Los cazadores concluyen la formación junto a su perro de muestra para practicar una caza más responsable

Foto de familia.

Aficionados de toda la comunidad de Castilla y León se han formado durante cinco meses en el ‘Curso autonómico de instructor-adiestrador de perros de caza’ de la Federación de Caza de Castilla y León

LEONOTICIASLeón

Un grupo de seis cazadores ha terminado este fin de semana el aprendizaje para incrementar sus conocimientos y destrezas con el perro de muestra. Con este propósito se han formado en la tercera edición del ‘Curso autonómico de instructor-adiestrador de perros de caza’, que promueve la Federación de Caza de Castilla y León y que se inició en mayo.

Un abulense, otro vallisoletanos, un zamorano, un burgalés y una salmantina han logrado finalizar las clases teóricas y las prácticas previstas en las instalaciones de la Escuela de Caza de la federación, en el Polideportivo Cinegético Faustino Alonso (Ciguñuela, en Valladolid). Las enseñanzas y la evaluación han corrido a cargo de los profesores Alberto González y Alberto Bergaz.

El objetivo de este curso -el próximo año se celebrará otra edición- es que el cazador y su perro alcancen absoluta sintonía y compenetración entre uno y otro, para que ambos sean capaces de practicar la actividad cinegética de manera eficiente, responsable y satisfactoria.

Para ello, cada alumno acude acompañado por un perro de muestra joven, con el que trabaja la obediencia básica, la búsqueda, la muestra, el respeto al tiro y al vuelo y el cobro en campo y agua, además de otros aspectos. Braco, setter inglés, bretón y drahthaar han sido las razas elegidas en esta ocasión.

Teoría y práctica

Las ponencias también tratan sobre el potencial del cachorro, temperamento del perro de muestra, motivación del perro, cualidades de un adiestrador, sistemas de aprendizaje, material básico de adiestramiento, razas continentales y británicas, psicología canina y competiciones deportivas. Las intensas jornadas presenciales han sido sábados –de 8:30 a 21 horas- y domingos hasta las 14 horas.

Profesores, alumnos y perros se han reunido una vez al mes para tratar aspectos teóricos, además de otros prácticos que ensayan en los campos vallisoletanos. De un fin de semana al siguiente en el que han vuelto a concentrarse, cada cazador ha instruido a su can en esos ejercicios, que son evaluados después por González y Bergaz. Los inscritos en el curso han podido plantear a los profesores dudas y problemas les han surgido en el día a día, para hallar la mejor solución.

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