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El 18% de los ascensores de la Comunidad registra defectos graves, sin implicar «peligro para la seguridad»

El 18% de los ascensores de la Comunidad registra defectos graves.
El 18% de los ascensores de la Comunidad registra defectos graves.
  • La Junta precinta cinco aparatos elevadores en 2015 después de que las empresas acreditadas para las inspecciones detectaran un «riesgo inminente» para las personas

El 18%de los ascensores instalados en Castilla y León registró en 2015 defectos graves, aunque que, según la normativa, éstos no suponen un “peligro inmediato” para la seguridad de las personas o las cosas pero que puede serlo en el caso de un fallo de la instalación o bien puede disminuir la capacidad de utilización de ese elevador.

En todo caso, son anomalías que no implican el precinto y el cierre de la instalación como una parada de la cabina a diferente nivel con un escalón leve, la avería del telefonillo o la campanilla de emergencia para avisar de que hay un atrapado en el interior del ascensor o un fallo en el funcionamiento de la luz de emergencia ante un corte de electricidad.

La Dirección General de Industria y Competitividad, dependiente de la Consejería de Economía y Hacienda, tiene censados 47.053 ascensores en la Comunidad. De ese número, 13.771 elevadores se sometieron en 2015 a una inspección por parte de alguna de las empresas acreditadas y solo cinco registraron defectos muy graves, lo que obligó a su paralización. No en vano, la normativa recoge que son deficiencias que constituyen un “peligro inminente” y pueden provocar un accidente. Se trata, por ejemplo, de un deterioro avanzado de los cables que sujetan la instalación.

El último siniestro grave de un ascensor en la región tuvo lugar en mayo de 2015 en un elevador de un bloque de viviendas de reciente construcción en Miranda de Ebro (Burgos). Un accidente que provocó que el ascensor cayera desde el tercer piso hasta el sótano del garaje, con el resultado de una persona herida de gravedad. En su momento, el Ayuntamiento de la localidad apuntó que el elevador se había caído al vacío tras soltarse los cables que sujetaban la cabina.

La mayor parte de los exámenes resultó favorable, en un 67,2 por ciento de los casos, mientras que hubo 2.039 ascensores (14,8 por ciento) con defectos leves y que no impiden superar la inspección. Además, se detectaron defectos graves en el 18,2 por ciento de los ascensores evaluados (2.509), según los datos facilitados por la Consejería a la Agencia Ical. En el año anterior, el porcentaje de aparatos que presentó defectos graves fue del 19,2 por ciento; leves, en el 12,1 por ciento, y favorables, en el 68,6 por ciento de los casos.

La seguridad de los ascensores está de actualidad después de que dos jóvenes fallecieran la semana pasada después de que el suelo del aparato que utilizaban en un edificio de Madrid se desprendiese y cayeran al vacío desde un noveno piso. Un accidente que se produjo pese a que la instalación había pasado las inspecciones correspondientes y la empresa encargada del mantenimiento realizó la revisión en abril.

Los elevadores instalados en edificios de uso industrial y lugares de pública concurrencia deben someterse a este ‘chequeo’ cada dos años. Un tiempo que aumenta a los cuatro años en los que funcionan en edificios de más de 20 viviendas o con más de cuatro plantas servidas y a los seis años en el resto de aparatos.

Normativa

Según la normativa nacional vigente y de Castilla y León, todos los ascensores deben someterse, de forma periódica, a una inspección por un organismo de control acreditado que será ajeno a la empresa de mantenimiento que tenga contratado el propietario de la instalación o la comunidad de vecinos. En concreto, un real decreto precisa que esos organismos son las personas físicas o jurídicas que “teniendo capacidad de obrar y disponiendo de los medios técnicos, materiales y humanos e imparcialidad e independencia necesarias” pueden verificar el cumplimiento de las condiciones y requisitos de seguridad establecidos en los reglamentos.

La inspección debe ser contratada por el titular de la instalación aunque la empresa encargada del mantenimiento del ascensor estará presente durante la visita para realizar las pruebas que el organismo de control solicite. La empresa de mantenimiento comprueba, de manera periódica, algunos elementos del ascensor pero no lleva a cabo algunas de las pruebas de inspección, que pueden detectar defectos graves o muy graves.

La Comunidad cuenta con medio centenar de organismos de control de aparatos elevadores. Uno de ellos es Ingein que realiza las inspecciones de ascensores desde 1997 a raíz de un cambio de normativa. El delegado de la región noroeste de la compañía, José Ramón Martín, recuerda a Ical que los 45 técnicos de su empresa encargados de realizar los controles a estas instalaciones comprueban, a lo largo de hora y media o dos horas, hasta 200 puntos, de los que “muchos de ellos no se relacionan directamente con la seguridad” como, por ejemplo, los led que indican el piso. Algo, a su juicio, importante para que un usuario atrapado en el interior de un ascensor indique su posición para su rescate.

Martín reconoce que las inspecciones actuales a los ascensores son muy completas, aunque precisa que “todo es mejorable”. Tras 22 años de experiencia en el sector, asegura que el hecho de que el 67 por ciento de los controles sea favorable demuestra que se ha avanzado mucho. No en vano, señala que hace 15 años, ese porcentaje no superaba el 20 por ciento. Y todo ello, se debe a las sucesivas normas para mejorar la seguridad de los elevadores. Cita, por ejemplo, la importancia de fijar plazos para solventar un defecto detectado por las empresas de inspección.

Eso sí, subraya que la empresa inspectora avisa a la comunidad de propietarios los defectos graves de las deficiencias pero, en ocasiones, no presta atención a esos fallos al considerar que es un gasto elevado. Una dejación de funciones que, afirma, se solventa con los plazos que marca la normativa puesto que obliga a corregirlos antes de seis meses y de no hacerlo el ascensor quedará automáticamente fuera de servicio.

Antigüedad

La Asociación Empresarial de Ascensoristas de Castilla y León (Acyleas) recordó, a raíz del accidente mortal en Madrid, que el 60 por ciento de los elevadores de la Comunidad tiene más de 20 años y, por tanto, no cuentan con los mecanismos de seguridad de los ascensores actuales. De ahí que la entidad abogara por que estas instalaciones se sometan a reformas para que el nivel de seguridad sea igual que los recién instalados. El presidente de Acyleas, Juan Carlos Fernández, aseguró que esta demanda no significaba que esos ascensores no sean seguros pero sería conveniente que una legislación nacional les obligara a equipararse a los elevadores que se instalan en la actualidad.

En cambio, el responsable de Ingein considera que la antigüedad no tiene por qué influir en la seguridad de un ascensor. “Si el elevador fue bien instalado de origen, está conservado adecuadamente y se somete a un buen mantenimiento con el cambio de las piezas dañadas, su seguridad puede ser igual a uno nuevo”, rubrica.

José Ramón Martín concluye que el ascensor es el medio de transporte más utilizado, que está presente en casi todos los edificios y realiza miles de kilómetros y movimientos cada año. “Las situaciones de riesgo son mínimas y siniestros como el de Madrid nos deben hacer reflexionar para concienciar a la ciudadanía de la necesidad de lograr un 99 por ciento de inspecciones favorables, que pasa por realizar un buen mantenimiento y sustituir las piezas dañadas”, sentencia.