Leonoticias

Trabajar después de los 65

Trabajar después de los 65
  • El número de empleados que ha superado la edad legal aumenta un 52% respecto a 2007, hasta los 8.200

“Hago lo que me gusta y disfruto con mi trabajo”. Es el secreto de Pablo Pérez Luengo, un médico burgalés que tiene decidido seguir ocupado a partir del año próximo cuando cumpla los 65. De esta manera, se sumará a los 8.200 castellanos y leoneses que siguen trabajando pese a haber alcanzado la edad de jubilación. El actual coordinador del centro de salud de San Agustín, en la capital burgalesa, finaliza su actividad laboral en diciembre de 2017 pero ya ha comunicado a la Gerencia de Atención Primaria de Burgos que desea prolongar su actividad a partir de esa fecha.

La Encuesta de Población Activa (EPA) del primer trimestre del año, facilitada a la Agencia Ical por el Instituto Nacional de Estadística (INE), recoge que la Comunidad cuenta con 8.200 personas mayores de 65 años ocupadas. El número es el más alto registrado en la serie desde 2007, con un incremento del 51,8 por ciento con respecto a esa fecha que marca el inicio de la crisis económica cuando había 5.400 ciudadanos en esta circunstancia. Es la misma cifra de personas registradas en 2015.

Este dato contrasta con los resultados de la IV Encuesta sobre la Jubilación y los Hábitos de Ahorro de los Españoles publicada esta semana por el Instituto BBVA de Pensiones, que refleja que los habitantes de la Comunidad desearían jubilarse a los 62 años, por encima de los 61,1 del conjunto del país.

En España, hay 160.000 ocupados con más de 65 años, de los que el 20 por ciento corresponde al comercio; seguido del 8,5 por ciento que supone los dedicados a actividades sanitarias y servicios sociales; del 8,2 por ciento que trabaja en la agricultura y la ganadería y del 5,8 por ciento que está empleado en la administración pública.

El estudio no detalla el motivo por el que los castellanos y leoneses desean jubilarse antes de cumplir la edad legal. No en vano, habrá casos de personas que no pueden retirarse por una obligación económica y algunos que optan por continuar en su puesto de trabajo de manera voluntaria. Es el ejemplo de Pérez Luego quien asegura contar, en estos momentos, con una “plenitud profesional que no he tenido hasta ahora” y considera “absurdo desaprovechar” a trabajadores con tanta experiencia que pueden seguir aportando mucho al sistema público de salud.

El coordinador de San Agustín forma parte de la primera promoción de médicos de familia, cuando en 1982 acabó su especialidad. Es decir, lleva casi 35 años trabajando en esa zona de la ciudad, con el mismo cupo de pacientes. Un tiempo que lleva cotizado a la Seguridad Social, a lo que hay que sumar los otros tres de médico residente.

Pablo Pérez Luengo recuerda a Ical que hace unos años era habitual que profesionales vinculados a la enseñanza, medicina y judicatura prolongaran su vida laboral tras cumplir la edad de jubilación. “Mi padre, que también era médico, trabajó hasta los 70 años”, precisa. Eso sí, reconoce que los tiempos han cambiado y, ahora, es frecuente encontrar a médicos y enfermeras con el síndrome del 'burnout' o del quemado en el trabajo.

“La situación en la sanidad ha empeorado en los últimos años y cada vez hay menos recursos, sobre todo en materia de personal, que trae consigo una sobrecarga laboral y un empeoramiento de las condiciones”, sentencia. Una situación que, según él, obliga a acumular las consultas de otros compañeros del centro de salud durante las bajas y las vacaciones.

“No tenemos un trabajo de minero pero en la sanidad hay un deseo generalizado entre los profesionales de jubilarse aunque a mí aún no me ha afectado esta sensación de frustración”, asevera Pérez Luengo. Una actividad a la que suma su pasión por la enseñanza puesto que es profesor asociado de Fisiología en el Grado de Ciencia y Tecnología de los Alimentos de la Universidad de Burgos (UBU).

“Bofetada” a los parados

El secretario de la Federación de Pensionistas y Jubilados de Comisiones Obreras (CCOO) en Castilla y León, Lorenzo Rubio Jodra, critica al Gobierno central por permitir que los trabajadores mayores de 65 años continúen en su puesto. “Es como dar una bofetada a los miles de parados que no encuentran un empleo”, sentencia. En ocasiones, precisa, se trata de jóvenes muy preparados que están a la espera de una oportunidad para demostrar esa valía.

Rubio Jodra excluye a las profesiones liberales como médicos y abogados o notarios al suponer una excepción. El propio Pérez Luengo refuerza estas palabras al comentar que, en su caso, fue el propio Sacyl quien le solicitó si deseaba continuar en su puesto de médico en Atención Primaria a finales del año próximo. No en vano, recuerda que la edad media de los médicos es muy elevada, lo que motivará cientos de jubilaciones a corto plazo que no podrán cubrirse por falta de facultativo.

En cuanto al resto de profesiones, el responsable sindical considera injusto alargar la vida laboral a trabajadores con muchos años cotizados y, por tanto, con derecho a percibir una pensión adecuada. “Otra cosa, serán los jóvenes de ahora que cuando cumplan los 65 años se verán obligados a continuar por contar con una jubilación muy escasa”, afirma. Además, asegura que las empresas son las menos interesadas en mantener ese perfil de trabajador porque “con el coste de un veterano con edad para jubilarse pueden contratar a dos o tres empleados a tiempo parcial”.