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El Principado investiga la muerte de dos osos en Cangas del Narcea

Asturias investiga la muerte de dos osos en Cangas del Narcea
  • A simple vista, no se apreciaban signos de que los animales hubieran sido víctimas de trampas o de disparos de furtivos

Dos osos adultos aparecieron ayer muertos, en extrañas circunstancias, aproximadamente a kilómetro y medio de la localidad de Combo, perteneciente al concejo de Cangas del Narcea y al Parque Natural de las Fuentes del Narcea, Degaña e Ibias. Los cuerpos de ambos plantígrados fueron avistados, semisumergidos en el arroyo Cimera, por un vecino de la zona que había ido a controlar sus colmenas en un cortín y que regresó rápidamente a su casa para alertar del hallazgo a la patrulla del Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil.

Miembros de la Guardería del Medio Natural del Principado procedieron a recoger los cadáveres a fin de realizar la necropsia que permita aclarar las circunstancias de ambos fallecimientos. Fuentes consultadas por EL COMERCIO indicaron que, a simple vista, no se apreciaba que los osos pudieran haber sido víctimas de trampas o de disparos de furtivos, de forma que, hasta que se disponga de los resultados de la necropsia, cualquier hipótesis es ahora mera conjetura.

El hecho de que aparecieran dos cadáveres juntos parece descartar, en todo caso, la hipótesis de muerte por causas naturales. Una posibilidad es que se hubiera producido entre ambos animales una pelea tan violenta que provocara en los dos osos heridas mortales. Otra es que las muertes tuvieran como origen un envenenamiento y que, al sentirse mal, buscaran agua para intentar aliviarse. En algunas ocasiones se atribuye a despeñamientos la causa de muerte de osos, más habitual en el caso de ejemplares jóvenes, pero resulta impensable que dos osos hubieran sufrido a la vez ese tipo de accidente.

Censo satisfactorio

La muerte de los dos ejemplares de oso pardo frustra el contento que horas antes habían expresado la consejera de Desarrollo Rural, María Jesús Álvarez, y el presidente de la Fundación Oso Pardo, Guillermo Palomero, durante la firma de un convenio de colaboración para mejorar la recuperación y la imagen de esa especie.

Durante ese encuentro, ambos comparecientes mostraron satisfacción por el resultado de la última estadística de poblaciones, que ha detectado en la Cordillera Cantábrica 40 osas (34 en la zona occidental y 6 en la oriental) con 64 crías (55 en el occidente y 9 en el oriente).

De estas cifras globales, 27 osas y 42 crías se hallan en la zona occidental de Asturias y 7 osas y 13 crías en la de Castilla y León. En la zona oriental están censadas 5 osas y 8 crías, en Castilla y León, y una osa y una cría en Cantabria. En 2015 había 6 osas más y 3 crías menos que en 2014. En cualquier caso, María Jesús Álvarez hizo hincapié en que el catálogo español de especies amenazadas incluye al oso pardo entre las que están en peligro de extinción. Aún prevalecen algunos factores negativos que exigen la adopción de medidas continuas de control, como el escaso número de animales, la baja diversidad genética, la pérdida no natural de ejemplares, la fragmentación de su hábitat y los conflictos con humanos.

El convenio suscrito entre Álvarez y Palomero busca reforzar la conservación de la especie y de su hábitat, y tiene como objetivo fomentar la imagen de este animal como elemento dinamizador de las áreas rurales. Álvarez explicó que los cambios experimentados en la población osera y los retos a los que se enfrentan estos plantígrados «justifican la renovación y la actualización de un acuerdo cuyo origen se remonta a 2004 y que ha permitido desarrollar con éxito numerosos proyectos y actividades de conservación, investigación y educación ambiental».

Mediante el nuevo convenio, el Principado y la Fundación Oso Pardo intercambiarán información relevante y unirán esfuerzos para favorecer cambios de actitud entre la población local y la sociedad en general, fomentando para ello una «imagen positiva» del oso.