Las picaduras de abejas y avispas matan a tres personas cada verano en Castilla y León

Las picaduras de abejas y avispas matan a tres personas cada verano en Castilla y León

Con solo 50 pinchazos, la toxicidad puede resultar letal para un niño

ANA SANTIAGO

El veneno de las avispas y abejas mata cada año a unos tres castellanos y leoneses. El 3,3% de la población es alérgica y, además, la toxicidad acumulada por la suma de muchas picaduras puede resultar muy grave e, incluso, letal. Quienes saben que son alérgicos temen salir al campo y el miedo afecta a su rutina diaria y los que lo desconocen pueden encontrarse igualmente con un problema serio sobre todo si alteran, sin desearlo, la tranquilidad de una colmena y son atacados por múltiples insectos a la vez, como el reciente caso del matrimonio de octogenarios de Ávila. La mujer permanece grave e ingresada.

«El efecto tóxico es el mismo que provoca el veneno de una cobra; pero mientras esta serpiente inocula 100 miligramos, una avispa solo tiene 50 microgramos», explica la doctora Alicia Armentia, jefa de Alergología del Río Hortega de Valladolid. La carga que tiene un himenóptero varía según la época del año. «Ahora acaban de nacer, son jóvenes, no han comido mucho y tienen menos veneno; aunque en las colmenas puede haber ejemplares más maduros y peligrosos. Al final de temporada, cuando acaba el verano y en otoño son peores sus picaduras. Contienen más veneno y son más agresivas porque saben que van a morir, tienen que perpetuar la especie y su picadura es peor», advierte esta especialista e investigadora.

De esta forma, con 50 picaduras, la dosis puede matar a un niño. Cuando los individuos tienen un buen estado general de salud y no son alérgicos al veneno de los himenópteros pueden soportar bastante bien hasta 25 picaduras. Los efectos tóxicos aparecen a partir de las 50 picaduras, aunque un adulto puede soportar hasta quinientas. La doctora Armentia destaca que, efectivamente, con una sola picadura «puede desarrollarse una reacción de defensa. Entra en el torrente sanguíneo un alergeno muy potente y el efecto depende de la tolerancia. Si la persona es atópica, es posible que termine siendo cada vez más alérgica; depende de su carga genética. Si pasan muchos años hasta una nueva picadura, puede tener menos carga, va bajando, depende de los linfocitos de memoria. Un nuevo contacto puede traer el recuerdo. En cambio, por ejemplo, a los apicultores les pican tantas y varios días que suelen desarrollar una buena tolerancia, es como una vacuna natural y son, en cambio, sus familiares los que más problemas suelen tener porque el contacto con el veneno es menor», destaca.

Molestias ocasionales

Con la llegada de la primavera y la subida de las temperaturas empiezan a aparecer en ciudades y en el campo estos insectos, fundamentales por otra parte para la vida. No obstante, «habitualmente las picaduras de abejas o avispas no ocasionan más que las molestias conocidas; sin embargo, en las personas que son alérgicas pueden provocar reacciones de suma gravedad, como la anafilaxia, que puede llegar incluso a ser una amenaza para la propia vida», explica Armentia.

«El 'shock' anafiláctico es la reacción más extrema que se puede sufrir como consecuencia de una picadura, se clasifica en cuatro niveles distintos en función de la gravedad. En el de mayor, se pueden ver seriamente afectados los sistemas respiratorio y circulatorio, pudiendo ocasionar por ello la muerte». Y, sí, hay tratamiento preventivo de la causa de la enfermedad, la inmunoterapia, «la vacunación con extractos purificados de veneno de abeja o avispa tiene tasas de eficacia realmente altas, de alrededor de un 90%. Eso sí, «al ser una vacuna de riesgo, por la posible reacción, debemos ponerla en el Hospital de Día. Y es susceptible de ello cualquier persona con anticuerpos y que haya tenido una clínica importante. En casos como el reciente de Ávila –recomienda Armentia– hay que estudiar a los pacientes al cabo de un mes, para ver si se han hecho tolerantes o sería bueno vacunarlos».

Una reacción local en la zona de la picadura de más de 10 centímetros de diámetro puede ser un indicio de alergia al veneno de himenópteros, por lo que se debe consultar a un especialista cuanto antes. Y, si la reacción persiste más de 24 horas, también debe acudirse al médico para poder evitar una reacción más grave en el futuro.

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