajo que ha mostrado la otra cara de Cantabria, la de las cuevas, y destacado la riqueza subterránea de un territorio visto desde el aire (en el helicóptero de Calleja se subieron Miguel Ángel Revilla y una ganadera de La Revilla de Soba) y también desde el subsuelo. «Es mi misión más peligrosa, emprendemos un auténtico viaje al centro de la tierra», ha señalado Calleja.

Con Revilla en Cullalvera

Su primer anfitrión fue el presidente regional, que le acompañó a conocer la Cueva de Cullalvera. El diálogo entre ambos estuvo salpicado de anécdotas -se habló de cómo conoció a Aurora, su esposa, cuando ésta quiso donarle un riñón-, y se desveló que Revilla usa un viejo móvil con teclas y sin conexión a internet, a pesar de haber ganado el premio al 'político conectado'. Ya no le hace gracia que le llamen 'anchoa' y se dejó piropear el 'pelazo', «lo único que tengo bueno».

Revilla se subió al helicóptero y sobrevoló Ramales cantando «me arrulla el murmullo del río y del monte», canción que corearon los vecinos de Arredondo durante la emisión de esa parte del reportaje, que vieron en primicia en pantallas gigantes.

Con ganaderos y espeleólogos

Primera parada: Bustablado. El ganadero Jonathan Valle puso rostro a los jóvenes que deciden quedarse en los pueblos, «no es fácil, pero buscándose la vida, poco a poco se puede».

Más adelante, los espeleólogos Adrián Fernández y Manuel González, los descubridores, explicaron que calcularon la profundidad arrojando una piedra que tardó en tocar tierra unos 12 segundos, «quedamos flipados», y pusieron a Calleja el reto de encontrar la entrada del pozo MTDE, todo un enigma, «nadie sabe dónde está».

Sevi y el salto pasiego

Una de las entrevistas más surrealistas del programa fue la que Calleja realizó a Severino Pérez, Sevi, un vecino de Arredondo que se dedica al salto pasiego y habla a la velocidad del rayo. Hizo una demostración de sus habilidades, que el programa editó con una serie de recursos (ruiditos tipo 'boing-boing') que provocaron carcajadas y que el protagonista se tomó con bastante sentido del humor.

En la vaquería de Charo y María

A continuación, Calleja visitó la vaquería de Charo Arredondo y su hija María, en La Revilla de Soba, como ejemplo del trabajo femenino en el sector primario. Contaron la dureza de su oficio y momentos impactantes de sus biografías, como cuando Charo se puso a ordeñar vacas a pesar de estar de parto, «casi nazco entre cuernos y paja», bromeó María, que fue la segunda en subirse al helicóptero de Calleja. «¡Me muero, qué bonito, mira mis vacas!», exclamó muy emocionada, protagonizando una de las escenas que hizo saltar las lágrimas al público mientras se mostraban imágenes muy bellas de la región, con un corzo corriendo y el arco iris iluminando los valles.

El catedrático de la UC Manuel González Morales explicó a Calleja las razones por las que Cantabria es un paraíso subterráneo. De las 9.000 cuevas catalogadas, 4.000 están en el Alto Asón. ¿Por qué? «Porque el material es adecuado, las condiciones son adecuadas y el clima es el adecuado. Si no lloviera, no tendríamos».

Cumpliendo el sueño de Satur Higuera

Satur Higuera, funcionario de Hacienda, también protagonizó uno de los momentos más importantes de esta emisión. Con 22 años -hace 18- se quedó tetrapléjico en un accidente en el río Asón. De niño solía visitar las cuevas con pinturas rupestres de la mano de su primo Pencho Eguizábal, guía cultural. Pero desde que está postrado en una silla de ruedas no ha vuelto a entrar. «Por no molestar». Pues el programa hizo posible el sueño de Higuera. De nuevo de la mano de su primo entró en Covalanas. «Vas a ver tus ciervas rojas», le dijo, ante un «sobrepasado» Satur Higuera, que hizo llorar a más de uno en la plaza de Arredondo.

Jesús Calleja preparó una cápsula del tiempo, en la que todos los protagonistas de este 'Volando Voy' introdujeron algo: una lata de anchoas -esto lo llevó Revilla-, una mazorca de maíz, la receta del chorizo, dibujos de las nietas de Charo, un escudo de Cantabria y, la más importante, la noticia del descubrimiento del pozo vertical. Todo quedó dentro del recipiente que tendría que depositarse durante el descenso. Por cierto, grabando este momento pasaba por allí el famoso pasiego Hilario Peral, que salía de su cabaña y se paró con el equipo.

El momento cumbre, el encendido del pozo

Un nutrido equipo de espeleólogos se preparó para bajar con Calleja al MTDE portando los equipos y el material de iluminación que fueron colocando a medida que descendían. Una serie de estrechas galerías preceden a la auténtica sima, que no se ve hasta que se llega a un punto determinado, del que los espectadores supieron cuando se escuchó un grito de mujer. Era una espeleóloga que encabezaba la comitiva y no pudo evitar gritar al encontrarse con el gran pozo. Ya está todo instalado. «Un, dos, tres, ¡encender!», grita Calleja, y el MTDE se mostró al mundo iluminado por primera vez. «¡Vaya pozo! ¡Uhhhh!», exclamaron espeleólogos y también los que visionaron el momento en Arredondo.

«¡De las cosas más chulas que se han hecho en televisión en España, y está aquí, en Cantabria!», enfatizó Calleja. Para finalizar, los que tuvieron el privilegio de participar en esta misión contaron lo que habían sentido: «¡qué brutalidad!», «impresionante», «no hay palabras», dijeron a medida que salían a la superficie. «Si Cantabria ya era famosa por Revilla o Altamira, ahora cuando el resto del mundo vea lo que habéis visto vosotros lo será mucho más», dijo Calleja al público en Arredondo.

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