Las juezas lideran el rejuvenecimiento del Poder Judicial en Castilla y León

Las juezas lideran el rejuvenecimiento del Poder Judicial en Castilla y León
De los cinco nuevos jueces que tomaron posesión en el TSJ de Castilla y León en 2016, cuatro son mujeres. Ical

Más del 80% de las nuevas generaciones que han optado por la carrera judicial y que están ya en activo son mujeres que no superan la treintena

M. J. Pascual
M. J. PASCUALValladolid

Si usted tiene alguna vez en su vida un pleito judicial, seguramente que en el despacho de primera instancia y/o instrucción, e incluso de lo penal, será una juez o magistrada, de entre 30 y 50 años, quien le recibirá para tomarle declaración y poner en marcha las diligencias del asunto en cuestión. Pero si su caso es apelado o es tan grave que tiene que ser juzgado en la audiencia de su provincia, la sentencia definitiva estará con casi total probabilidad, en manos de un tribunal casi siempre compuesto por magistrados varones con edades superiores a los 50 años. Aunque sí que hay magistradas en ejercicio en las ternas que integran los tribunales provinciales de la comunidad, formar parte de los cargos orgánicos es harina de otro costal. A no ser que la vista oral se celebre en la Audiencia Provincial de León, la única de las nueve provincias de Castilla y León que tiene en la Presidencia a una mujer, la magistrada Ana del Ser, quien también forma parte de la Sala de Gobierno del Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León donde solo 8 de los 28 miembros son magistradas. Sin contar a la secretaria del órgano, María del Pilar Rodríguez.

Excepcionales en la cúpula

Al frente de la Sala de lo Social del TSJ también está una mujer, una de las magistradas más veteranas y de mayor currículo de las que ejercen en Castilla y León, María José Renedo. En las Salas de lo Contencioso también son magistradas las que están al frente: Ana María Martínez Olalla, recientemente nombrada también representante del TSJ en las salas desplazadas de Valladolid, y Concepción García Vicario, que está al frente de lo Contencioso Administrativo con sede en Burgos. Y si se habla de órganos centrales como el Tribunal Supremo, las distancias son enormes. Solo una magistrada de Castilla y León forma parte de la cúpula judicial española: María Luisa Segoviano Astaburuaga, que trabaja en la Sala de lo Social. En el Supremo, de los 78 magistrados en activo, son mujeres. Segoviano pertenece a esta minoría.

La revolución silenciosa se prepara desde hace unos cuatro años, cuando las cifras dieron un vuelco y, en una profesión tradicionalmente de hombres, el número de juezas superó al de jueces en los tribunales españoles

Pero las juezas y magistradas están preparando desde hace unos cuatro años, cuando las mujeres comenzaron a ser más que los hombres en la carrera judicial en activo en España, una revolución silenciosa en los juzgados que dirigen, los que más están a pie de calle, que son los de primera instancia e instrucción. Según el último informe publicado ayer por el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) sobre la estructura de la carrera judicial 2017, de los 309 jueces en ejercicio en Castilla y León (12,6 por cada 100.000 habitantes), 153 son mujeres y 156, hombres. Casi están igualados en número, pero ellas son más jóvenes: el 80% tienen entre 20 y 30 años, mientras que la mayoría de los jueces, el 90,9%, están en la franja de edad de 61 a 70 años. Lo que ocurre es que se produce un punto de inflexión en la franja de edad de 51 a 60 años. Las magistradas de estas edades son solo el 37,7% y, a partir de ahí, prácticamente desaparecen, mientras que los jueces que superan los 70 años y permanecen en activo son todos varones. En aquellos tiempos, y no hace tanto, era casi inaudito que una mujer fuera la autoridad judicial.

La media, según la pirámide de población ‘judicial’ está en los 40 a 45 años, para las mujeres, y los 50 a 55, para los hombres. En Castilla y León, la mayoría de los magistrados están en las audiencias provinciales (46) y la mayoría de las mujeres (52), en los juzgados de primera instancia e instrucción. Por comunidades, la media de edad de Castilla y León está en los 50,3 años, ocupando el puesto número cinco entre las comunidades con la edad media más elevada (ello,sin contar los servicios centrales, como el Supremo, donde la edad es mucho más elevada). La plantilla más rejuvenecida la tiene Canarias, con 45,7 años de edad.

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