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El empresario Antonio Fernández, en una imagen de archivo.
El empresario Antonio Fernández, en una imagen de archivo.

Un malentendido deja al pueblo leonés de Cerezales del Condado sin los 200 millones de euros de la herencia de Coronita

  • Un error en la interpretación del testamento del empresario Antonio Fernández, dueño de la marca cervecera Corona, deja a su localidad natal sin la herencia multimillonaria que le fue asignada hace unas semanas

Hace unos días les tocó el Gordo. La treintena de habitantes del pueblo leonés de Cerezales del Condado se despertaron con la noticia de que uno de sus más destacados hijos, el dueño de la conocida marca cervecera mexicana Corona, Antonio Fernández, dejaba a sus compatriotas españoles una multimillonaria herencia que algunos han cifrado en más de 200 millones de euros. Sin embargo, la alegría ha durado muy poco. Y es que la herencia irá finalmente a manos de sus familiares directos, aunque algunos residen en la localidad.

Todo parece deberse a un error a la hora de interpretar el testamento del empresario, que falleció el pasado agosto, a los 98 años, en México, donde emigró a los 32 años. Como muchos emigrantes no olvidó el pueblo en el que nació, en el seno de una familia humilde con 13 hijos. La máxima expresión del apoyo a su pueblo fue la creación de la Fundación 'Cerezales Antonino y Cinia' para trasladar iniciativas rurales a los vecinos de la zona. De hecho, según recoge el diario ABC, sí ha trascendido que el apoyo económico para garantizar la labor educativa, cultural y social de su legado leonés continuará tanto para la Fundación Cerezales (2009), como para las instalaciones de los Padres Dominicos, la Basílica y la empresa Soltra, Solidaridad y Trabajo.