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Viaje al fondo de la tierra

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Imagen del descenso por uno de los pozos. / Oscos

  • Un grupo de espeleólogos leoneses descienden al interior de La Monda (1.020 metros de profundidad) con el objetivo de intentar de encontrar un paso nuevo en punta de exploración

Es, casi, un viaje al fondo de la tierra. Un viaje a las profundidades de la provincia de León. Un grupo de espeleólogos leoneses ha realizado un apasionante viaje al interior de La Monda (1.020 metros de profundidad) con el único objetivo de intentar de encontrar un paso nuevo en punta de exploración.

La entrada a Torca La Monda tuvo lugar durante la campaña de espeleología que organiza el Grupo Espeleología Matallana en la Vega de Liordes en el Macizo Central en Picos de Europa.

En la exploración, Daniel Ballesteros, José Manuel Franco'Osco' (Asociación fotográfica Focus), David 'Keijan', Adrián Naredo y Javier Cruz de Juan 'Pepiño', han realizado por un lado el trabajo de documentación fotográfica y por otro lado los estudios de geología de 'la sima La Monda'.

Con sus 1.030 metros de profundidad es una de las 14 simas más profundas descubiertas debajo de los Picos de Europa hasta la fecha. La expedición ha servido para completar los trabajos realizados por Daniel Ballesteros en las cavidades del Picos de Europa, sobre Geomorfología y evolución geomorfológica de las cuevas alpinas de los Picos de Europa.

Cinco intensas jornadas

Fueron cinco intensas jornadas marcadas inicialmente por un descenso cargado de dificultad hasta alcanzar la gran pozo 'Come Piedras' situado a -182 metros. A partir de aquí, el grueso del equipo (Adrián, Pepiño y Keijan), volverían a salir con la premura de tiempo y sacando lo principal del equipo de fotografía, dado lo delicado de estos materiales ante la humedad, los golpes y su peso.

La expedición resultó para sus componentes vivir horas de enorme intensidad. En la primera jornada el equipo hizo note a – 500 metros, en un primer campamento con una temperatura ambiente de apenas 7ºC con fuertes corrientes de aire ascendentes.

Intentando llevar los ciclos de día/noche como en el exterior, los expedicionarios se levantaron el segundo día sobre la 6.30 horas preparando lo que sería una larga jornada de avance para llegar al segundo campamento de interior, en esta ocasión situado a - 900 metros de profundidad.

Un objetivo que para ser logrado precisó de más de diez horas de esfuerzo y sin paradas, «lo justo para comer alguna barrita energética y beber agua. Teniendo la ventaja que el “ Pozo regado” del día anterior estaba bastante seco, por lo que creían que no se iban a mojar mucho», según han relatado los expedicionarios.

Descenso

Después del primer campamento de profundidad llegaba un meandro bastante cómodo, que termina en un pozo de 9 metros, justo antes del “gran meandro gozoso” que precisa de dos horas y media de complicado recorrido por la separación de las paredes, donde las técnicas de progresión se tienen que cambiar cada paso que se da.

Terminado el “meandro Gozoso” la expedición descendía lentamente hasta una veintena de pozos de diferentes tamaños, siendo el más profundo de unos 45 metros.

A ello sumado que la luz principal de Osco, le dejó de funcionar, a partir de aquí, toda la progresión la seguiría realizando con la de emergencia (la visión espacial es más corta). Desde hace unos años, con la aparición de las luces LEDs, y las baterías de alta capacidad, así como por factores medioambientales, se han dejado de utilizar las iluminaciones de acetileno carburo.

Fue en uno de los pozos de bajada Osco sufría un accidente, al romperse un suelo a la salida de uno de los pozos, quedando sujeto por la baga de fraccionar. Pese a recuperarse en el instante lo cierto es que el componente de la expedición sufría la fractura de una costilla así como fisura en otra lo que, con el paso de los minutos, multiplicaría los dolores y obligaría a reducir el avance en la expedición.

-1.020 metros

Finalmente se logró instalar el segundo campamento a -940 metros de profundidad. Dado que la hora de llegada al campamento era óptima (18:00 horas) se optó por seguir hasta la punta de exploración a -1.020 metros de profundidad con el fin de rematar el estudio y buscar la posibilidad de un paso para volver al campamento para pasar la segunda noche y ganar tiempo.

La expedición pudo así llegar al punto extremo y regresar al segundo campamento con una tienda ubicada en una terraza, en la única zona posible, desde donde se vehía la presencia de limos y arcillas circulando a la derecha el río. La condensación en ese punto era la típica por las diferencias térmicas. Siendo mucho más cómodo el segundo campamento con respecto al primero.

Tras superar la segunda noche -de especial dificultad para Osco por su lesión- el tercer día llevó a los expedicionarios a realizar diferentes actividades antes de remontar.

26 pozos

Un ascenso especialmene problemático para Osco que llegó al objetivo sobre las 24 horas del tercer día. La colaboración de todo el equipo resultó determinante para que el objetivo se pudiera realizar con éxito.

Finalmente y pese a las dificultades el equipo logró realizar tanto los estudios de geología como la documentación fotográfica. La Monda está a 2.135 metros de altura sobre el nivel del Mar y se descubrió en el año 2000.

En su interior se encuentran unos 26 pozos, siendo el más grande el que tiene un desnivel de 182 metros. Tiene instaladas unos 1.500 metros de cuerdas, así como unos 250 anclajes artificiales. La expedición se realiza con dos campamentos interiores y un gran campamento exterior, que sirve para seguir explorando en la zona otras cavidades.