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Castilla y León reduce los gases invernadero pero es la segunda autonomía con más emisiones por habitante

Imagen de la térmica de La Robla.
Imagen de la térmica de La Robla.
  • La Comunidad, con sus centrales térmicas, genera más del 10 por ciento de esos contaminantes que se envían a la atmósfera, por detrás de Andalucía y Cataluña

Castilla y León logró reducir la emisión de gases efecto invernadero desde 1990, aunque sigue siendo la segunda autonomía que más cantidad de estos contaminantes envía a la atmósfera. De hecho, es responsable, principalmente por sus centrales térmicas, del 10,1 por ciento del total de las emisiones del país, por detrás de territorios fuertemente industrializados y muy poblados como Andalucía y Cataluña, que generan el 15,4 y el 13,3 por ciento, respectivamente.

Asimismo, la Comunidad forma parte del grupo de cinco autonomías españolas que han logrado poner coto a las emisiones de gases en el periodo comprendido entre 1990 y 2014, según los datos del Observatorio para la Sosteniblidad, consultados por Ical. Así Ceuta y Melilla, Asturias, Galicia, País Vasco y Castilla y León contuvieron la generación de contaminantes, mientras que el resto la incrementaron, lo que hizo que aumentara de media un 15 por ciento en el conjunto del país, a diferencia de lo ocurrido en Europa.

Castilla y León redujo en la misma medida las emisiones de gases de efecto invernadero que el País Vasco, uno de los polos industriales de España, y un poco más que Galicia. Por delante, destaca el Principado de Asturias con una diferencia superior a los diez puntos y en primer lugar las dos ciudades autónomas. Por el contrario, Murcia, Canarias, la Comunidad Valenciana y Extremadura lideraron los aumentos, que también se produjeron en Madrid, Andalucía, Baleares, Navarra, La Rioja, Cantabria, Cataluña, Aragón y Castilla-La Mancha.

Desde la década de los 90, Castilla y León, con el 10,6 por ciento, Galicia (8,7 por ciento), Asturias (7,9 por ciento), Comunidad Valenciana (7,2 por ciento), Madrid (6,4 por ciento), Cataluña (13,8 por ciento) y Andalucía (14,2 por ciento) son responsables de casi el 70 por ciento del total de emisiones en España. A la cola se sitúan, por debajo del dos por ciento, Navarra (1,7 por ciento), Cantabria (1,6 por ciento), La Rioja (0,7 por ciento) y Ceuta y Melilla (0,3 por ciento).

En ese sentido, pese a la reducción de las emisiones desde 1990, Castilla y León sigue siendo la tercera comunidad en volumen de emisiones en España (10,1 por ciento), por detrás de Andalucía (15,4 por ciento) y Cataluña (13,3 por ciento). De hecho, los datos recabados por el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, cifran en 33.210 kilotoneladas las emisiones de 2014, mientras que las de todo el periodo analizado alcanza las 950.111. Además, en emisiones por Producto Interior Bruto (PIB), es la segunda de España, sin embargo es de las que menos emisiones tienen por hectárea, por delante de Aragón, Castilla-La Mancha y Extremadura.

Inviernos más suaves

Por otra parte, el Observatorio alertó de un «notable» incremento de las temperaturas durante el invierno, y consideró significativa, aunque en menor medida, la tendencia a la disminución de la temperatura media durante el verano, sin que por ello los termómetros puedan marcar puntualmente valores muy elevados durante determinados días. Este hecho determina que se haya producido una «templanza» del clima que supone una disminución de los contrastes entre el invierno y el verano. También señala que las precipitaciones hayan disminuido en invierno y primavera, mientras que en el verano aprecia un aumento.

En cuanto al impacto sobre la biodiversidad, el informe advierte de que el cambio climático favorecerá la expansión de especies parásitas hacia nuevos territorios, como ciertos hongos patógenos en encinas y alcornoques. Además, avisa de la reducción de algunas especies de vegetación nival en la Sierra de Guadarrama, como consecuencia del aumento de temperatura en los meses de invierno, y su sustitución por leguminosas arbustivas. De hecho, sostiene que en el macizo de Peñalara los arbustos (Juniperus y Cytisus) son cada vez más abundantes en altitudes donde antes predominaban los pastos.

Finalmente, atribuyó a los cambios en las temperaturas y precipitaciones la reducción del 35 por ciento de la cosecha media por hectárea de pino piñonero en los últimos 40 años en los pinares de la provincia de Valladolid.