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Valdeón se rinde a su 'Corona'

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Una pequeña mira a la Virgen de Corona durante la celebración de la eucaristía a las puertas de la ermita. / Isidoro Rodríguez

  • Cumpliendo una tradición que data de 1580, los vecinos del Valle de Valdeón han procesionado este 8 de septiembre la hermosa talla de su virgen hasta la ermita de Corona

Día grande en Asturias, en Ponferrada pero también en el Valle de Valdeón. Como cada 8 de septiembre los vecinos de sus ocho pueblos han vuelto a rendir homenaje a su patrona la Virgen de Corona.

Cumpliendo con una tradición centenaria, los lugareños han vuelto a procesionar la hermosa talla de la virgen hasta la ermita desde la iglesia parroquial de Posada donde se ha celebrado este año la tradicional novena y ha descansado la talla desde el último domingo de agosto cuando tuvo lugar la ‘subida’.

Una jornada marcada por la religiosidad pero también por el espíritu festivo en un acto arropado por el mejor folclore tradicional en el que se han dado cientos de fieles que no han querido faltar a su tradicional cita con su patrona que, con devoción y fervor, ha sido portada a hombros hasta el monte de Corona.

Una vez allí el párroco del Valle ha oficiado la tradicional eucaristía a las puertas de la pequeña ermita, el mismo lugar, en el que según la leyenda, fue coronado Don Pelayo.

Una celebración que ha terminado con el emotivo canto a la Virgen de Corona, a la que sus vecinos se han encomendado y despedido hasta el año que viene.

Tradición centenaria

La tradición tuvo su origen en 1580, cuando los habitantes de Valdeón sufrían la peor sequía que se recuerda. Entonces los ganados de la localidad llegaron a morir de sed y los ricos pastos de los puertos se transformaron en eriales.

Fue entonces cuando los vecinos, desesperados acudieron a la Virgen de Corona para pedir ayuda y obtuvieron la deseada lluvia.

El Real Concejo hizo entonces, por ellos y sus descendientes un compromiso con la Virgen que se conserva en un documento de la época: "e según que lo hablemos de uso e costumbre de nos juntar para hacer e ordenar las cosas pertenecientes al común… e después de jurar por Dios e a Santa Maria e a la señal de la Cruz en la que corporalmente pusieron sus manos derechas…".