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Sanidad asume la prueba del talón y deja al equipo en la calle tras 20 años de trabajo

Sanidad asume la prueba del talón y deja al equipo en la calle tras 20 años de duro trabajo
  • La Consejería asume el programa, que se desvincula de la Universidad, y no contratará a la plantilla «porque su titulación no es la edacuada»

La Consejería de Sanidad asumirá el programa de cribado neonatal de enfermedades congénitas, más conocido popularmente como el de la prueba del talón que desarrolla, desde el año 1990, la Universidad de Valladolid, con apoyo económico de la Junta, para toda Castilla y León. Permite detectar enfermedades congénitas en el recién nacido aunque todavía no presentan síntomas.Un tratamiento a tiempo puede evitar problemas de discapacidad mental y alteraciones importantes e irreversibles en diferentes órganos.

De ahí, su importancia. Una extracción de sangre del pie del bebé a partir de 48 horas de haber nacido y no más tarde de las 72 permite detectar las cuatro patologías incluidas actualmente en el programa de Castilla y León: Dos alteraciones metabólicas como son el hipotiroidismo y la fenilcetonuria y otras tantas genéticas como la fibrosis quística y la hiperplasia suprarrenal congénita.

Este programa neonatal está en manos de la Universidad de Valladolid (UVA), a través del Instituto de Biología Molecular (IBGM), desde hace más de dos decenios. Primero y hasta 2011 con un convenio con la Junta y, desde entonces, con una subvención de la Consejería de Sanidad. En breve el Centro de Hemoterapia y Hemodonación, fundación ligada a la Consejería de Sanidad, asumirá el programa pero no su plantilla pese a que el equipo, formado por siete profesionales, lleva años, algunos hasta 20, encargado de realizar estas pruebas. Ya han pasado por su laboratorio las de 474.203 recién nacidos de la comunidad.

Que la sanidad pública asuma un programa que, aunque nació ligado a la investigación y bajo el amparo universitario, realmente es de Salud Pública es algo que ha ocurrido en todas las comunidades. Y es un punto que en realidad nadie cuestiona, como tampoco la ubicación. Que el traslado se haya ejecutado «de espaldas al equipo de cribado neonatal, el hecho de que puede repercutir en calidad y buen desarrollo del programa, sin contar con nosotros para ponerlo en marcha en las nuevas instalaciones y dejándonos en el paro a una edad ya difícil... y después de una vida profesional entregada a este trabajo» es algo que ni se había anunciado inicialmente, el proyecto era asumir también a toda la plantilla, ni resulta fácil de entender no solo por la experiencia de estos profesionales sino porque tanto la Universidad como la Consejería de Sanidad solo tienen palabras de alabanza y de excelencia para hablar de sus resultados.

Parte del equipo incluso visitó las instalaciones de Hemodonación y «fueron presentados al responsable de Recursos Humanos como futuros integrantes del programa. Esto en agosto y, en septiembre, todo cambió», relatan los afectados, que ahora están a la espera de la carta de despido. ¿Qué es lo que se torció? Pues ni ellos lo tienen claro.

Y llegados a este punto dos miradas distanciadas, la de dos instituciones. Por un lado, el director de Salud Pública de la Junta, Agustín Álvarez Nogal, explica que la contratación de los miembros de este equipo fue imposible por su titulación. Hay entre ellos dos médicos genetistas ‘de facto’. Es esta una titulación aún no reconocida como tal porque la misma la aprobó el Ministerio de Sanidad como especialidad en verano de 2014 y está en proceso de homologación y ya es vía Mir. Una bióloga, dos técnicos especialistas de laboratorio y otros dos administrativos completan el equipo de cribado neonatal.

Y es a la titulación a la que la Consejería de Sanidad ha puesto los ‘peros’. El director de Salud Pública destaca que «no se los ha podido contratar porque no cumplen los estándar de Sacyl para contratar que es la exigencia, salvo para Admisión, de especialidad. Los médicos no tienen la titulación en Genética, la bióloga no tiene el BIR y los técnicos, lo son pero carecen del requisito de especificidad. Y administrativos no necesitábamos. No quiere decir que no sean buenos profesionales sino que no están acreditados debidamente».

A esto, los afectados responden que, «desde el principio, Hemodonación conocía que los médicos no tenían aún la especialidad reconocida. Por ello, nos hablaron de un contrato como facultativos técnicos superiores... y los técnicos claro que están especializados... Además es una fundación y puede hacer contratos como estime oportuno», destacan. El centro pondrá al frente «a una persona del Gregorio Marañón, especializada en Inmunología, la segunda de a bordo del programa de Madrid, para dirigirlo en Castilla y León y no nos hace falta más personal porque hay plantilla suficiente en Hemoterapia», destaca Álvarez Nogal.

El responsable de Salud Pública señala que ya no era posible la continuidad con la Universidad de Valladolid, porque la UVA «no quiere seguir. Nosotros los subvencionábamos ahora con 310.000 euros, antes era más, y ellos pagan los reactivos, unos 70.000 u 80.000 euros, y algunas cosas más... bueno esto nos saldrá mucho más barato además».

Investigación

Por su parte, el vicerrector de Investigación y Política Científica de la Universidad, José Ramón López López, explica que «eso de que la Universidad no quería seguir con el programa es matizable. Con la crisis sufrió recortes y durante dos o tres años nos ha resultado deficitario. La Consejería de Sanidad no quería asumir los costes reales del programa. En el verano de 2015, se quiso incrementar el programa con cuatro nuevas pruebas.... No era posible en las mismas condiciones tal incremento. Y planteamos a la Junta la necesidad de revisar las condiciones, que para continuar había que poner sobre la mesa esta situación. El programa es una responsabilidad de Sanidad y ya no tiene el matiz de la investigación, no se considera ese plus. Es realmente un servicio de Salud Pública y, para seguir con ello la Universidad, había que replanteárselo», insiste. Destaca asimismo que «lo razonable era que la Consejería hubiera asumido el programa con el personal, que es ejemplar. Nunca ha habido ninguna queja, se han ido implementando funciones nuevas sin problema alguno... pero no puedo entrar en los costes del personal. Salud Pública dice que no tienen la titulación necesaria... su nivel es excelente».

El vicerrector añade, respecto a que estos siete trabajadores recalen en el paro, que «la Universidad no puede asumirlos. Los pagábamos nosotros pero si no hay programa, desaparecen sus funciones. Llevamos más de un año negociando con Sanidad. La Universidad está abierta a colaborar y a haber apostado por el valor añadido de al investigación».

Así, las cosas, el equipo al completo se va a la calle. Y ello pese al reconocimiento de las partes y también del Servicio de Pediatría del Hospital Río Hortega, centro de referencia en fenilcetonuria, que ha escrito una carta de apoyo y de aval a su «competencia y experiencia». También la Asociación de Fibrosis Quística, entre otras, les enviará una similar.

Álvarez Nogal también defiende las mejoras del nuevo servicio, la aplicación para avisar a los padres o el aprovechamiento de la red de distribución y recogida de sangre también para las pruebas.