Una vallisoletana encuentra la Visa del exministro de Interior en una sucursal bancaria

Calle Ferrocarril, donde se halló la tarjeta de Fernández Díaz. /R.G.
Calle Ferrocarril, donde se halló la tarjeta de Fernández Díaz. / R.G.

La mujer no daba crédito y la entregó al cuartel de la cuartel de la Guardia Civil

JORGE MORENO

Fueron casi ocho horas de insomnio y de inquietud. De darle vueltas a la cabeza y también de sorpresa por tan insólito hallazgo a esas horas de la noche. Tanto que hasta que no la entregó al día siguiente en un cuartel de la Guardia Civil no paró, sin que hasta la fecha ningún agente le haya dicho o comunicado nada de nada por su gesto. De hecho salió del acuartelamiento de Laguna de Duero sin que nadie le requiriese datos para iniciar las oportunas comprobaciones.

No fue para menos su zozobra, por cuanto lo que esta vallisoletana encontró en la madrugada del jueves 22 de marzo era una tarjeta de crédito de una entidad bancaria a nombre del que fuera hasta el año pasado ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz. No muchos conocen que este parlamentario nació en Valladolid en 1950, cuando su padre, militar de Caballería, se encontraba destinado en la capital vallisoletana. Pero sí es sabido que su trayectoria política la ha hecho en Barcelona como diputado desde hace más de 30 años. De UCD a Alianza Popular, y de allí al PP. Gobernador Civil en Oviedo y Barcelona, Concejal en esa capital y parlamentario de Cataluña. Tres veces secretario de Estado con Aznar, senador, diputado, y para colofón ministro del Interior cinco años.

¿Y una tarjeta Visa a su nombre en la acera de la calle Ferrocarril y ahora entre sus manos? María no daba crédito, nunca mejor dicho. No podría ser otra persona con esos apellidos porque los colores de la Visa y logo indicaban que el Congreso de los Diputados la había expedido.

«Era muy tarde y estaba cansada de haber trabajado. Así que no iba a ir a entregarla a esas horas, y me la llevé a casa», dice. Al llegar se lo comentó a su marido, abogado, que la tranquilizó aconsejándole que la entregase en la Guardia Civil a primera hora del día. Y así lo hizo.

«Entré en el cuartel y cuando salió el jefe del puesto le entregué la tarjeta. Me dio las gracias con indiferencia. Y entonces le dije: ‘Pero lea, lea usted bien a quien pertenece... Y se quedó blanco». No era para menos. Había sido su jefe un lustro.

De cómo ‘el dinero de plástico’ llegó a la calle Ferrocarril poco se sabe. De hecho, la Dirección General de la Guardia Civil ha abierto una investigación y por el momento la Visa seguía ayer en Laguna. Todo indica que el exministro, que estuvo el 21 en la Academia, la extravió.

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