1.779 vehículos pesados circulan de media por las autopistas leonesas cada día

Gráfico

En lo que va de año el tráfico pesado creció un 3,8% en la AP-71 y un 4,2% en la AP-66 a su paso por León

ICAL

Las autopistas leonesas, la AP-71 (León - Astorga) y el tramo de la AP-66 a su paso por León concentraron una intensidad diaria de 1.779 vehículos de tráfico pesado. En total son 115,4 kilómetros de autopista donde en lo que va de año el tráfico pesado creció el 4,2% en la AP-66 y el 3,8 % en la AP-71.

Además, en el resto de la Comunidad, creció más de un 5% en la AP-1 y la AP-6, un porcentaje superior al 4,8% registrado en el conjunto de las seis autopistas de Castilla y León, que suman más de 320 kilómetros y que rozan una intensidad media diaria de casi 2.000 camiones y autobuses. Destaca el aumento experimentado por la AP-61 (Segovia-San Rafael), con un 10,17%, seguido del 8% de la AP-51 (Ávila-Villacastín); el 6,5% de la AP-6; el 5,08% de la AP-1.

Rebajas para desviar el tráfico en la Comunidad

Una rebaja del 50% en el peaje de las autopistas AP-1 y AP-6 podrían desviar de media un 17% del tráfico pesado que actualmente circula por la N-I entre Burgos y Miranda de Ebro y por la N-VI, en Segovia, lo que podría evitar el paso por la travesía de San Rafael. Esta política de descuentos, que se ensayó durante casi cinco meses a finales de 2015, exigió un desembolso del Ministerio de Fomento de unos 30.000 euros diarios para compensar a las concesionarias de estas dos vías de pago.

Esta experiencia, que Fomento no prorrogó en 2016 y este año, como pedían los transportistas, demostró la efectividad de la política de descuentos para que el tráfico pesado -cuatro o más ejes- opte de forma voluntaria por las autopistas en lugar de las nacionales. Ahora, la Junta y el Ministerio tratan de diseñar una alternativa para la N-VI y la N-I ante un problema de seguridad, que el Gobierno autonómico no detecta en las otras cuatro carreteras con una autopista paralela en la Comunidad.

Plan piloto

Aquel plan piloto, que además de la AP-6 y la AP-1 se aplicó también en la AP-66 (León-Campomanes), generó un incremento medio del 17,7 por ciento del número de vehículos pesados que optaron por las autopistas. De hecho, esta medida requirió 4,56 millones en la Comunidad, que permitió dirigir más de 145.500 camiones de las vías convencionales a las autopistas, con rebajas de entre el 30 y el 50%, en función del tramo recorrido.

De momento, el Ministerio y la Junta no han precisado los detalles de la operación que ultiman en estos días, si bien el Gobierno autonómico insiste en que es una competencia del Ejecutivo central, aunque se ha comprometido a participar en la solución. Además, la concesión de la AP-1 (Burgos-Armiñón) expira en noviembre del próximo año y Fomento ha garantizado que no se prorrogará y que la vía se integrará en la Red de Carreteras del Estado, aunque no ha precisado si cobrará o no por su uso.

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