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Uno de los muros de contención de hormigón completamente reventado en la ladera de La Argaxá, junto al trazado ferroviario de la variante de Pajares.
Uno de los muros de contención de hormigón completamente reventado en la ladera de La Argaxá, junto al trazado ferroviario de la variante de Pajares. / Juan Carlos Román

«No hay quien detenga esta ladera»

  • La Argaxá, en Lena, presenta evidentes signos de inestabilidad junto a la variante de Pajares | Los vecinos muestran los muchos desperfectos ocasionados «por la fuerza de la naturaleza, que no se frena con un poco de hormigón»

Llegar a lo alto de La Argaxá no es tarea sencilla. Una vez que se pasa Campomanes (en Lena), hay que subir por una calzada con una importante pendiente junto al trazado ferroviario de la variante de Pajares, todavía en obras. Después se puede transitar con el coche por una pista casi imposible, única vía de acceso para los vecinos de una vivienda que se encuentra a apenas diez metros del trazado. Tras veinte minutos de caminata, atravesando varios campos, se llega a la 'zona cero' de esta problemática obra. Allí, los vecinos señalan las conducciones de hormigón rotas como la mantequilla por una fuerza «inmensa, que no se puede parar». Se trata de la famosa ladera que amenaza a la plataforma por donde algún día tendrán que ir las vías de la alta velocidad. La imagen no deja lugar a dudas: la tierra se encuentra completamente resquebrajada y llena de grietas; los muros de contención de cemento, completamente rotos; y las conducciones para evacuar el agua, inservibles.

El redactor llega a esta zona con vecinos de Lena que son conocedores de la situación y que muestran lo que es para ellos una evidencia rotunda: «No hay quien detenga a esta ladera. La fuerza de la naturaleza no se puede frenar con un poco de hormigón». La solución denominada como 'espina de pescado' -un sistema de drenaje de la ladera que en un futuro ayudará a desaguar ese inestable terreno- parece vencido por la fuerza del agua. «Todo el mundo que conoce esta zona sabe que el agua siempre evacuó por aquí, no se puede canalizar, y la muestra se encuentra en todas estas estructuras reventadas».

El problema es de sobra conocido por los lugareños; recientemente, el catedrático y filólogo lenense Xulio Concepción explicaba que la 'argaxá' significa argayo o desprendimiento. «Y por algo será que esta zona se denomine así», afirmaba en alusión a esta faraónica obra para intentar contener la montaña. Los vecinos aseguran que, cada poco tiempo, ven a técnicos que acuden a realizar mediciones en varios puntos del recorrido. «Manifiestan en todo momento que la ladera está afianzada, pero aquí nadie se lo cree, y creemos que ellos tampoco».

Es de sobra conocido en Campomanes que este trazado ya fue descartado a la hora de construir la autopista del Huerna. «Queremos creer que quienes diseñaron este trazado eran profesionales competentes, pero la realidad nos está demostrando que no es así».

Tanto la 'espina de pescado' como la canalización perimetral son fundamentales para estabilizar esta ladera, donde se localiza un corrimiento de tierra que comienza a unos 800 metros sobre la zona donde deben ir la vías. Ese movimiento tiene lugar a una profundidad de unos veinte metros. Por eso, los operarios tuvieron que retirar unos 650.000 metros cúbicos de material.