«Para crear una generación con hábitos de vida saludable hay que trabajar mucho»

Julián Rodríguez Peña, presidente de ARVA./R.Jiménez
Julián Rodríguez Peña, presidente de ARVA. / R.Jiménez

Julián Rodríguez Peña, presidente de la Asociación de Alcohólicos Rehabilitados de Valladolid (Arva)

Alicia Pérez
ALICIA PÉREZ

Julián Rodríguez Peña es el presidente de la Asociación de Alcohólicos Rehabilitados de Valladolid (Arva), que nació en mayo de 1973 para ayudar a las personas con problemas con el alcohol y a sus familiares. La creación de la entidad dio carácter oficial a las reuniones que realizaba un grupo iniciado en el tratamiento auspiciado desde el Hospital Provincial. El objetivo es la rehabilitación integral de personas que manifiestan tener problemas con el alcohol y que, previo diagnóstico, deciden someterse al programa adecuado para conseguirla desde la abstinencia. La media de incorporaciones al año es de cien personas.

–¿Cuál es el objetivo con el que trabaja Arva?

–El objetivo es rehabilitar personas con problemas de alcohol y su reinserción en la sociedad.

–¿Cómo se hace ese trabajo?

–Es un programa libre de drogas. Tenemos un equipo compuesto por una psicóloga, una trabajadora social y una médica, y el programa consiste en terapia. La persona que llega porque cree que tiene un problema es recibida el primer día por dos personas que han pasado por lo mismo porque entendemos que quien mejor entiende a una persona cuando llega el primer día es alguien que ha pasado por ello aunque no sea profesional. A partir de ahí, se le da cita con la trabajadora social, que hace un seguimiento durante tres o cuatro días y le da cita con la psicóloga, que decide a qué grupo terapéutico se incorpora. La médica mira fundamentalmente el deterioro físico al que pueden llegar algunas personas, analíticas, si se toman medicaciones, esa serie de cosas más físicas. A partir de ahí, se hace terapia y consultas con la psicóloga.

–¿Es un proceso largo?

El proceso de rehabilitación dura toda la vida porque la opción de volver a beber está ahí siempre y si se bebe algo, se va a despertar la dependencia porque la dependencia psíquica no desaparece, se aparta. El programa oficial dura aproximadamente tres años y se entiende desde los organismos que a los tres años se está curado, cosa que es totalmente falsa. Nosotros en nuestra asociación no damos el alta a nadie. Sí se le hace saber a la persona que legalmente a los tres años el programa terapéutico ha terminado, pero si quiere seguir, puede hacerlo porque hay una terapia de mantenimiento. Es una terapia que se hace los sábados y que viene manteniendo unas 40 personas, pero que no son las mismas, van rotando. Es muy importante porque lo que lleva a la recaída es la pérdida de contacto con la asociación, con el colectivo.

–¿Qué consecuencias tiene un consumo abusivo de alcohol?

–Lo primero la salud y después, pérdidas de trabajo, accidentes laborales, absentismo laboral, pérdida de familias. Mucha gente llega a través de presiones familiares, derivados de los médicos o de los CEAS. Lo importante es que vaya, que la persona se enganche al programa, que cuesta mucho, pero vale la pena porque hay que pensar que el alcohol es la única droga que en el síndrome de abstinencia puede producir la muerte. El resto de drogas se pasará muy mal, pero la muerte solo la puede producir el síndrome de abstinencia del alcohol y además, es la puerta de entrada, en la mayoría de los casos, al resto de drogas.

–¿La sociedad está concienciada de las consecuencias que puede tener?

Actualmente, al haber más medios, la población es más sensible, pero aún hay mucho recelo porque no se tiene percepción del riesgo y se piensa que a mí no me va a pasar eso porque bebo lo normal. Para crear una generación con hábitos de vida saludables tenemos que trabajar mucho y ahí las administraciones tienen mucho que hacer. El problema está en formar y educar en todos los ámbitos, desde las familias, los colegios, los institutos, pero para eso hace falta apoyo y financiación.

–¿Qué demandaría a las administraciones?

Financiación suficiente para el desarrollo de la actividad, que sea ajustada en los tiempos y que nos dé seguridad.

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