El reconocimiento de la última a quien fue la primera

La presidenta de las Cortes, Silvia Clemente, entrega la Medalla de Oro de las Cortes al rector de la Universidad de Salamanca, Ricardo Rivero, durante la celebración del XXXV Aniversario del Estatuto de Autonomía./Rubén Cacho
La presidenta de las Cortes, Silvia Clemente, entrega la Medalla de Oro de las Cortes al rector de la Universidad de Salamanca, Ricardo Rivero, durante la celebración del XXXV Aniversario del Estatuto de Autonomía. / Rubén Cacho

Las Cortes de Castilla y León entregan la Medalla de Oro a la Universidad de Salamanca, la decana española, en el día en el que se cumplen 35 años del Estatuto autonómico

SONIA ANDRINOValladolid

Castilla y León fue la última de las regiones españolas en constituirse en comunidad autónoma. Fue en 1983, el 25 de febrero, cuando se aprobó el Estatuto de Autonomía que ayer cumplía su tercera década y media. Dos años antes, un grupo de parlamentarios y diputados habían perfilado el borrador de la norma autonómica en una reunión que se celebró en el Colegio Arzobispo Fonseca, instalaciones dependientes de la Universidad de Salamanca que este año también está de celebración.

La institución académica conmemora su octavo centenario tras convertirse, en 1218, en la primera universidad española, tal y como se ha recordado en el acto protocolario de entrega de la Medalla de Oro de las Cortes con motivo de esta efemérides. Ambas citas con el calendario han unido en el mismo hemiciclo a la universidad decana con la comunidad más tardía, en un reconocimiento de la segunda hacia la primera, poniendo en valor, sobre todo, su aportación a la civilización desde una institución asentada en esta comunidad. Lo ha dicho el rector de la USAL, Ricardo Rivero, que en su discurso de agradecimiento ha exhibido «la libertad» como la mejor versión de la Universidad de Salamanca y ha defendido el intercambio de opiniones que fluye de la institución educativa en un acto similar al que se vive en las Cortes de Castilla y León donde el debate de los distintos grupos políticos es el protagonista de ese intercambio de opiniones.

El homenaje entre instituciones ha sido recíproco, de hecho, Rivero ha insistido en la impronta histórica de Castilla y León como cuna del parlamentarismo (que nació en León) y como lugar de origen de muchos de los grandes nombres que han dado vida a la institución que ahora, él recientemente dirige. En ese sentido ha recordado el «vencer no es convencer» de Miguel de Unamuno, uno de los rectores del Estudio salmantino, y el aporte de castellanos y leoneses de sus nueve provincias desde Miguel Delibes a Adolfo Suárez, pasando por Francisco de Vitoria, Claudio Rodríguez. De los que fueron, se acordó Rivero en su discurso, pero también de los que están y por eso les ha dicho «a los investigadores, a los profesores y a los estudiantes» de la Universidad de Salamanca que de ellos es la Medalla que acabada de recibir de manos de la presidenta de las Cortes, Silvia Clemente.

Seis euros por cada uno

De esta forma, y ya desde el momento presente, el rector ha incidido en el apartado económico de la universidad, advirtiendo de que cada euro que se aporta a la USAL se multiplica por seis, por lo que ha invitado a invertir en la universidad, también en las de Burgos, León y Valladolid «como garantía del mejor futuro».

Todos los invitados han felicitado a los galardonados y en nombre de ellos lo ha hecho, a través de su discurso, la presidenta de las Cortes de Castilla y León. Clemente ha compartido el orgullo que debe sentir la comunidad por a trayectoria de la ocho veces centenaria Universidad de Salamanca al considerar, entre otras cosas, «determinante» su papel en el proceso de organización de los territorios americanos. También ha valorado su influencia «de forma decisiva» en las diferentes corrientes filosóficas y de pensamiento que recorrían Europa y ha defendido su papel en la enseñanza del español y en las investigaciones científicas.

Cataluña y financiación

Y entre tanto, la presidenta ha aprovechado también para ensalzar el papel de Castilla y León y su Estatuto de Autonomía como garante de la convivencia y la prestación de servicios públicos convencida, además, de que la que fue la última región en convertirse en comunidad, se ha convertido en «ejemplo» para muchas otras en casos como «la legalidad y el Estado de Derecho» hasta el punto de que las propuestas minoritarias que abogan por alterar el marco territorial de Castilla y León (en referencia a UPL) «lo hacen dentro del marco constitucional vigente, a diferencia de lo que ocurre en otras comunidades donde no se ha dudado en quebrar las reglas del Estado de Derecho para lograr el objetivo de la independencia».

Más allá del reconomiento a la USAL, aunque todavía en el marco institucional, Clemente ha aprovechado además para sumarse a la petición de una financiación autonómica que sea capaz de garantizar la prestación de los servicios básicos aunque puntualizando que no estaría de más que se valorara mejor a quienes lo prestan mejor.

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