El juzgado investiga si Bustamante canceló el concierto de Valladolid con un parte médico falso

David Bustamante, durante una de sus últimas actuaciones en Valladolid. /Ramón Gómez
David Bustamante, durante una de sus últimas actuaciones en Valladolid. / Ramón Gómez

El promotor de la actuación denunció que la cancelación le causó un perjuicio económico de más de 25.000 euros

M. J. PASCUAL Valladolid

La denuncia por la suspensión del concierto de David Bustamante que estaba programado el 2 de septiembre pasado en Laguna y que el cantante canceló alegando un problema de garganta, ha llegado al juzgado. En las diligencias abiertas en el Juzgado de Instrucción 1 se investiga la autenticidad del justificante médico que aportó el artista, en el que se le diagnosticaba una faringoamigdalitis aguda y una afonía que le imposibilitaba cantar en la Plaza de Toros de la localidad vallisoletana. En las próximas semanas se llamará a declarar al médico que firmó el parte y, con toda probabilidad, al cantante cántabro, que podría hacerlo por videoconferencia.

Falsear certificados médicos es un delito. Las penas van desde la multa de tres a 12 meses para los facultativos, hasta la suspensión de seis meses a dos años para las autoridades o funcionarios públicos que falsifiquen este tipo de documentos. Se excluye de estas penas la falsificación de los certificados relativos a Hacienda y la Seguridad Social. También puede ser penalizado quien utilice estos certificados a sabiendas de que se trata de documentos falsos.

Ante la polvareda que levantó la suspensión del concierto, la Consejería de Sanidad corroboró que un facultativo sanitario del Servicio de Urgencias del Hospital Clínico universitario fue quien atendíó al artista cántabro en su hotel, con lo que el médico habría actuado con carácter privado y fuera de su horario laboral. Que el facultativo redactara el informe en un impreso con membrete del centro hospitalario fue calificado de «práctica errónea» por la autoridad sanitaria, pues la asistencia fue de carácter privado. Por este motivo, la Gerencia del Hospital solicitó que se abriera una información reservada para aclarar la actuación del facultativo y sus posibles consecuencias.

Así, fue la Junta la que confirmó que el parte médico que Bustamante entregó para justificar su enfermedad no se correspondía con el formato habitual del centro médico y que el Servicio de Urgencias del Hospital no asistió al artista el sábado 2 de septiembre. Por esta razón, la Consejería de Sanidad inició la investigación interna.

También el Defensor del Paciente se hizo eco de lo ocurrido y anunció que llevaría el asunto a la Fiscalía, mientras que Global Talent Services (GTS), la agencia que representa al cantante, emitió un comunicado en el que mostró su «absoluta indignación por el desagradable cuestionamiento de la salud del artista» y se reservó la posibilidad de ejercer «los derechos que correspondan para defender su intimidad ante intromisiones ilegítimas, así como su buen nombre y reputación». Los representantes del cantante insistieron en que ese 2 de septiembre tuvo que suspender porque se vio aquejado de fiebre y de una severa afonía, motivo por el que se le prescribió reposo vocal de 24 a 28 horas.

El promotor del concierto, Miguel Fernández Bécares, representante de la empresa Divertimentos y Atracciones Populares SL, cifró los perjuicios ocasionados por la suspensión en más de 25.000 euros en gastos de producción, publicidad y seguridad. Ocho días después de la suspensión de la actuación en Laguna, el cantante retomó su gira y participó en el concierto ViveDial en el Wizink Center de Madrid.

Contexto

Contenido Patrocinado

Fotos