Castilla y León lidera en España la contaminación por una sustancia perfluorada utilizada en sartenes

Castilla y León lidera en España la contaminación por una sustancia perfluorada utilizada en sartenes

Una investigación del Centro Nacional de Sanidad Ambiental detecta en la Comunidad y en el Mediterráneo los mayores índices de ácido perfluorooctanoico (PFOA) del país

ICAL

Castilla y León es una de las comunidades españolas con un mayor índice de contaminación por una sustancia perfluorada, el ácido perfluorooctanoico (PFOA), que está presente en los recubrimientos de ‘teflón’ de las sartenes y en la seda dental, entre otros productos. Junto a la Comunidad, este compuesto, que ofrece diferentes ventajas a la industria, también presenta una elevada concentración en el arco mediterráneo, en territorios como Cataluña o la Comunidad Valencia.

Éste es uno de los resultados de un proyecto de investigación realizado, a través de una encomienda del Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, por el Centro Nacional de Sanidad Ambiental (CNSA) del Instituto de Salud Carlos III. Para ello, utilizó las muestras, tomadas en reconocimientos médicos, de casi 800 españoles de entre 18 y 65 años, con características semejantes a los de población “general”.

Estos contaminantes, que se utilizan desde hace tiempo en el sector industrial, se caracterizan por ser persistentes ya que tardan muchos años en eliminarse del medio ambiente. Por ello, al formar parte de los hábitos de consumo, pasan al aire, el agua y la vegetación, de forma que termina por incorporarse a la cadena trófica y al cuerpo humano, según explicó a Ical la directora del Centro Nacional de Sanidad Ambiental (CNSA) del Instituto de Salud Carlos III, Argelia Castaño.

En general, señaló que son sustancias que ofrecen muchas ventajas químicas. De hecho, son muy útiles en recubrimientos de sartenes, para fabricar tapicerías antimanchas, repelentes en utensilios de cocina, en los cables o en las pinturas. Por ello, aseguró que es necesario realizar estudios para controlar el riesgo y minimizarlo en la medida de lo posible.

Asimismo, los rangos de las sustancias presentes en Castilla y León indican que las concentraciones son similares a las registradas en España y en el resto de países europeos del entorno. Además, el mapa elaborado sobre la presencia de estos contaminantes muestra las diferencias existentes entre territorios, que para la investigadora obedecen a causas como el polvo doméstico, la dieta o los hábitos de vida.

Aunque aún no se tienen evidencias de los efectos de todo el grupo en la salud humana, dos de ellos -el sulfonato de perfluorooctano (PFOS) y el ácido perfluorooctanoico (PFOA)- son sospechosos de ser cancerígenos a partir de un cierto nivel de concentración. Por ello fueron incluidos en 2009 en la lista de químicos restrictivos del Convenio de Estocolmo, un acuerdo internacional que regula el tratamiento de sustancias tóxicas.

Conclusiones

El estudio, publicado por la revista ‘Science of the total environment’, detectó tres sustancias -PFOS, PFOA y PFNA- en casi todas las 775 muestras y PFHxS y PFDA en más del 85 por ciento de ellas. Los residentes del noreste (Cataluña) y noroeste de España (Galicia) tuvieron los valores séricos más altos, mientras que los residentes de las Islas Canarias mostraron los valores más bajos para casi todos estos contaminantes.

En el caso concreto de los PFOS, los niveles detectados en toda la población española superan los límites HBM-I establecidos por la Comisión Alemana de Biovigilancia Humana, lo que indica la importancia de seguir vigilando, apuntaron los investigadores. Por otra parte, el estudio sugiere que la edad es un factor importante a considerar en la exposición, al ser las PFAS persistentes y bioacumulables.

En cuanto al género, los hombres presentaron niveles más altos que las mujeres, aunque cuando se eliminaron de la comparación a aquellas que habían amamantado, las mujeres posmenopáusicas y los hombres de mayor edad presentaron concentraciones de PFAS similares. Esto sugiere que otras vías de excreción como la lactancia y la menstruación contribuyen a la reducción de la carga corporal de las PFAS.

El trabajo indica que el consumo de pescado está asociado a varias sustancias como las PFHxS, PFOA y PFOS, mientras que bebedores regulares de cerveza (de una a seis por semana) y los de vino mostraron mayor presencia de PFOA y PFOS.

Fotos