El bacalao ya no es de pobres

El bacalao ya no es de pobres

Feliciana Alejandro, de 89 años, muestra con cariño la receta heredada de su madre Dorotea

ALICIA PÉREZZamora

Feliciana Alejandro Gutiérrez tiene 89 años, pero nada le frena para ponerse delante de la cocina, explica a Degusta Castilla y León.

Lo hace todos los días, aunque reconoce que nunca le ha gustado cocinar. Nadie lo diría por cómo se maneja en los fogones, con la destreza del mejor chef. «A la fuerza ahorcan si no, no comes», asegura sobre el trabajo desempeñado primero como madre y luego como abuela de familia.

Natural de la localidad zamorana de Arcenillas, en la comarca de Tierra del Vino, el bacalao es uno de sus platos favoritos. La receta tradicional, con pimientos y tomates, la aprendió de su madre, Dorotea. Entonces, el bacalao era comida de pobres, porque era lo más barato junto al chicharro, recuerda Feliciana, quien ha mantenido la receta en casa porque le gustaba mucho a su marido, Julián, y a sus hijos.

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