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Una ruta de ensueño alrededor del Pico Gallo en Cármenes

Pozo Eros.
Pozo Eros. / Víctor M Fernández
  • Con una duración de tres horas y media esta ruta se ofrece como un atractivo para conocer uno de los paisajes con más encanto de la provincia

La ruta parte del pueblo de Cármenes en la Comarca de Los Argüellos una zona declarada Reserva de la Biosfera, al norte de la provincia de León. Se trata de una ruta circular alrededor del Pico Gallo completamente señalizado todo el recorrido mediante postes con flechas indicando la dirección así como el tiempo y kilometraje que nos queda por recorrer, balizas de maderas cada pocos tramos para no perder el camino y de carteles interpretativos que nos ayudan a comprender mejor todo lo que te puede ofrecer la ruta.

La ruta tiene una duración de tres horas y media aproximadamente, ya que se compone de 10,2 kilómetros y está catalogada como de dificultad media.

La aventura comienza al pie de la Iglesia de San Martín, construida en el pasado siglo y atribuida a Torbado, que recreó con acierto el espíritu de las iglesias que en el Medievo erigieron los mozárabes en esta misma zona. Junto a la Iglesia se encuentra una casona solariega, construida en el s.XVIII en el más puro estilo barroco. Cuenta en su fachada con cinco tallas heráldicas, dos de las cuales son escudos de armas que aún hoy hablan con orgullo de los Fierro, sus antiguos moradores.

El pueblo se va dejando atrás por un antiguo camino, casi en desuso, que discurre paralelo a la carretera, y a sólo unos cientos de metros se toma la pista que lleva hasta las inmediaciones del pico Gallo.

A partir de aquí comienza la parte más interesante de la ruta comenzando por un bosque formado por pinares y abedules, a mitad del bosque el camino desaparece y continuamos por sendas bien definidas.

Al llegar a Trasnorios es posible desviarse un poco del trazado de la ruta para ascender al pico Gallo. La ruta sigue las veredas del ganado por la cresta que parte aguas con el valle del Gete, entre los pastos salpicados por matorrales hasta el hayedo del monte Bricón.

Será necesario descender entre las hayas para alcanzar de nuevo el camino al pueblo. El regreso es cuesta abajo, es entonces recomendable disfrutar de la umbría y frescura que proporciona el hayedo con ritmo pausado.

Más abajo, los árboles ya no ocultan el azul del cielo y será fácil descubrir el planeo de las aves rapaces que aprovechan las corrientes térmicas para ascender con majestuosa facilidad.