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Los farmacéuticos de Castilla y León alertan del mal uso de los antibióticos

La campaña de sensibilización pretende alertar del mal uso de los antibióticos.
La campaña de sensibilización pretende alertar del mal uso de los antibióticos.
  • La iniciativa quiere transmitir el riesgo que suponen las resistencias por un uso excesivo o inadecuado

Las 1.630 oficinas de farmacia de Castilla y León inician esta jueves una campaña de sensibilización con la que pretenden alertar del mal uso que en muchas ocasiones se hace de los antibióticos, una circunstancia que propicia el desarrollo cada vez más frecuente de peligrosas resistencias bacterianas. Para ello, dispondrán de más de 40.000 dípticos informativos orientados a fomentar el uso racional de los medicamentos entre los pacientes.

Bajo el lema ‘Los antibióticos, siempre con receta en la farmacia’, la campaña quiere transmitir al paciente la utilidad de los antibióticos y el problema que suponen las resistencias a los mismos por su uso excesivo o inadecuado, insistiendo en que es necesaria la prescripción y el cumplimiento del tratamiento para así preservar su efecto durante más tiempo en la sociedad.

A este respecto, desde el Consejo de Colegios Profesionales de Farmacéuticos de Castilla y León (Concyl) recuerdan que las oficinas de farmacia no pueden dispensar antibióticos sin receta, que no se pueden abandonar los tratamientos antes de tiempo y que gripes, catarros o resfriados no están provocados por bacterias, sino por virus, por lo que el uso de antibióticos no está indicado. El objetivo final de todas estas recomendaciones es que los antibióticos sigan siendo eficaces.

Correcta administración

Los antibióticos son un tipo de medicamentos que pueden destruir las bacterias o impedir su crecimiento para así curar las infecciones. Existen más de 15 grupos diferentes de antibióticos que se diferencian en su estructura química y su acción contra las bacterias. Su descubrimiento fue uno de los grandes éxitos de la medicina, puesto que han salvado muchas vidas, pero su efecto puede verse disminuido si se toman incorrectamente.

El diagnóstico y la prescripción garantizan la mejor selección del antibiótico adecuado a cada situación, optimizando los resultados terapéuticos y reduciendo a un mínimo el riesgo de efectos adversos debidos al antibiótico.

Pero además existe un problema adicional que puede experimentar el paciente que toma el antibiótico: las resistencias bacterianas. Estas resistencias a los antibióticos por parte de las bacterias pueden ocurrir de manera natural como consecuencia de mutaciones en los genes de una bacteria, pero lo que realmente acelera la aparición de resistencias es el uso excesivo o inadecuado de antibióticos.

Cuando se utilizan por motivos equivocados (infecciones víricas como resfriados, catarros o gripes) o de forma incorrecta (incumplimiento o automedicación) aparecen estas bacterias resistentes que crecen y se propagan a otros individuos, provocando infecciones cuyos tratamientos alternativos son más costosos y con efectos secundarios más graves. La automedicación además puede enmascarar los síntomas, dificultando el diagnóstico y alterando el resultado de análisis.

Desde el Concyl se advierte que este problema va en aumento. De hecho, el desarrollo de resistencias a los antibióticos y la escasez de tratamientos alternativos es, en la actualidad, “el mayor problema de salud pública a nivel mundial”.

Según datos de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios, cada año mueren en toda Europa alrededor de 25.000 personas sólo como consecuencia de las infecciones hospitalarias causadas por bacterias resistentes. En el caso de España, cerca de 2.500 personas mueren al año a causa de infecciones causadas por bacterias multirresistentes. Si no se toman medidas, se estima que en 35 años el número de muertes atribuibles a las infecciones multirresistentes será de 390.000 al año en Europa, lo que en España supondría una cifra estimada que podría llegar a unas 40.000 muertes al año.

La campaña, impulsada por el Concyl gracias al patrocinio de Cinfa, respalda las actuaciones que se están llevando a cabo desde el Consejo General y reedita una campaña que el Concyl ya puso en marcha en 2010.