Castilla y León pierde 102.606 habitantes entre 2007 y 2017

Imagen de archivo de dos vecinos de Villarino de los Aires, Salamanca, en 2012./H. Sastre
Imagen de archivo de dos vecinos de Villarino de los Aires, Salamanca, en 2012. / H. Sastre

Mariano Rajoy ha estado en Zamora, provincia en la que casi uno de cada tres residentes supera los 65 años, para participar en un acto del PP sobre el «desafío demográfico y el mundo rural»

Susana Escribano
SUSANA ESCRIBANO

Mariano Rajoy y buena parte de los dirigentes del PP analizan este sábado en Zamora, el futuro del mundo rural y el «desafío demográfico». Lo hicieron en Castilla y León, una tierra que ha perdido 102.606 habitantes entre 2007 y 2017. Y de la comunidad, aterrizan en Zamora, la provincia que peor salud demográfica tiene de la región, que ha perdido en ese decenio uno de cada diez habitantes y en la que casi un tercio de los que quedan han sobrepasado los 65 años.

Menos residentes y mayores, muy mayores. El ritmo que marcan los últimos recuentos oficiales de habitantes del Instituto Nacional de Estadística (INE) en la comunidad, sobre todo en la provincias del oeste, es parejo al que sufrió el medio rural de la meseta en el éxodo de la década de los 60 del pasado siglo, según el profesor de Geografía de la Uva, Ignacio Molina. Castilla y León acumula esas 102.606 bajas en el padrón de habitantes entre 2007 y 2017, pero el número de castellanos y leoneses de 16 a 64 años ha caído en 131.695 efectivos (el 8%) y los niños de 0 a 15 años han pasado en ese decenio de ser 313.566 a 311.704.

La proyección de población del INE para 2031 augura 262.058 bajas en un padrón autonómico

Los datos del INE entre 2007 y 2017 son contundentes. Donde España gana casi tres habitantes por cada cien que tenía (2,96%), Castilla y León pierde cuatro residentes (el 4,05%), pero en Zamora es peor. De la provincia zamorana han desaparecido diez de cada cien habitantes en ese periodo (el 10,05%) y los que integran el padrón han ganado años. Más de 30 de cada cien zamoranos han dejado atrás, por edad, su vida laboral.

«De donde ya se ha ido la gente es muy difícil hacerla volver»

Ignacio Molina de la Torre es profesor de Geografía de la Universidad de Valladolid y experto de demografía y ordenación territorial. Asegura, al enjuiciar los datos demográficos de Castilla y León, que «lo que esta ocurriendo ahora no es comparable con ninguna otra época», porque la comunidad pierde pobladores al ritmo «del famoso éxodo rural de la década de los 60 del siglo pasado», pero ahora hay una salida importante de gente en edad laboral que afecta con mucha intensidad a las ciudades.

«Allí donde se ha ido la gente es muy difícil hacerla volver», valora el docente de la Uva. Molina pone como ejemplo de lugares donde se trabajado para prevenir el despoblamiento rural la experiencia de cinco décadas en las Tierras Altas de Escocia, «que está dando resultados» y también la apuesta que Francia hizo en su día por fortalecer los centros comarcales y que ha conseguido que su medio rural no se despueble. Sobre el de Castilla y León, el experto universitario señala que la pérdida de población «provoca serios problemas para asegurar los servicios básicos», algo que afecta ya a cabeceras de comarca.

Cualquier inyección en el padrón autonómico se daría «por la entrada de población extranjera», afirma el docente de la UVA, que añade que las subvenciones para fomentar la natalidad han ofrecido unos resultados limitados y que «más peso» han demostrado tener en el ámbito demográfico «los apoyos para combatir la falta de vivienda y facilitar el acceso a la misma».

El Gobierno de Rajoy y el PP llegan a Zamora con la tarea pendiente de poner en marcha una Estrategia Estatal frente al Desafío Demográfico que se comprometió a tener lista en 2018. La ausencia de ese plan llevó a Juan Vicente Herrera, presidente de la Junta, a calificar con un «muy insuficiente» los pasos dados por el Ejecutivo central para atajar la despoblación. Lo hizo en las Cortes, el pasado diciembre, a golpe de INE, organismo que no ofrece dato bueno en demografía para Castilla y León desde hace años. Ese día publicó que la comunidad había generado en el primer semestre del año pasado 7.906 más certificados de defunción que partidas de nacimiento.

Y si los datos constatados del INE en los padrones de los ayuntamientos y los registros civiles de altas y bajas y defunciones y nacimientos son deprimentes, la proyección que hace sobre la evolución de la población para el futuro superan ese calificativo. La previsión para el conjunto de España es que pierda, entre 2016 y 2031, algo más de medio millón de habitantes, el 1,2%. Un recorte que en el padrón de Castilla y León alcanzaría los 262.068 efectivos. Quedarían en la comunidad, si la bola de cristal del INE no yerra y no lo ha hecho en los últimos años, 2.192.801 ciudadanos. La proyección borra diez de cada cien residentes actuales.

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