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Los dos operarios (operador de cámara y piloto) se preparan para el vuelo de uno de los drones. / Noelia Brandón

Los guardianes aéreos de la luz

  • Gas Natural Fenosa controla y revisa más de 235 kilómetros de la red eléctrica en la provincia gracias a la tecnología de los drones, con los que se evitan cortes de suministro y se disminuye el riesgo para los trabajadores

Antes, la labor del encargado de tener a punto las líneas de alta tensión no era sencilla. Subirse a las torres suponía un riesgo evidente y, en ocasiones, su labor necesitaba del corte de suministro. Con el tiempo, los helicópteros entraron también en esta labor, si bien el coste de cada vuelo y el tamaño de cada aparato hacían lejana la tan cacareada eficiencia.

Desde hace cinco meses, Unión Fenosa Distribución, filial de distribución eléctrica de Gas Natural Fenosa, utiliza drones para revisar los más 250 kilómetros de líneas de alta tensión y mil apoyos que gestiona en la provincia de León. Una cifra notable, si se tiene en cuenta que en la Comunidad, los drones han recorrido cerca de 350 kilómetros y revisado casi 1.800 apoyos de alta tensión.

La compañía se ha decantado por el uso de esta tecnología por las múltiples ventajas que aportan, como señalaba el director de Alta Tensión, Abelardo Reinoso: «La primera razón es la seguridad, antes las inspecciones se realizaban subiéndose a la torre, y ese riesgo se elimina totalmente».

Además de complementar la supervisión de las líneas eléctricas, que actualmente se hace a través de operarios y de vuelos con helicópteros, la utilización de estas aeronaves ha permitido detectar defectos que, mediante las inspecciones tradicionales, eran difíciles de identificar. Y es que además de la cámara habitual que llevan los drones, cuentan con una cámara térmica que permite intuir futuros fallos por diferencia de temperatura en los cables.

Los drones, diseñados especialmente para este efecto, «aumentan un veinte por ciento la productividad» según apunta Reinoso. El uso de aeronaves no tripuladas en el sector eléctrico supone una evolución en la manera de gestionar los activos y en la captación de la información. «Ahora se pone más el foco en reducir riesgos y optimizar costes y tiempos de ejecución, ganando en eficiencia en la gestión del mantenimiento».

Guardianes aéreos de la luz

El proceso ahora se antoja más sencillo que antaño. El equipo de trabajo que maneja el dron, compuesto por un piloto certificado, que dirige la aeronave, y un operador de cámara, dirigen el vuelo del dron, que durando no más de cinco minutos se eleva hasta una altura máxima de 50 metros para poder enfocar su zoom sobre las zonas más relevantes del apoyo. De esta forma, capta información de la torre desde todos los ángulos y enfoca a los cables eléctricos para visualizar la calle de la línea y su entorno. Durante toda la actividad el dron almacena datos en formato visual y térmico.

Los operarios de la red eléctrica, otrora guardianes de la luz, ven como estos aparatos pueden incluso retirar ramas y cáscaras de árboles que se depositan sobre los cables. De hecho, los estudios avanzan a que los drones tengan un brazo robótico para poder trabajar sobre la línea. Unos nuevos guardianes de la luz, que hacen que el riesgo se quede a ras de suelo.

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