Una singularidad que da solo Arribes

La joven bodega zamorana 'El hato y el garabato' aporta su singularidad productiva tras la formación de sus dueños en California y Australia

SILVIA G. ROJO

Describe Miguel de Cervantes en uno de los pasajes de ‘El Quijote’ el estado de Sancho tras la lucha contra un rebaño de ovejas y cómo le comenta a su amo que si esa noche aparecía el diablo, le daría ‘el hato y el garabato’.

La de José Manuel Beneitez y Liliana Fernández no es una historia de molinos ni de gigantes, ni tiene nada de ‘quijotesca’, es muy real; pero esa expresión, la del nombre de su bodega, recoge a la perfección sus comienzos, explica a Degusta Castilla y León.

«Nosotros nos lo apostábamos todo en este proyecto y el nombre nos venía al pelo», explica Liliana.

Pero la historia de esta pareja de ingenieros de montes, propietarios de la bodega ‘El hato y el garabato’ en la localidad de Fornillos de Fermoselle, Arribes zamoranos, tiene mucha miga porque lo suyo más que un trabajo es un proyecto de vida con mayúsculas, un giro completo.

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