La León-Astorga es la vía de peaje con menor volumen de tráfico de la Comunidad

Vista de la autopista León-Astorga. /ICALGráfico
Vista de la autopista León-Astorga. / ICAL

Las autopistas de Castilla y León despejan su futuro con un aumento del tráfico por cuarto año consecutivo | Los usuarios crecen casi un 5% durante 2017 y dejan la intensidad media diaria en 13.079 vehículos

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Las seis autopistas que surcan el territorio de Castilla y León ven garantizada su viabilidad en el futuro con un incremento, por cuarto año consecutivo, del volumen de usuarios. El tráfico creció un cinco por ciento, hasta superar una intensidad media diaria de 13.000 vehículos. Con ello, se despejan los fantasmas que amenazaron algunas vías de peaje españolas con la quiebra, lo que llevó al Estado a rescatar nueve radiales de Madrid.

Mientras en Castilla y León las autopistas logran avanzar hacia un escenario de equilibrio, con un aumento de usuarios, el Estado inicia los trámites para hacerse cargo de la R-2 Madrid-Guadalajara, la R-3 Madrid-Arganda, la R-4 Madrid-Ocaña, la R-5 Madrid Navalcarnero, el Eje Aeropuerto (M-12), la autopista Madrid-Toledo (AP-41), la de Ocaña-La Roda (AP-36), la de Cartagena-Vera (AP-7) y la circunvalación de Alicante.

Igualmente, la recuperación del tráfico de las autopistas coincide con una reivindicación ciudadana para que la administración central recupere la gestión de algunas vías de peaje, en las que la concesión está a las puertas de vencer. En concreto, entre 2018 y 2021 concluyen nueve tramos de autopistas que suman más de 1.000 kilómetros: la AP-6 entre Villalba y Adanero, la AP-1 entre Burgos y Armiñán, la AP-7 entre Tarragona y Valencia, entre Valencia y Alicante, entre Montmeló y La Jonquera y El Papiol, y entre Barcelona y Tarragona, la AP-4 entre Sevilla y Cádiz, y la AP-2 entre Zaragoza y Mediterráneo.

La recuperación económica ha animado en los últimos ejercicios el tránsito de vehículos pesados por las autopistas. De hecho, los 320 kilómetros que atraviesan la Comunidad en sus conexiones con Madrid, Asturias y el País Vasco, aumentaron su tráfico también un cinco por ciento, aunque con variaciones sustantivas, hasta alcanzar una intensidad media diaria de 1.658 vehículos en 2017.

También, la Junta de Castilla y León ha cerrado con el Ministerio de Fomento un principio de acuerdo para bonificar el desvío obligatorio del tráfico pesado de la N-I a la autopista AP-1 entre Burgos y Miranda de Ebro, así como de la N-120 a la AP-71, entre León y Astorga. De momento, el Consejo de Ministros no ha autorizado la aplicación de esta medida, que ya se encuentra en vigor desde finales del pasado año en la AP-68 entre Tudela y Zambrana para evitar su circulación por La Rioja.

La iniciativa sigue la estela del plan de descuentos a camiones de 2015, que logró sacar 145.569 unidades de las carreteras nacionales más congestionadas en Castilla y León. Este programa piloto se saldó con un 17,7 por ciento más de vehículos pesados en las tres vías de peaje seleccionadas en la Comunidad, la AP-6 de Villalba a Villacastín; la AP-1 de Burgos a Armiñón y la AP-66, de León a Campomanes.

La AP-6, la más utilizada

La autopista AP-6, de Villalba a Adanero, que conecta Castilla y León y Madrid registró una intensidad media diaria de 29.130 vehículos en 2017, 5.000 más que en 2014, cuando se alcanzó el mínimo de 24.875. De ellos, 3.554 fueron tráfico pesado, que creció un 5,82 por ciento el pasado año, ya que optaron por los 69,6 kilómetros de peaje frente a la N-VI.

Le siguió la AP-1, entre Burgos y Armiñon, con 19.948 vehículos, de los que 3.445 fueron pesados -camiones y autobuses-. En conjunto, los usuarios aumentaron un 2,96 por ciento, si bien los segundos lo hicieron en un 4,9 por ciento. La tercera autopista con mayor tráfico de la Comunidad es la AP-66 o del Huerna, que une León y el Principado de Asturias en sus 77,7 kilómetros. Sumó 8.523 vehículos, de los que 1.263 fueron pesados, un 1,85 por ciento más que en 2016.

Casi los mismos vehículos pasaron en 2017 por la AP-51, Ávila-Villacastín, con 8.487, de los que tan solo 533 fueron pesados, aunque crecieron un 6,81 por ciento en relación a 2016. Por debajo de los 8.000 se situó el ramal de la AP-61 (Segovia-San Rafael), 27,6 kilómetros, que utilizaron 7.948 vehículos, de los que 632 fueron pesados, un 7,85 por ciento más que un año antes.

La vía de peaje con menor volumen de tráfico es la AP-71, con 4.441 usuarios, de los que 531 fueron pesados, una cifra que creció un 2,31 por ciento en 2017.

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