La anciana asesinada en El Burgo Ranero recibió tres golpes mortales y falleció por inhalar el humo

El acusado accede a la Audiencia Provincial de León. / Campillo

El informe mental del acusado revela que «sabía lo que hacía e hizo lo que quiso», a pesar de haber consumido alcohol y drogas antes de ejecutar el crimen

RUBÉN FARIÑASLeón

La muerte de la anciana asesinada el pasado 9 de noviembre de 2014 en El Burgo Ranero fue «violenta y homicida». Esa es la conclusión que extrajeron los médicos forenses que investigaron la causa.

La segunda sesión del juicio por el crimen de esta nonagenaria, a manos de A.M.M., autor confeso del mismo, ha quedado visto para sentencia.

Tres traumatismo mortales, con un objeto contundente usado con fuerza fueron la causa fundamental del fallecimiento y la inhalación de humo aceleró el proceso de la muerte y fue causa inmediata de la misma.

Juicio por asesinato

Las pruebas periciales presentadas esta jornada han descartado que la linterna hallada en el interior de la vivienda, que contenía las huellas del acusado, fuera el objeto usado para golpear a la nonagenaria. «No tenía restos de sangre ni estaba destrozada por los golpes».

La vista también ha reflejado que la mujer intentó escapar de la zona de la agresión, ya que apareció dada la vuelta, tirada en el suelo y con medio cuerpo metido debajo de la mesita de noche.

Los forenses que elaboraron el informe mental del imputado han desvelado qu los antidepresivos que tomaba «no deberían cambiar su conducta»; además, el consumo «repetitivo y habitual» de cannabis, la ingesta de cocaína y alcohol no sostienen la coartada de la comisión del acto en un estado alterado de conciencia.

El acusado, durante la sesión.
El acusado, durante la sesión. / Campillo

El posterior uso de su vehículo para viajar de León a El Burgo Ranero ha apoyado la conclusión de que «sabía lo que hacía e hizo lo que quiso» y para la ejecución del delito «necesitaba estar capacitado». Los peritos no pueden explicar que A.M.M. solo recuerde parcialmente lo ocurrido porque «cuando una persona recuerda algo lo hace al completo».

Eso sí, la Guardia Civil ha reiterado que el asesino confesó «colaboró en la reconstrucción de los hechos, a excepción de las lagunas» y acudió a limpiar el coche a la gasolinera más cercana.

Imagen del acusado durante el juicio, este martes.
Imagen del acusado durante el juicio, este martes. / Campillo

«No se puede volver para atrás»

En el turno de última palabra, el acusado volvía a pedir disculpas a la familia. «Sé que ha sido muy grave y cumpliré la condena; no se puede volver para atrás, hay que seguir para adelante».

Con este último punto se ponía punto y final al juicio. Los informes y las conclusiones de las partes dictaminaban lo siguiente:

La Fiscalía solicitaba la modificación de la pena «por haber reconocido los hechos, a excepción de las lagunas». Por ello, pide 17 años por el delito de asesinato con alevosía y sin posibilidad de defensa -antes reclamaba 20 años- y por la tentativa de robo con violencia 2 años y 6 meses -un año menos que al inicio del juicio-. Eso sí, no aprecia el atenuante por consumo de alcohol y drogas.

Por su parte, la acusación particular, en representación de la familia, mantiene el delito de asesinato y pide 20 años y le acusa de robo con violencia, por lo que reclama tres años más. A ello ha sumado la petición de destierro para el acusado, una vez abandone la prisión, ya que 13 nietos viven en El Burgo Ranero y tendría que convivir con ellos. Además, ha retirado el delito de incendio por daños. «Ha sido un ataque alevoso, con allanamiento de morada, ataque a traición e incapacidad de defensa de la víctima».

Por último, la letrada de la defensa ha insistido en el eximente por consumo de estupefacientes y, sino, que se recuerde el tratamiento antidepresivo al que estaba sometido el asesino confeso.

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