Leonoticias

En otoño, León ‘sabe’ a setas

vídeo

León cuenta con más de 2.000 especies catalogadas de setas / Inés Santos

  • La provincia de León ofrece una diversidad geográfica única que se traduce en consecuencia en una variedad de especies de más de 2.000 catalogadas

  • Las altas temperaturas y las lluvias tardías han dejado tras de sí una de las peores temporadas que se recuerdan que no ha impedido a los amantes de la micología disfrutar de la búsqueda de auténticas manjares

El otoño en León tiene sabor a setas. Con las primeras lluvias del otoño, los amantes de la micología se internan en los bosques, con cesta de mimbre y cuchillo en mano, en la búsqueda de uno de los manjares más codiciados.

Es la ancestral pasión por las esporas del hongo, que cada año atrapa a más amantes de la naturaleza. Para Rafael Gallego y Juan Carlos Alonso, de la Fundación Micológica ‘San Jorge’, los bosques se convierten en estos días en auténticos paraísos.

  • Pasión por la seta

Su experiencia y su amplio conocimiento aunado con una pasión sin límites hacen de sus salidas una experiencia, descubriendo a cada paso alguno de los más de 2.000 ejemplares catalogados en la provincia de León.

Alejado de las cifras de producción de provincias como Soria, León ofrece una diversidad geográfica única que se traduce en consecuencia en una variedad de especies, con la zona de Tabuyo como principal foco de la industrial.

Rafael recuerda que ya a finales de septiembre aparece la conocida como seta cardo, una de las más buscadas, mientras que en octubre aparecen las setas que nacen fundamentalmente en los pinares, como la lactarius deliciosus o el tricholoma portentosum, conocida como capuchina o carbonera.

Antaño era muy buscada la tricholoma equestre, conocida como seta de los caballeros, un hongo comestible en pequeñas dosis ya que en altas puede provocar la muerte y que precisamente se saldó hace varios años con varias personas fallecidas en Francia.

Caminando por Camposagrado nos encontramos con especies tan variadas como la Tricholoma terreum, una seta que aparece a los bordes de los pinares, que es poco carnosa y que se la conoce como la seta ratón porque tiene una pie parecida a la del roedor.

Con la que hay que tener cuidado con las pilus spectabilis, conocida como la seta de la risa y es que, según cuenta Rafael, el que las prueba suele hacer cosas incongruentes como ir a beber agua y echárselo encima.

Y entre las más llamativas, al menos la que más despierta el interés de los pequeños y principiantes es la Lycoperdon perlatum, conocida popularmente como pedo de lobo ya que si la estrujas sale una especie de polvo de color verde.

Peligros reales

Las altas temperaturas y las lluvias tardías han dejado tras de sí una de las peores temporadas que se recuerdan en los últimos años, lo que no ha evitado que bosques y montes de la provincia se llenen de aficionados de una actividad en la que la experiencia es un grado.

Conocido de sobra es que detrás de una seta se puede ocultar un peligro real de intoxicación. Por ello, para Rafael y Juan Carlos lo más importante es no adentrarse en el campo sin conocimientos porque aunque en un principio “creamos que tenemos la seguridad y el conocimiento necesario para coger setas hay que tener cuidado”.

Otro de los consejo, o más bien una máxima, es no recolectar ni consumir “sin estar seguro al cien por cien de lo que es”. Además recuerdan la necesidad de recolectar ejemplares en buen estado y evitar aquellos subdesarrollados, dado que no van a tener peso suficiente y además no se ha dejado que la semilla caiga para su reproducción de cara a la próxima temporada.

Control y regulación

Una pasión tras la que se esconde un gran negocio económico que ha hecho proliferar la aparición de los conocidos entre los expertos como los depredadores de setas. De ahí la necesidad de una regulación del aprovechamiento con la constitución de cotos y permisos micológicos para preservar una de las mayores riquezas de los montes leoneses.

Rafael asegura que el campo está recibiendo mucha presión por aquellos que ven en este sector un negocio dado que su recolección en ocasiones es perjudicial para la reproducción. “Vienen a coger todo sin darse cuenta de que el campo necesita un tiempo para su regeneración y que deben cuidad la sostenibilidad de la zona”.

Temas