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La ladera de Campomanes se sigue moviendo, complica las obras de la Variante y frena el AVE

Trabajos en la ladera de la Variante.
Trabajos en la ladera de la Variante. / Peio García
  • La pantalla puesta en jaque, a la derecha del falso túnel con el que se quiso contener un colapso que sigue empujándola | Por encima de ella existe un camino asfaltado entre la hilera de pozos que no están desaguando como se calculó

La ladera de Campomanes sigue moviéndose, poniendo en jaque a la variante de Pajares. Tres años y medio después de anunciar que contrataría los servicios de técnicos como Eduardo Pradera para frenar los deslizamientos, el Ministerio de Fomento se ha visto obligado a buscar nuevos reajustes. A través de Adif Alta Velocidad acaba de licitar una nueva campaña geológica-geotécnica para determinar el tipo de refuerzo con el que estabilizar un corrimiento que sigue desbordando los muros hasta ahora ejecutados.

Los problemas se centran en el deslizamiento número 2, un viejo conocido de los ingenieros. En 2006, tras adjudicarse el tramo Sotiello-Campomanes, Acciona colocó en ese punto un inclinómetro que se rompió tras sufrir una deformación de 16 centímetros, a 14 metros de profundidad. No habían comenzado aún las obras y los técnicos de la constructora propusieron al ministerio rehacer el proyecto, salvar este tramo arcilloso con un túnel. Los ingenieros de Adif vieron en la maniobra un intento de encarecer el contrato y lo rechazaron.

El pliego ahora en licitación repasa las soluciones aplicadas sin éxito. Comienzan con una primera pantalla de 178 metros de longitud armada con pilotes de 0,85 metros de diámetro y 30 de profundidad. La apertura de pistas en la zona y caminos de obras «produjeron una aceleración de los movimientos naturales del deslizamiento». El remedo consistió esta vez en ejecutar la pantalla, pero a cuatro niveles, y completando el trabajo con una red de pozos que debían quitar carga de agua al terreno.

Ejecución de los pilotes

«La ejecución de los pilotes finalizó en el inicio de 2010 y, pese a no haberse iniciado la excavación del intradós, la pantalla comenzó a experimentar tales deformaciones que a mediados del mismo año se estimó que se había alcanzado el agotamiento estructural en cuatro de los cinco pilotes instrumentados», refiere el documento. Acciona continuó ejecutando la red de pozos y «en septiembre de 2011 se desarrolló un proyecto para el refuerzo de la pantalla de pilotes que permitiera garantizar la estabilidad de la misma durante las fases de construcción y servicio».

A finales de 2012 el talud contiguo se desestabilizó, exigiendo tierra de urgencia para contenerlo. En abril de 2014 Acciona comienza a ejecutar una solución en falso túnel para proteger la plataforma ferroviaria en el deslizamiento anterior, y continúan los refuerzos al muro de pilotes «en la zona supuestamente colapsada». Entre el verano y el otoño de 2015 se superan esas actuaciones, centrándose los operarios en culminar el sistema de cunetas que recogen el agua de lluvia en el trasdós de la pantalla, esto es, en la parte superior.

Transcurridos varios meses de las obras, los ingenieros del Adif marcan unas conclusiones preocupantes. «Los incrementos de desplazamientos medidos en cada una de las fases constructivas superaron las previsiones de los cálculos (...) en algunos casos ampliamente». Los movimientos de avance hacia «el intradós continúan hasta la fecha en todos los niveles auscultados sin mostrar una tendencia clara hacia la estabilización», anotan.

Unos pozos insuficientes

El talud desestabilizado «continúa transmitiendo empujes» contra el muro «pese a haberse ejecutado la estructura del falso túnel para su contención». Los anclajes de la pantalla no responden como se pretendía, lo que hace sospechar que pese a sus 30 metros de profundidad, no dieron con una zona firme a la que fijarse.

«La tendencia contraria a la estabilización hace incidir en la idea de que los anclajes no son capaces de proporcionar a la pantalla la retención necesaria frente a los empujes del deslizamiento», asumen. La red de pozos tampoco está resultando, pues el nivel freático se está recuperando, incrementando la carga contra el muro.

Dada la situación, el contrato ofrece 0,36 millones por una campaña de investigación que implique a al menos ocho especialistas, durante cinco meses. Su misión será «determinar si resulta necesario proceder a la ejecución de refuerzos en el drenaje, la estructura, o cualquier otro que permita garantizar la estabilidad durante toda la vida útil de la línea férrea».

El trabajo incluye «actuaciones urgentes para la mejora de drenaje» y una campaña de sondeos «en mayor profundidad de lo realizado hasta el momento» con el fin de «descartar movimientos profundos que afecten al conjunto de la ladera y pasen por debajo de la pantalla».

Revisión de datos

A los expertos se les pide la revisión de todos los datos recopilados, puesto que «debido a las numerosas incertidumbres surgidas sobre el estado actual de la pantalla, una de las posibles causas para explicarlas es que el modelo geológico que se tomó como referencia para el cálculo de la pantalla sea diferente al real». El contrato incluye colocar sondeos y piezómetros para «despejar las dudas sobre el comportamiento del agua en el tramo comprendido entre la línea de pozos y la pantalla, cuyo conocimiento actualmente resulta insuficiente».

Con todos los datos sobre la mesa, los especialistas procederán a la «evaluación del factor de seguridad actual y propuesta de refuerzo en caso de que así resulte oportuno». Contando los plazos para presentar ofertas, seleccionar al adjudicatario y desarrollar los trabajos, se espera que su informe final llegue en el verano de 2017.