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Unanimidad en Cortes para elaborar un nuevo Plan del Oso Pardo y un censo genético de la zona oriental Cordillera Cantábrica

Oso cantábrico macho.
Oso cantábrico macho.
  • La propuesta de Podemos recibe el respaldo de todos los grupos con incorporaciones de PP y PSOE

La Comisión de Fomento y Medio Ambiente de las Cortes acordó este miércoles por unanimidad la elaboración de un nuevo Plan de Recuperación del Oso Pardo en Castilla y León, de un censo completo genérico y la obligación de realizar análisis toxicológicos cada vez que aparezcan restos de un oso muerto o se encuentre un ejemplar vivo con una sintomatología anómala.

La proposición no de ley del Grupo de Podemos, defendida por el procurador Ricardo López, concitó el acuerdo de todos los grupos con la incorporación de enmiendas de socialistas y populares, que el ponente recogió en “aras del consenso”.

Esta iniciativa se aprueba después de que el pasado domingo un agente medioambiental de la Junta de Castilla y León encontrara el cadáver de una hembra de oso pardo cantábrico en la localidad leonesa de Cariseda, en un lazo de acero, similar a los empleados para capturar jabalíes de forma ilegal.

Ricardo López argumentó que la población de osos en la zona occidental (Asturias, noroeste de León y Galicia) evoluciona satisfactoriamente y supera los 200 ejemplares, pero añadió que no ocurre lo mismo en la zona oriental, Montaña Palentina, Riaño y La Liébana (Cantabria), donde la Junta de Castilla y León gestiona un mayor territorio osero que se esfuerza en apuntar 40 ejemplares, no contrastados por ninguna otra institución u organismo.

La PNL insta, además a Fomento y Medio ambiente, a que se tramiten y aprueben los Planes Rectores de Uso y Gestión (PRUG) de los Parques Naturales de Castilla y León que cuentan con presencia de osos pardos y que se realice un censo genético completo de osos pardos en la zona oriental de la Cordillera Cantábrica gestionada por la Junta de Castilla y León en colaboración con las comunidades limítrofes con población osera.

Por último, se acordó establecer la obligatoriedad de realizar análisis toxicológicos cada vez que aparezcan restos de un oso muerto o se encuentre un ejemplar vivo con una sintomatología anómala por laboratorios independientes y que sean de posterior conocimiento público como parte de un protocolo lógico de actuación en una especie en peligro de extinción.