La sangría poblacional eleva la tasa de empleo juvenil pero los trabajadores se reducen a la mitad

Dos jóvenes trabajan en la cocina de un restaurante./El Norte
Dos jóvenes trabajan en la cocina de un restaurante. / El Norte

La tasa de ocupación entre los menores de 25 años de Castilla y León alcanzó en 2017 el punto más alto desde 2008, al situarse en el 67,9%, lo que lo convierte en el segundo mayor valor de la década, solo por detrás de ese 73,8% cosechado en ese mismo 200

ELISA CAMPILLO

La tasa de ocupación entre los menores de 25 años de Castilla y León alcanzó en 2017 el punto más alto desde 2008, al situarse en el 67,9%, lo que lo convierte en el segundo mayor valor de la década, solo por detrás de ese 73,8% cosechado en ese mismo 2008, en los inicios de la crisis. Así lo afirma un estudio realizado por la empresa de recursos humanos Randstad, que analiza la evolución de los trabajadores de este grupo de edad en función de su nivel formativo, el sector donde desarrollan su actividad laboral y la comunidad donde residen, a partir de datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) correspondientes a los cuarto trimestres de los ejercicios de la última década.

Sin embargo, para considerar correctamente esta afirmación conviene tener en cuenta ciertos matices. El primero de ellos es el descenso de la población. Como todas las tasas, el porcentaje no sube o baja solo en función del número de ocupados, sino también en relación al universo de habitantes en edad de trabajar y menores de 25 años en la comunidad.

Así, hay que tomar en consideración que, aunque es cierto que la tasa de ocupación mantiene una tendencia al alza que comenzó en 2015 después de tocar mínimos en 2014, cuando apenas alcanzaba el 46,6% -único momento en el que además la tasa regional era inferior a la media nacional- y que puso fin a seis años de caídas, aunque es cierto que las cifras de 2017 se asemejan ya a las de 2008... la realidad es que el número de ocupados menores de 25 años se ha reducido a menos de la mitad en los últimos diez años. Es decir, aunque la tasa de ocupación de este colectivo es ahora el 8% inferior a la de antes de la crisis, el número efectivo de ocupados ha descendido el 52,6% desde 2008, al pasar de 80.800 jóvenes trabajadores entonces a los 38.300 de las últimas estadísticas. Y eso, principalmente, se explica porque la población activa de Castilla y León menor de 25 años y en edad de trabajar (mayores de 16 años) también se ha visto reducida casi a la mitad en ese periodo, al perder 53.100 activos.

Valores similares

Comparemos los datos con los de 2009, cuando la cifra se asemejaba a la de 2017. Aunque la tasa se ha incrementado cuatro décimas desde entonces, en estos nueve años se han perdido 23.600 ocupados menores de 25 años en Castilla y León, lo que representa un descenso del 38% de los trabajadores más jóvenes. Este descenso, nuevamente, viene en parte explicado por la pérdida de población activa, que cayó el 38,4% en este periodo. Es decir, aunque la proporción de jóvenes ocupados es mayor ahora que en 2009, hay un tercio menos de trabajadores que entonces.

La conclusión, así, es que aunque la tasa de paro se sitúa en niveles del año 2009, el número de ocupados sigue aún en valores de 2012. La población activa, en 2017, alcanzó el punto más bajo de la serie histórica.

En el conjunto nacional la situación es un poco similar. La tasa de ocupación entre los menores de 25 años alcanzó en el cuarto trimestre de 2017 su punto más alto desde el mismo periodo de 2008, al alcanzar el 62,5%, la segunda proporción más alta solo por detrás del 71% cosechado antes de la crisis. Sin embargo, la media del país comenzó su recuperación en 2014, un año antes que la tasa de Castilla y León, después de haber tocado fondo en 2013.

Pero, nuevamente, esta recuperación tiene sus matices. Aunque vuelve a acercarse a la cifra de hace una década, los 931.700 ocupados menores de 25 años que existen actualmente en España son apenas la mitad de los que había hace diez años. La población activa en esta franja de edad se ha reducido el 37,2%.

Si lo comparamos con los datos de 2009 (con una tasa de ocupación del 61,2%), los más parecidos a los últimos disponibles, se puede observar que el porcentaje se ha incrementado casi punto y medio. Sin embargo, en el conjunto del país hay 361.200 ocupados jóvenes menos que hace nueve años, lo que representa una caída del 28%. La población, nuevamente, es responsable: se ha visto mermada el 29,5%.

Nivel de estudios

El informe de Randstad analiza también todos estos datos en relación a otros parámetros como el nivel formativo y el sector en el que trabajan los ocupados menores de 25 años. En este sentido, afirma el estudio que «a mayor nivel educativo, mayor es la tasa de ocupación entre los trabajadores más jóvenes», pues destaca que los menores de 25 años con formación superior son los profesionales con la mayor tasa de ocupación (76,3%). Por su parte, los profesionales jóvenes con estudios secundarios tienen una tasa de ocupación del 59,3%, y la de aquellos con formación primaria apenas alcanza el 43,8%.

El sector servicios es el que ocupa a más jóvenes menores de 25 años, en concreto al 79,2% del total. En segundo lugar se sitúa la industria, donde trabaja el 12% de los jóvenes. Los sectores en los que menor proporción trabajan los jóvenes son la agricultura y la construcción que representan el 5,1% y el 3,7%, respectivamente de los ocupados menores de 25 años.

Contenido Patrocinado

Fotos