Juan Ignacio Diego, presidente de la CHD: «No puede ser un año tan atípico como para que no llueva en invierno»

Juan Ignacio Diego, presidente de la Confederación Hidrográfica del Duero./Henar Sastre
Juan Ignacio Diego, presidente de la Confederación Hidrográfica del Duero. / Henar Sastre

El máximo responsable de la Confederación Hidrográfica del Duero explica cómo se está gestionando la intensa sequía que sufre la comunidad

S. G.

Al presidente de la Confederación Hidrográfica del Duero, Juan Ignacio Diego Ruiz, (Corrales de Buelna, Cantabria, 1961) y a todo su equipo les está tocando gestionar la fuerte sequía que se vive casi de manera generalizada en toda la Cuenca y que se traduce en que «sumemos 10 meses consecutivos en situación de alerta por sequía». Mayor planificación y durante la campaña de riego «un permanente contacto con los usuarios», son algunas de las cuestiones que se tienen en cuenta a la hora de gestionar esta realidad en la que los usuarios «han tenido una implicación en la toma de decisiones absoluta».

–¿Qué se debería esperar a partir de ahora?

–Deberíamos esperar que lloviera. Ahora mismo lo que estamos haciendo es una seguimiento de disponibilidades, te diría que casi diario. En este momento la preocupación, una vez que ha terminado la campaña de riego, es garantizar los abastecimientos y los caudales ecológicos. Creemos que se han hecho los deberes bien, hemos hecho un trabajo de planificación previo muy riguroso, que nos permite esperar a las lluvias, que sin duda tienen que venir, porque no puede ser un año tan atípico como para que no llueva en invierno, esperarlas con una cierta tranquilidad. No sin, por supuesto, haber hecho una petición general a los ayuntamientos y a la ciudadanía para que realicen un consumo muy responsable de los recursos, que son muy escasos.

–¿De sus palabras puede deducirse que el consumo de boca está garantizado y que el riego irá en función de las lluvias?

–Exactamente. La campaña general de riego ha terminado. En algunos sistemas se cerró prematuramente y ha habido alguna petición posterior que difícilmente hemos podido atender pues con los sistemas cerrados, por garantizar el abastecimiento, salirnos de esa garantía nos preocupa sobremanera.

–¿Lo que se está viviendo este año marca un punto de inflexión?

–La cuenca del Duero tiene sequía recurrente, cada cuatro o cinco años hay una sequía. ¿Qué ha pasado con esta? ¿Por qué entendemos que es distinta? Lo primero que hemos percibido es que la entrada en los embalses ha sido significativamente inferior a otras sequías anteriores. Segundo, muy significativo, es la conciencia general de que estamos en un escenario de cambio climático y me refiero a todos los actores en el mundo del agua: regantes, ayuntamientos y empresas de abastecimiento. Eso ha hecho que nos exijan un mayor rigor en la gestión del agua. Yo sí creo que ha habido un antes y un después, que se va a traducir en varios aspectos: en primer lugar, esa conciencia de escasez de agua tiene que dar lugar a una planificación de los cultivos año a año conociendo ese escenario; segundo, la modernización de regadíos. Nos hemos dado cuenta de que no podemos dar sostenibilidad a la agricultura de Castilla y León si no pasa por una modernización intensa de los regadíos y tecnificación. En último lugar, una rigurosa planificación en cuanto a la puesta en marcha de otros regadíos.

–¿Se están haciendo los deberes en materia de modernización?

–Creo que sí. Hay una apuesta muy seria por parte del Ministerio y de la Consejería de Agricultura pero la modernización de regadíos no solo depende de estas administraciones, dependen también de la voluntad de los regantes. Pero no solo se debe evolucionar hacia la modernización, seguramente también hacia una planificación general de los cultivos que es muy importante. Es decir, creemos que hay todavía posibilidades de ir hacia cultivos de menor consumo de agua, que aportan una rentabilidad muy importante a la agricultura y en la medida que eso sea posible, seguramente habrá que trabajar en esa línea.

–El maíz suele ser la estrella de los regadíos...

–No cabe duda de que habrá que mantener pero en la medida que sea posible. Seguramente tendremos que ir evolucionando hacia otras plantaciones de leñosas que son menos demandantes de agua.

–Hay otras cuestiones que también han tomado cierta relevancia como las sanciones a las comunidades de regantes de Geria y Tordesillas. ¿En qué punto se encuentran?

–Están en trámite. La comunidad de regantes de Geria presentó sus alegaciones, han tenido el trámite de audiencia y las alegaciones que se refieren fundamentalmente a la cuantía de la sanción. Estamos preparando la propuesta de la infracción porque debe resolver el Ministerio por ser una sanción en principio grave. La sanción para las infracciones graves va de 50.000 a 500.000 euros. Las dos comunidades son presuntas responsables de una infracción grave, entonces el máximo son 500.000 euros. Tordesillas no ha presentado alegaciones. El trámite empezó más tarde.

–Se llegó a hablar de dos millones de euros.

–Lo de los dos millones me sorprendió mucho porque nunca ha estado en ningún papel de la CHD.

–¿Serán menos de 500.000?

–No me debo pronunciarme en este sentido.

–En cualquier caso, la sanción viene porque se ha excedido el consumo de agua como marcan los contadores.

–Ellos son conscientes de que han hecho un mayor consumo. Hoy en día todo el mundo sabe lo que está haciendo. Todos los casos en que tenemos constancia tenemos que abrir expediente y la CHD lo tiene que hacer no solo porque es su obligación sino porque es además una exigencia de los propios usuarios. No se puede perder de vista que los regantes están compitiendo en el mercado unos con otros. No puede entender nadie que a unos se les de ventaja y a otros no.

–¿Qué número de sanciones se pueden producir al año?

–Del orden de unas 400 pero por todos los asuntos relacionados con actuaciones en el dominio público. Por regadío, este año no habrá más que otros años porque tampoco es que haya habido un incumplimiento generalizado, ni muchísimo menos. Los regantes en general, han cumplido con las dotaciones, han ajustado sus cultivos, han dejado barbechos porque no han tenido para dotar las fincas que otros años habrían dotado y han cumplido escrupulosamente las reglas del juego por eso no espero que haya una mayor incidencia de sanciones. Estamos en el orden de magnitud de otros años.

–¿Cómo están avanzando en el Pacto Nacional por el agua?

–Hemos abierto el proceso de diálogo en julio, en la dirección general del Agua en el Ministerio de Agricultura, Pesca, Alimentación y Medio Ambiente y desde octubre estamos manteniendo a nivel de cuenca reuniones paralelas. Hemos tenido ocho y nos falta alguna más. Hemos intentando mantener reuniones con todos aquellos agentes que nos pueden aportar a la hora de lograr estos objetivos. Se busca además cumplir con los objetivos ambientales que establecimos en el Plan Hidrológico del Duero, cubrir los déficit estructurales que se detectan en diferentes cuencas o sistemas. Una de las cosas que nos estamos planteando es si pueden ser necesarios o no, nuevos trasvases a nivel de diferentes zonas de la cuenca del Duero y evidentemente con una mayor perspectiva desde el Ministerio se tendrá que plantear la misma pregunta a nivel nacional. Se trata de poner de manifiesto las preocupaciones, las aportaciones que cada uno de estos agentes puedan hacer para una mejor gestión del agua. Están surgiendo interesantísimas aportaciones.

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