70.000 kilómetros diarios recorren los médicos y enfermeros de Castilla y León

Miguel Ángel Costilla, médico de Portillo y de su entorno, en Valladolid. :: RODRIGO JIMÉNEZ/
Miguel Ángel Costilla, médico de Portillo y de su entorno, en Valladolid. :: RODRIGO JIMÉNEZ

Los facultativos de Familia proponen cambiar la organización, la estructura y los incentivos

Ana Santiago
ANA SANTIAGOValladolid

En Castilla y León son más de 2.300 los profesionales, entre médicos y enfermeros, que atienden casi tres consultorios de media en los pequeños pueblos de la comunidad, los de menos de dos mil habitantes. Así, en conjunto, recorren 70.000 kilómetros diarios.

Una comunidad envejecida, dispersa y rural; pero despoblada y con una orografía difícil en muchas zonas. Una comunidad que organiza su asistencia sanitaria en los pueblos más pequeños y profundos con visitas semanales, de frecuencia variable entre uno y tres días semanales, en consultorios. Un maletín y poco más.

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Castilla y Léon abarca 3.652 consultorios de los diez mil que hay en España; de los cuales más de 1.500 se encuentran en municipios de menos de 50 habitantes. Así que algunos médicos solo tienen cupos de quinientos pacientes, casi un 30%, y el 53%, menos de mil. El amplio recorrido de kilómetros –y no es lo mismo Tierra de Campos o Valladolid que el valle de Sajambre en Picos de Europa o la Montaña palentina– reduce el tiempo que el profesional sanitario puede dedicar a la asistencia y, a la par, tiene tan pocos pacientes que sus conocimientos y habilidades clínicas pueden resentirse.

Razones todas ellas, junto a otras inquietudes profesionales, que abarca el estudio que la sociedad científica de médicos de Familia en la comunidad, la Socalemfyc. Un trabajo que concluye que «las condiciones de los profesionales no son las adecuadas, que hay deficiencia en las estructuras, en las consultas y problemas de organización». La presidenta de esta sociedad científica, Elvira Callejo, destaca, en coincidencia hoy con el Día de la Atención Primaria, que los problemas de este primer nivel asistencial y, en particular, en las zonas rurales se arrastran desde hace muchos años. «No hay ninguna actitud de tomar medidas para dar soluciones y todas las propuestas que adoptan son muy transitorias, como la de conceder todas las prórrogas laborales y retrasar hasta los 70 la edad de jubilación, es una medida a corto plazo;pero el problema sigue ahí. Faltan profesionales».

Algunas de las medidas que propone este trabajo son la reestructuración de las zonas básicas de salud con criterios profesionales –«tienen que contar con médicos y enfermeros», insiste Callejo– y con reasignación de efectivos donde sean más necesarios y eficientes; transporte a la demanda para los profesionales y pacientes; mejora de las herramientas de comunicación entre médicos y con el nivel hospitalario; potenciar la telemedicina; el administrativo virtual centralizado, con atención y resolución vía telefónica, y la autogestión real de los equipos para todos los temas organizativos, entre otras medidas.

'Presente y futuro de la medicina en el ámbito rural en Castilla y León' recoge que, aunque el profesional tenga conocimientos y esté actualizado, la falta de recursos hace que tenga poca capacidad resolutiva. ¿La propuesta? Pues Elvira Callejo apela a modelos como el asturiano donde «se crean centros de salud, con equipos, para atender una zona y el paciente se desplaza, claro que tiene que haber transporte, y dispone además de más amplio horario y puede ir cualquier día de la semana».

Además, los consultorios carecen de los medios de un centro de salud. Asimismo, la organización resulta muy cara porque «se paga a precio de consulta, el tiempo discurrido en una carretera». Además, muchas veces el médico tiene que realizar tareas que le son impropias como cuestiones administrativas, de enfermería, celador e, incluso, de limpieza y a precio de profesional facultativo para el sistema.

Algo en lo que coincide plenamente con Javier Salamanca, presidente del sector de Atención Primaria en la Cesm de Castilla y León. Precisa este portavoz sindical que «los intentos de oposiciones y demás para hacer fijas las plantillas son insuficientes y que la Junta sigue sin tomarse en serio el realizar contrataciones atractivas a los médicos residentes, los mir, que hacen la especialidad en la comunidad». Insiste en que «hace falta una buena planificación, no en un despacho con un mapa como han hecho en los dos intentos anteriores que trazaban líneas donde no había ni carreteras, y hay que reestructurar de verdad esta asistencia que, en realidad, sigue igual desde los años 80. Masificada en las zonas urbanas y cara en las rurales».

Todo ello, recoge el citado trabajo afecta directamente a la atención, además del aislamiento y la sensación de desamparo del profesional. Así, este estudio destaca que el mantenimiento de numerosos consultorios genera una alta frecuentación y el exceso de accesibilidad banaliza la relación con el médico y su trabajo. En ocasiones, «se tiene una actitud pasiva ante la enfermedad y se practica una asistencia menos ortodoxa, menos ligada a los estándares de calidad, también por falta de recursos y escasamente preventiva, no hay promoción de la salud, además de marcarse en exceso un modelo paternalista y hay más dificultades para mantener la confidencialidad del paciente».

En cuanto a la atención a la prevención, algo que forma parte de la cartera de servicios de este nivel asistencial, Elvira Callejo precisa que esa es una asignatura pendiente también en zonas urbanas.

Señala que, en la Atención Primaria, hay «dos realidades diferentes, la del medio urbano y las cabeceras de comarca o localidades grandes y las del mundo rural. Los centros de salud urbanos, normalmente, están sobresaturados y en los pueblos, a veces tienen demasiados pocos pacientes. Envejecimiento, mucha incidencia de enfermedades crónicas... Y, a todo ello, hay que añadir que desde hace años no se cubren las sustituciones. Por lo tanto, las plantillas sí se han reducido, en un 10%, porque si bajas, vacaciones, descansos, salidas de guardia... no se sustituyen, la carga es mayor en el que se queda y equivale a una reducción de profesionales».

En cuanto a algunas novedades como la receta electrónica que iban a liberar al médico, la doctora Callejo considera «que quien más lo ha podido notar es enfermería; pero al médico, poco le ha ayudado». Las quejas también llegan para un programa informático, el Medora, que además de sus frecuentes fallos, no convence a estos especialistas ni cuando funciona: «Está mal diseñado, está creado para que la administración sanitaria pueda contar con muchos datos;pero no para ayudarnos en el trabajo diario, es un obstáculo».

No obstante, y pese a las carencias «que siguen desde hace años», la presidenta de Socalemfyc insiste en que «no queremos instalarnos en la queja. Esta es una especialidad preciosa, realmente lo es, y si un licenciado en Medicina de verdad tiene vocación de médico, es lo que somos, no de una parte del cuerpo;de toda la persona con una mirada integral. Estás en contacto con el enfermo, con toda la familia, la comunidad y el abordaje es completo integral».

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