Leonoticias

La dura cicatriz de un cáncer

La reconstrucción tras una mastectomía evoluciona en función de las provincias.
La reconstrucción tras una mastectomía evoluciona en función de las provincias.
  • Tras la estirpación del pecho por un cáncer las mujeres de León y el Bierzo se ven obligadas a realizar una reconstrucción 'en diferido' | Sólo Valladolid y Salamanca realizan este tipo de intervenciones de inmediato tras una mastectomía

Los únicos hospitales públicos en Castilla y León que realizan reconstrucciones de mama inmediatas en pacientes con cáncer son el Complejo Hospitalario de Salamanca y el Hospital Universitario Río Hortega de Valladolid. En el Hospital de León y Hospital El Bierzo y en el Complejo Hospitalario de Burgos, también se realizan este tipo de intervenciones aunque de forma diferida y no nada más realizar la mastectomía. Así lo indicó este martes la Sociedad Española de Cirugía Plástica Reparadora y Estética (Secpre) tras realizar un estudio sobre los tiempos de espera para reconstrucción mamaria en todo el país.

En lo que se refiere a las listas de espera es en Valladolid donde antes se opera a las afectadas ya que tardan de media un máximo de tres meses. En el hospital leonés la espera se prolonga entre cuatro y seis meses, en Burgos un año y en Salamanca de media tardan entorno a los dos años.

Madrid sería la comunidad en la que menos tiempo pasa desde que se extirpa el tumor hasta que se reconstruye el pecho, no superando en muchos hospitales el mes de espera, mientras que en algunos centros de Andalucía pueden llegar a superarse los cinco años. Desde la Secpre denuncian que en la mayoría de las comunidades los plazos son «inaceptables» y mantienen que se debe a «la escasez de cirujanos plásticos en la sanidad pública».

Según las últimas estadísticas del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, de los 451 hospitales que conforman la red pública del Sistema Nacional de Salud, sólo el 25 por ciento incluye en su oferta asistencial la Cirugía Plástica y Reparadora, frente al casi 70 por ciento de los privados. El otro factor que vinculan a este déficit de cirujanos plásticos, es el hecho de que las reconstrucciones mamarias sean realizadas por otros profesionales como los especialistas de cirugía general y del aparato digestivo o en ginecología y obstetricia, quienes «no disponen de formación adecuada para ello».

Tal circunstancia incrementa el riesgo de complicaciones y provoca resultados de baja calidad, lo que hace necesaria muchas veces la re-intervención por parte de cirujanos plásticos, dilatando aún más los plazos. Asimismo, imposibilita establecer un protocolo común para el tratamiento integral del cáncer de mama en todos los hospitales públicos, generando desigualdades en la atención que reciben las pacientes en función de la comunidad autónoma en que residan o el centro al que estén adscritas.

Varios cirujanos plásticos

No obstante, en el caso de Castilla y León, el Complejo Asistencial Universitario de Burgos cuenta con 12 cirujanos plásticos en plantilla, once en el Hospital Universitario Río Hortega de Valladolid, seis en el Hospital Universitario de León y Hospital El Bierzo en León y tres en el Complejo Hospitalario de Salamanca. Sin embargo, en el centro charro «los cirujanos generales realizan las reconstrucciones inmediatas con expansores y prótesis y si hay complicaciones o se requiere otra técnica, las pacientes se derivan a los cirujanos plásticos».

En general la reconstrucción mamaria reporta a las pacientes unos evidentes beneficios psicosociales, emocionales y en su calidad de vida. Son beneficios que resultan aún mayores si la intervención se realiza con carácter inmediato, es decir, en el mismo acto quirúrgico en el que se extirpan las mamas, ya que en ningún momento se ven sin una parte de su cuerpo.

La reconstrucción inmediata también reduce el tiempo de estancia hospitalaria, los costes de ésta y los plazos de recuperación de las pacientes, no afecta a la evolución natural de la enfermedad, no interfiere con la quimioterapia adyuvante y disminuye el riesgo de formación de edemas o hinchazones por la extirpación de los ganglios linfáticos situados en las axilas.

Así lo aseguran desde la Secpre, desde donde también inciden en que lo mejor es además que la reconstrucción se haga con tejido autólogo y no con prótesis porque estas últimas tienen «fecha de caducidad» y no sirven como método definitivo. Sin embargo, la que se realiza con el tejido abdominal de la propia paciente resulta «más natural» y es una solución «definitiva».

Sin embargo, recuerdan que «los únicos profesionales cuya formación incluye, a día de hoy, la microcirugía para la reconstrucción mamaria son los cirujanos plásticos». Por ello, cuando otros profesionales realizan reconstrucciones, suelen aplicar otras técnicas, como la reconstrucción con expansor y prótesis, «privando a las pacientes de su derecho».

Desde esta sociedad científica denuncian además que la falta de cirujanos plásticos en España que puedan así acompañar a la paciente durante todo el proceso hace que hasta el 80 por ciento de las mujeres a las que se les extirpa el pecho no lleguen nunca a reconstruírselo y que sólo el 5 por ciento lo haga con tejido autólogo.