«Ardió todo. No quedó nada»

El fuego rodeó el pueblo de Santa Eulalia de La Cabrera. / I.S.

Los vecinos de la zona miran con resignación un entorno que completamente arrasado donde la calma se ha vuelto a instalar tras seis días envueltos en llamas

A. CUBILLASSanta Eulalia de La Cabrera

El tranquilo discurrir de las aguas de los arroyos embriagan de paz Santa Eulalia de Cabrera que ofrece un espacio único para perderse unos días en la tranquilidad.

Pero ni en sus riachuelos esta pequeña localidad ocultar el terror vivido en los últimos días cuando a escasos metros de sus casas se originó un fuego que con el paso de las horas prácticamente les rodeó convirtiéndose en una isla en medio del desierto de llamas.

No es de extrañar que la desolación embriague esos ojos que miran un entorno completamente devastado y teñido de negro por un fuego que durante seis días y seis noches mantuvo en vela a vivos y muertos.

Porque será difícil o imposible para los más mayores olvidar esas llamas aproximándose sin piedad al cementerio, a la iglesia y a sus casas que les obligó a sumarse con caldero en mano a las labores de extinción.

Así lo recuerda con angustia Teresa, una de las pocas vecinas de este pequeño rincón enclavado en el corazón de La Cabrera que recuerda agradece el gran despliegue de medios humanos y materiales que permitieron que hoy no se esté hablando de una desgracia mayor.

Recuerda con angustia las horas que estuvo encerrada a cal y canto en el interior de su vivienda, con dificultades para respirar y sin saber lo que ocurría en el exterior, y se pregunta qué será de los ganaderos de la zona. “No sé donde van a llevar el ganado. Lo tienen complicado. ”, lamenta.

Sin embargo, tres días después de darse por extinguido, Teresa asegura que ya no tema al fuego. Al fin de cuentas, “ya no queda nada para que quemar. No hay nada, ardió todo. Cuánto pude llorar”.

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