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Más de dos mil perros, maltratados por sus dueños en Castilla y León

Manifestantes en un encuentro contra el maltrato animal.
Manifestantes en un encuentro contra el maltrato animal. / EFE
  • Organizaciones ecologistas y protectoras alertan de que el número de abandonos y agresiones es muy superior al denunciado

Desde abandonos, desnutrición, transporte inadecuado, insuficiente higiene, envenenamiento o negligencia en los cuidados hasta ahorcamientos, muertes o heridas por tiroteos o palizas. El maltrato de animales abarca todo un amplio abanico de diferente gravedad; pero siempre es una agresión contra su confortabilidad y su dignidad. Tener una mascota o un perro de caza o un animal de granja... es una responsabilidad y no un capricho, ni una oportunidad temporal o un uso para explotación.

Castilla y León ocupa el vergonzoso primer lugar de los malos tratos cuando de perros se trata en proporción a su número de habitantes y el segundo en porcentaje del total, después de Andalucía. Los datos que recoge el nuevo informe delMinisterio de Agricultura y Medio Ambiente sobre el sector de animales de compañía tan solo puede constatar los datos del Seprona de la Guardia Civil. Una cifra que no incluye en general ni datos de Policía ni de corporaciones locales, juzgados o centros de acogida. Y además muchos malos tratos se desconocen o no se denuncian. Protectoras, organizaciones de ecologistas o la Fundación Affinity que realiza estudios anuales sobre estas situaciones alertan del bajo número que llega a denunciarse. Apenas saltan los casos más llamativos a los medios de comunicación como los de caballos desnutridos, graves palizas, los ahorcamientos o los gallos de pelea. Las denuncias relacionadas con el bienestar de los animales como la idoneidad de los alojamientos, la higiene, el transporte inadecuado o la falta de registros documentales y sanitarios fueron a 11.729 el año pasado en España, según el balance de la Dirección General de la Guardia Civil. Los delitos por violencia o abandono de animales domésticos tienen penas de hasta 18 meses de prisión y hasta seis meses de inhabilitación;pero pocos llegan a una condena comparados con los miles casos de maltrato animal.

Según dicho trabajo de Medio Ambiente, Castilla y León registra más de 2.300 casos solo de perros maltratados; de ellos, 1.500 son de caza. Los datos son de 2013, aunque el informe es actual, y no obstante en los datos nacionales se observa una coincidencia con otros estudios más recientes de 2016, lo que indica que es un balance habitual.

Castilla y León supone el 16,74% del total de casos de España –solo detrás de Andalucía que acapara el 19,22%– y supera a esta comunidad si el porcentaje se reduce solo a las razas de caza donde supone el 24,26% del total nacional y el sur, el 20,26%. La distancia con el resto de autonomías es de más del doble. Además, y por cada diez mil habitantes, Castilla y León registra el 9,18 casos y le sigue, con 6,12, Castilla-La Mancha. Si se analiza solamente los de caza la distancia entre comunidades es aún mayor y la región acapara el 5,59%. La evolución en los últimos años tiene sus altos y bajos; pero, en general, supera los dos mil casos.

La Guardia Civil realizó en todo el país más de 12.000 intervenciones contra el maltrato animal el pasado ejercicio, que acabaron con 490 personas detenidas o investigadas.

Los perros son las principales víctimas de los abandonos. Otra forma de violencia. De las más de 110.000 anuales que se dejan a su suerte en España, más de 4.700 son de Castilla y León, el 4,38%. En cuanto a abandonos, la comunidad ocupa el décimo lugar en proporción al total y el décimo quinto respecto a su población. El reciente estudio de la Fundación Affinity destaca que ya puede hablarse de una tendencia a la baja en la cifra de animales que llegan a refugios y protectoras a lo largo de los últimos años;pero muy leve y sobre unas cifras todavía muy elevadas y más teniendo en cuenta que no todas las familias tienen una mascota. Son 594.115 los animales de compañía registrados en Castilla y León. La mayoría –584.862 son perros–; le siguen los gatos –6.984– y otros 2.359 entre aves, reptiles, conejos, cobayas y hurones e, incluso, cerdos vietnamitas. Así, en torno a la mitad de los hogares, de la comunidad –en un cálculo medio de 959.615 casas con 2,6 personas por unidad (que es la media regional)– acogen a algún animal de compañía.

El trabajo de esta organización explica que una parte importante de los animales de compañía que llegan a un refugio no han sido abandonados, sino perdidos y que la clave para recuperar a una mascota extraviada es su identificación con el microchip. De hecho, el aumento registrado de perros recuperados por sus propietarios puede explicarse, al menos en parte, por el aumento de este requisito obligatorio.

Los datos también rompen con el tópico de que, al llegar el verano, se abandonan más mascotas. La proporción total de perros y gatos recogidos por entidades protectoras fue del 30,4%, 36,9% y 32,6%, respectivamente para cada uno de los tres cuatrimestres del año, es decir, que es muy similar. La entrada de perros en refugios y protectoras es muy estable a lo largo de todo el año. Sin embargo, la llegada de gatos es más elevada durante el segundo cuatrimestre del año, dato que se explica porque la reproducción del gato es estacional y la mayoría de camadas de gatos no son deseadas por sus propietarios. Estos datos, destaca Affinity «ayudan a entender la importancia de la esterilización en la prevención del abandono».

En cuanto a las causas de este desamparo, son variadas y además ha cambiado la tendencia con respecto a informes anteriores. Si con anterioridad eran las causas económicas las principales razones para dejar a su suerte a una mascota en la calle –especialmente durante la crisis– ahora, la entrega de un animal de compañía a un refugio se debe por el comportamiento del animal (14,8%), las camadas inesperadas (14,5%), los factores económicos (11,9%), el fin de la temporada de caza (10,1%) y los cambios de domicilio (9%). Razones que, presumiblemente, son iguales o similares a a las del abandono.