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La Fiscalía pide seis años de prisión para el vecino de Boñar que intentó matar a un hombre con el que mantenía una disputa familiar por el ganado

  • El acusado, que sufre esquizofrenia y está en prisión desde el 10 abril del 2015, disparó hasta tres ocasiones y llegó a encañonar a la víctima, a la que pretendía atar a un árbol tras acabar con su vida, según el fiscal

La Audiencia Provincial de León juzgará este martes 5 de abril a un vecino de Boñar que se enfrenta a siete años de prisión acusado de un delito de homicidio en grado de tentativa y tenencia ilícita de armas por intentar asesinar a un vecino de Vegaquemada con el que mantenía una disputa familiar por el ganado.

Según las calificaciones provisionales, los hechos tuvieron lugar sobre las 10:15 horas del 8 de abril de 2015 en el paraje Naredo de la localidad de Llamera, cuando el acusado, A. T.T., efectuó dos disparos al ver a la víctima circulando por un camino de tierra.

En ese momento, P. L. aceleró y siguió su camino mientras escuchó un tercer disparo, sin que ninguno de ellos impactará en el vehículo. En ese momento, llamó a su esposa para que alertara a la Guardia Civil, mientras se ocultaba en un alto desde el que vio a través de unos prismáticos como a unos 200 metros estaba el acusado andando hacia él, con la escopeta al hombro.

Al acercarse la Guardia Civil a la posición donde se encontraba escondido, el acusado intentó huir, pasando al lado de la víctima con la inició un forcejeo, encañonando contra el pecho de la víctima su escopeta con la que no pudo disparar porque se encasquilló.

Como consecuencia del forcejeo, el acusado sufrió lesiones que precisaron una asistencia médica y que tardando e curar ocho días, dos de ellos impeditivos. La escopeta era una arma semiautomática de caza, de calibre 12/70, con el número de serie borrado, que carecía de licencias y permisos para su uso y que el acusado la compró en Oviedo, hasta donde se desplazó únicamente para su adquisición.

Esquizofrenia paranoide

En el momento de los hechos, el acusado vestía un pasamontañas negro y llevaba la capucha, ocupándole en el momento de su detención la escopeta con tres cartuchos en la recarga y otros siete en un bolsillo de la cazadora, así como una cuerda azul con la que pensaba atar a un árbol a la víctima tras matarla.

Según el informe forense, A. T.T., padece esquizofrenia paranoide de evolución crónica, estando limitada de manera parcial su capacidad de comprender. Además, el acusado está en prisión por esta causa desde el 10 de abril del 2015, dos días después de su detención.

El Ministerio Fiscal entiende que los hechos son constitutivos un delito de homicidio en grado de tentativa y de tenencia ilícita de armas y solicita una pena de siete años de prisión, la prohibición de comunicarse o aproximarse a menos de 500 metros de la víctima durante ocho años y el pago de 116 euros por los días de incapacidad y 186 euros por los de curación.

Riñas familiares por el ganado

Por su parte, la defensa niega los hechos y señala que su cliente acudía diariamente del paraje y reconoce los problemas que existían entre la familia de hombres por la invasión de sus respectivos ganados a sus territorios, con una denuncia en medio contra su cliente sin que derivase en alguna responsabilidad penal.

La defensa continúa señalando que la víctima había amenazado con violencia al hermano de su cliente que, presa de sus alteraciones y fruto de su retraso mental, se siente amenazado ante lo que decide comprar la escopeta. Además señala que los disparos efectuados no iban dirigidos a P.L. sino al aire al sentirse amenazado.

El acusado, conforme al relato de la defensa, intento huir al ver a la Guardia Civil porque tenía una escopeta sin licencia y, conforme a su declaración, su intención no era matarle. Es más, asegura que fue el otro varón el que se abalanzó sobre él y niega que le encañonase, ya que, según los especialistas, el arma funcionaba perfectamente “por lo que no se acredita el supuesto encasquillamiento relatado por las acusaciones”.

Se tratan, concluye la defensa, de meras manifestaciones careciendo de valor probatoria. Por ello, solicita la libre absolución de su cliente y remarca que no cabe lugar a pagar la indemnización de 30.000 euros.