La siniestralidad se mantuvo estable el pasado año en las carreteras de la Comunidad con 122 víctimas mortales, una menos que en 2016

Imagen de archivo de un accidente en la provincia de León./
Imagen de archivo de un accidente en la provincia de León.

A nivel nacional se acumulan dos ejercicios consecutivos con incrementos en el número de fallecidos

ICAL

El número de fallecidos en accidentes de tráfico en las carreteras de Castilla y León se mantuvo estable en 2017 al contabilizarse 122 víctimas mortales, una menos que a lo largo de 2016, descenso que contrasta con el incremento del conjunto de España, donde, hasta el pasado día 19 de diciembre habían perdido la vida 1.169 personas, 40 más que hace un año, según datos provisionales de la Dirección General de Tráfico (DGT).

Después del 'negro' 2015', que puso fin a una racha de descensos consecutivos en el número de víctimas mortales en la Comunidad, que arrancó en 2006 cuando se contabilizaron 342 fallecidos, en los dos últimos años la siniestralidad se ha estabilizado en la Comunidad, mientras que en el conjunto de la red nacional la tendencia es alcista, y acumula dos ejercicios con incrementos, 40 víctimas más en 2017 y 29 más en 2016.

En términos absolutos, Andalucía se situó el pasado año a la cabeza de víctimas mortales con 196 fallecidos, por delante de Cataluña (163), Castilla y León (122), Castilla-La Mancha (110), Valencia (95) y Galicia (72). Después, aparecen Madrid (66), Aragón (58), Extremadura (49), Baleares (46).

Teniendo en cuenta sólo los accidentes mortales, en la Comunidad se contabilizaron 108, cuatro más que en 2016, mientras que en el conjunto de España se registraron 31 más hasta contabilizar 1.040.

Accidentes más graves

Entre los accidentes más graves ocurridos el pasado año destaca el que tuvo lugar el 5 de septiembre en la N-I, a la altura de la localidad burgalesa de Pancorbo, y que costó la vida a cinco personas de una misma familia francesa, entre ellos tres menores, cuando el automóvil en el viajaban colisionó contra un camión.

Un accidente similar, en el que fallecieron cuatro personas en la madrugada del 18 de agosto de 2010, fue el detonante de la creación de la Plataforma de Vecinos Afectados por la Nacional I, colectivo que desde entonces ha venido denunciando la sangría del tramo entre Burgos y Miranda de Ebro, donde desde el año 2002 han muerto 117 personas. Estos 77 kilómetros de la N-I soporta el paso de unos 10.000 vehículos diarios de media, de los que la mitad son camiones durante el fin de semana, porcentaje que entre semana se eleva al 80 por ciento.

Este colectivo también calificó de papel mojado el acuerdo alcanzado entre la Junta y el Ministerio de Fomento para desviar tráfico a la AP-1 mediante la bonificación del peaje de los camiones pesados del tipo 2 -camiones de cuatro o más ejes-, ya que el convenio no tiene fecha de aplicación prevista.

Dramático fue también el accidente registrado el 22 de marzo en el kilómetro 43 de la CL-615, dentro del término municipal de Villaturde (Palencia), donde tres personas de la misma familia, entre ellas un niño, fallecieron. El siniestro se produjo pasadas las 12 de la mañana, cuando un autobús del Imserso patinó en la calzada y arrolló al turismo en el que viajaban los tres fallecidos, todos ellos -abuela, madre e hijo- de la localidad palentina de Pedrosa de la Vega. El granizo caído minutos antes del accidente pudo ser la causa que provocó que el conductor del autobús perdiera el control del vehículo.

Para el Real Automóvil Club de España (RACE), el incremento del número de fallecidos en la red nacional de carreteras guarda relación directa con los recortes en las inversiones en carreteras, el incremento de la antigüedad del parque automovilístico y la falta de formación de los conductores en su ámbito personal y laboral.

En este sentido, el director de seguridad vial del RACE, Tomás Santa Cecilia, señaló que “la falta de mantenimiento e inversión en infraestructuras, la antigüedad y falta de revisión de los automóviles, y la necesidad de formación y concienciación a conductores, son algunas de las principales causas de este incremento”.

En este sentido, Santa Cecilia hizo referencia al último informe EuroRAP, en el que se estudian los tramos más peligrosos de la Red de Carreteras del Estado (RCE), en el que el número de kilómetros de riesgo elevado aumentaron un 10 por ciento respecto al informe anterior, y a la falta de inversión en las carreteras secundarias, de titularidad regional y lugar donde se producen la mayor cantidad de víctimas mortales.

En este estudio, Castilla y León mantiene el tercer puesto entre las comunidades con más tramos de carretera peligros, ya que el 17,6 por ciento de los kilómetros de su red presenta un riesgo elevado de sufrir un accidente. Con relación al pasado año este porcentaje se ha incrementado en casi dos puntos y la Comunidad solo aparece por detrás de Aragón (23,1 por ciento) y Cantabria (23,7 por ciento).

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