150 amigas entre bolillos

Lorenzana se convierte en el centro de la artesanía con el II Encuentro de Encajeras de Bolillos que acoge a cerca de 150 bolilleras que sin levantar la vista del mundillo sobre el que reposa su labor intercambian impresiones y plantillas de trabajo

Uno de los mundillos con una labor de bolillos rusos. / Inés Santos
INÉS SANTOSLorenzana

Los bolillos son una afición que requiere de mucha paciencia, mucho orden, una buena vista y sobre todo «mucho espacio, porque empiezas con un mundillo y yo que soy una novata en esto ya tengo seis en casa», explica Amparo, una de las encajeras que no ha querido perderse este II Encuentro de Encajeras de Bolillos en Lorenzana.

La convención de bolilleras de Lorenzana ha dado cita a 150 artesanas que no separan la vista de los mundillos sobre los que sostienen la labor. Puntillas, ligas o tapetes son algunas de las obras que se pueden ver en los soportes, pero a bolillos se puede crear todo lo que la mente quiera.

Cada bolillera tiene sus trucos y sus manías, algunas guardan los pequeños bolillos de madera en bolsas de tela cuando no son necesarios para el siguiente paso, otras los separan con finos prendedores, pero todas organizan los mundillos con un especial cuidado.

En el encuentro de lorenzana se juntan diferentes técnicas, por lo que es un buen momento para compartir experiencias. Entre ellas algunas utilizan los bolillos gallegos, «la técnica es la misma pero los bolillos (piezas de madera que ayudan a realizar el encaje) son más gruesos en ese caso», explica una de las asistentes sin dejar de mover los bolillos entre sus dedos con total maestría.

«Mi afición comenzó cuando vi a una señora en León realizando un encaje, tenía un movimiento de manos asombroso y la curiosidad y las clases hicieron el resto». La afición llega por muy diferentes vías. Las hay que comenzaron al ver a una amiga, otras al ver una de las maravillosas piezas que quedan tras una labor de bolillos y otros, como el pequeño Israel vienen desde Palencia acompañando a su abuela, pero con su propio mundillo en el que todavía no sabe que está haciendo, pero tiene muy claros los pasos a dar.

Una afición en la que lo más importante es empezar con paciencia y acudir a estos encuentros, en los que las más expertas pueden guiar y aconsejar entre las diferentes variedades del encaje de bolillos.

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