Aumenta el número de castellanos y leoneses que hacen testamento

Aumenta el número de castellanos y leoneses que hacen testamento

Los notarios detectan que se consolida la tendencia de legar a asociaciones en defensa de los animales

M. J. PASCUALValladolid

Es mujer, de mediana edad y escoge la primavera, aprovechando que está planificando algún viaje de cara a las vacaciones, para ir a la notaría a formalizar sus últimas voluntades. En ellas, con toda probabilidad, se acordará, además de sus hijos, de dejar algún legado para una organización no gubernamental, la Iglesia o, lo que es cada vez más frecuente, a alguna asociación protectora de los derechos de los animales.

Ese es uno de los perfiles que está despuntando entre quienes han realizado testamento en Castilla y León, aunque siguen siendo mayoría los matrimonios que van a hacerse el documento a la vez. Tienen edades próximas a los sesenta años y varios hijos en común. Son 20.109 los testamentos realizados en lo que va de año, según los datos facilitados por el Consejo General del Notariado. Si se mantiene la tendencia ascendente registrada en el primer semestre de 2017, a final de año habrá más castellanos y leoneses que habrán cumplimentado testamento que el año pasado, cuando se formalizaron 35.226 documentos de últimas voluntades, del total de los 647.545 que se registraron en toda España.

Según la estadística notarial, en la comunidad se tramitaron en los seis primeros meses del año 12.738 herencias, y se contabilizaron 1.290 renuncias, menos que antes. En total, durante 2016 fueron 23.761 herencias las que se formalizaron en Castilla y León y hubo 2.110 renuncias. La primera causa de estas, señalan desde el Decanato de los Notarios de Castilla y León, fue la crisis y la segunda, los impuestos.

Los datos relativos a los testamentos se han recuperado desde 2008, cuando se produjo una importante reducción en el número de documentos ante notario, que la delegada de los notarios de Valladolid , María Teresa de la Fuente Escudero, atribuye a la crisis. Este año, subrayó, se está produciendo un incremento aunque, matizó, «es cíclico y, hasta cierto punto, estacional, puesto que es en los meses de primavera, generalmente en mayo, y también en otoño, cuando registramos un mayor volumen».

Mentalización

También ocurre, señala, que las mujeres están «más mentalizadas» que los hombres y planifican con mayor anticipación el reparto de su patrimonio. «Antes era más habitual que viniera el matrimonio, o la pareja, a hacer juntos el testamento; ahora suelen ser mujeres; los hombres son mucho más reacios, incluso algunos piensan que da mala suerte hacer el testamento y lo dejan para más adelante».

Ahora también se observa en las notarías que está cambiando la tendencia de que el testamento es «para siempre». De hecho, apunta esta notaria, se cambia varias veces «porque también la vida es mucho más cambiante que hace 20 años, cambia más deprisa, hay más divorcios y nuevas parejas con hijos de varias relaciones, de forma que se cambian las disposiciones más veces que antes, sobre todo cuando las relaciones entre los excónyuges no son buenas».

En esos casos de desconfianza se suele designar a una tercera persona como administrador de los bienes de los hijos menores, «para evitar suspicacias hacia la expareja, sobre todo cuando la pareja se ha roto por problemas económicos», explica. En estos casos se suele nombrar como administrador a un tío de los menores. El consejo de esta profesional es que, cuando las relaciones entre todos los miembros de la familia no son buenas, a la hora de dejar una herencia, se acuda a un albacea «para que interprete el testamento y evitar que haya conflictos entre los herederos».

Otra tendencia que se consolida respecto del último año es la reticencia que existe en muchos ciudadanos a mantener la legítima por la sensación que tienen de que sus hijos les han abandonado o no les han atendido correctamente. Tal vez, una de las razones sea «que existe un mayor desapego que antes entre padres e hijos, falta de cariño o mayor distancia». Además, se apunta a la longevidad como otro factor «que no suele ser compatible con los trabajos de los hijos y los cuidados que requiere esa persona mayor. Entonces el padre se siente desatendido y es el sentimiento que tiene», indica De la Fuente.

En las notarías de Castilla y León se recogen muchas de estas quejas, pero no es frecuente que, finalmente, se desherede «muchas veces porque no se quiere perjudicar al resto de los hijos con pleitos que pueden resultar muy largos y dolorosos». Es cierto que el Tribunal Supremo reconoce la posibilidad de desheredar a un hijo por malos tratos, pero se trata de una doctrina que no está consolidada, explican los juristas. «El desheredado va a reclamar sus derechos y los otros hijos van a tener que presentar pruebas, sentencias... no es tan fácil, así que mucha gente desiste y se resigna a dejar la legítima».

Lo que sí ha crecido en los últimos diez años en Castilla y León es el número de testadores que destina una parte de su patrimonio a fines sociales y a asociaciones de protección a los animales. «Antes se dejaba más a la parroquia o a Cruz Roja; ahora se detecta un incremento de los legados a organizaciones de defensa de los animales», indica De la Fuente. La mayoría «suele ser gente que no tiene familia y que vive completamente sola, y no digo solteros, sino gente que está completamente sola, sin nadie alrededor».

El 10% más

El decano de los Notarios de Castilla y León, José Ángel Tahoces, que ejerce desde 1981, primero destinado en Ponferrada y ahora en León, no cree que haya épocas del año en las que se hacen más testamentos que otras. «Es un documento muy estable, regular y no depende de fechas ni de períodos anuales», sostiene el veterano notario. Apunta que la media anual en Castilla y León se mantiene en torno a los 35.000 testamentos, aunque reconoce que en el primer semestre se ha producido un repunte que «de mantenerse a este ritmo, podríamos alcanzar los 40.000, lo que supondría el 10% más». La mayoría de sus clientes son matrimonios «que vienen pensando en sus hijos, testan a la recíproca y reparten entre sus descendientes a partes iguales».

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