La epidemia de gripe remite tras dejar 345 casos graves y 43 fallecidos en Castilla y León

Laboratorio de Microbiología en el Hospital Clínico de Valladolid./A. Mingueza
Laboratorio de Microbiología en el Hospital Clínico de Valladolid. / A. Mingueza

El pico más alto en 2017 fue en enero de 416,77 casos y este año fue de 250 en el mismo mes | Solo el 10% de los contagiados estaba vacunado

Ana Santiago
ANA SANTIAGO

Con la cautela de la provisionalidad de los datos y de estar todavía dentro de la temporada epidémica, desde Salud Pública no se encuentra argumentos para considerar peor este año que otros en cuanto a la gripe y su incidencia.

La jefe del Servicio de Epidemiología, Sonia Tamames Gómez, explica que la composición de la vacuna y sus posibles diferencias con los virus circulantes no se traducen necesariamente en mayor gravedad o mortalidad.

La epidemia de gripe comenzó a remitir a finales de enero y mantiene esta tendencia descendente; lo cual no implica que no pueda remontar pero no parece demasiado probable. Los datos provisionales que maneja Salud Pública constatan 88 casos graves hospitalizados por gripe en las dos áreas sanitarias centinela, que son la de Valladolid-Este a través de su Hospital Clínico y la del Burgos, en su complejo asistencial.

De los mismos, repasa en base a los datos de la Red Sanitaria Centinela, hay 42 en seguimiento; otros 35 ya recuperados y se produjeron 11 fallecimientos que, en todos los casos, fueron personas con más de 65 años y solo cinco de estas personas estaban vacunadas.

Destaca Sonia Tamames que, «considerando que las áreas sanitarias centinela tienen una población de 618.225 habitantes, para toda Castilla y León estimamos que el número de casos graves hospitalizados por gripe estará alrededor de 345 (14,2 casos graves por 100.000 habitantes) y el número de fallecidos alrededor de 43 (1,8 fallecidos por 100.000 habitantes)».

Explica esta epidemióloga que la gripe no es una enfermedad de declaración obligatoria, no se registra cada caso individual sino con puntos centinela que nos permiten seguir la evolución; de ahí, que al controlar Valladolid Este y Burgos hagamos estimaciones del comportamiento general de la enfermedad; pero no son números exactos».

Explica además, y así lo comparten varios médicos de familia, que no hay ninguna instrucción o circular interna con indicaciones excepcionales para recibir en consulta a los pacientes, ni en Primaria ni en Especializada.

«No hay razones para ponerse mascarilla, no es más contagiosa que otros años ni con casos más complicados; lo que sí hay, y siguen sin hacerlo muchos, son razones para vacunarse tanto los médicos como los cuidadores de personas mayores o con discapacidad porque estos pacientes sí son más vulnerables; en ellos, aunque se vacunen, la efectividad y la respuesta inmunitaria es más baja y las complicaciones más altas. Por ello, quienes están cerca deberían vacunarse también para protegerlos, además de ser beneficioso para ellos mismos», insiste esta epidemióloga. Los últimos datos, que corresponden a la semana pasada registran «un nivel de intensidad baja de la epidemia, con tendencia ligeramente descendente y con predominio del citado virus B».

Los casos, con una tasa estimada para Castilla y León de 200,23 casos por cien mil habitantes –y de 210,7 ajustada a la población española– se han concentrado sobre todo en los menores de 15 años y solo el 10% de los contagiados estaba vacunado. El pico más alto en 2017 fue en enero de 416,77 casos y este año fue de 250 en el mismo mes.

Los casos, con una tasa estimada para Castilla y León de 200,23 casos por cien mil habitantes, se han concentrado sobre todo en los menores de 15 años

Cierto es que esta temporada predomina el tipo B; aunque «no están caracterizados todos los virus que circulan, más de dos tercios, incluso de tres cuartos de los circulantes son del linaje B/Yamagata que no lo incluía la vacuna empleada», explica esta especialista. Pero, asegura «esto no implica una ineficaz cobertura. Los virus son primos-hermanos y aunque no sean gemelos idénticos se parecen y eso permite efectividad, protección aunque la vacuna no contenga el mismo linaje.

Además, está el histórico, la experiencia inmunológica de cada persona con los virus porque además los del tipo B cambian poco, menos que los A, y el contacto con ellos crea inmunización en las personas.

Por eso, los más afectados en esta temporada son los niños, porque carecen de este historial propio, de una memoria inmunológica y porque además, salvo a los grupos de riesgo, no se los vacuna», explica la doctora Tamames. «La vacuna podrá ser más o menos efectiva, ya lo veremos cuando hagamos el análisis de efectividad una vez terminada la temporada. No se puede saber cual es todavía por eso no me parecen adecuadas las posturas de alguna sociedad científica al respecto», destaca.

Tasa de efectividad

La Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN) efectivamente había aconsejado seguir vacunándose de la gripe, a pesar de que haya «protección por debajo de lo ideal, siendo la tasa de efectividad de un 25%». No se puede decir esto porque no es real, «esta epidemia no está matando tanto o más. Este año ha coincidido el pico de la gripe con la ola de frío y los pacientes de edad avanzada y con una salud frágil pueden morirse de frío o de gripe, no es achacable solo al virus y se le ha atribuido solo a ella. Dicho esto, la gripe mata y si la vacuna es imperfecta puede proteger menos pero cuanta más gente se vacune mejor será la respuesta».

Con estos datos, la tasa de letalidad, es decir, de fallecimientos pero dentro de los casos graves, de los muy enfermos, es del 23,9% en la actual temporada mientras que en la del 2016-2017 fue del 22,4%, «no es muy significativa y son casos de personas de más de 65 años que tendrían que vacunarse, son población diana y, sin embargo, la cobertura alcanzada en ellos es solo del 60%. Hay que tomar conciencia de la importancia de vacunarse».

Por lo tanto, para esta jefe de servicio, la «importancia de este año de la gripe es similar a la de otros años. El ruido y el debate que ha habido es porque se ha puesto la vacuna trivalente y no la tetravalente y circula, entre otros, un virus que no contemplaba; pero eso no quiere decir que no sea un instrumento absolutamente válido y recomendable».

Las razones son varias; aunque es cierto es que es más cara. Salud Pública no la implantó esta temporada de forma extensa, como sí lo hizo EE UU «que son siempre más rápidos en reaccionar, en ponerse al día» es, tal vez, «porque lo pensamos mucho, porque es algo innovador y tendemos a revaluar mucho, a considerar mucho y la gripe no espera a nuestras decisiones. Esperemos que, el próximo año, se emplee la tetravalente; pero eso no significa que no haya eficacia. Hay que valorar bien las estrategias y también hacer autocrítica».

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