Leonoticias

Comunicación sin barreras

Celebración del Día Internacional de las Personas Sordas en Burgos el año pasado.
Celebración del Día Internacional de las Personas Sordas en Burgos el año pasado. / EL NORTE
  • La Federación está integrada por diez asociaciones y representa y defiende los derechos y los intereses de las personas sordas de Castilla y León

La Federación de Asociaciones de Personas Sordas de Castilla y León (FASPCL) es una entidad sin ánimo de lucro que representa y defiende los derechos y los intereses de las personas sordas de Castilla y León. Los primeros pasos para su creación se dieron en 1979, aunque hasta el 26 de octubre de 1982 no se aprobaron los estatutos de la Federación de Asociaciones de Sordos de Castilla-León-La Rioja.

Bajo esta denominación trabajó la entidad hasta 1996, cuando la asociación de La Rioja se desvinculó del proyecto para crear el suyo propio. Ese mismo año, con la nueva denominación de Federación de Asociaciones de Sordos de Castilla y León, la entidad se afilió a la Confederación Nacional de Sordos de España (CNSE). En 2002 pasa a llamarse Federación de Asociaciones de Personas Sordas de Castilla y León (FAPSCL) y en estos momentos, aúna a diez asociaciones. Su misión es la representación y defensa de los derechos e intereses globales de las personas sordas para conseguir su plena integración en la sociedad y mejorar su calidad de vida.

Busca así la integración familiar, educativa, laboral y social de estas personas, orientar a las familias sobre la sordera y las barreras de comunicación, coordinar las acciones de las asociaciones federadas y favorecer un espacio de encuentro común y sensibilizar a la sociedad.

Para ello, cuenta con un equipo de profesionales en todas las provincias entre los que destacan los intérpretes de lengua de signos, «una figura clave para la eliminación de las barreras de comunicación». Trabajan estos profesionales para facilitar la comunicación plena en igualdad de oportunidades y eliminar las posibles barreras. La interpretación se lleva a cabo tanto en situaciones del día a día que facilitan la autonomía como en aspectos del empleo y la formación que permiten la participación de los usuarios en todos los sectores de la sociedad en igualdad de condiciones que el resto de la ciudadanía. La Federación tiene un área dedicada a la formación en lengua de signos y organiza cursos. En el año 2015, se realizaron 9.500 servicios de interpretación de vida diaria y 1.433 en el ámbito del empleo, según los datos facilitados por la Federación.

Cuenta también la entidad regional con un servicio de orientación socio-familiar dirigido a dar respuesta a las necesidades del entorno social y familiar de la persona a lo largo de toda su vida. Además, el programa de Agente de Desarrollo de la Comunidad Sorda (Adecosor) se dedica a fortalecer la autonomía, la autoestima y la identidad de las personas sordas y del movimiento asociativo.

Trabaja la Federación con la red de comunicación VideoElBarco, herramienta que permite a cualquier persona sorda y oyente con conocimientos en lengua de signos comunicarse con cualquier otra persona que conozca la lengua de signos acudiendo a estos puntos de comunicación que conforman la red y que están ubicados en las sedes de las asociaciones afiliadas y en algunos ayuntamientos.

Servicios de la Federación

Entre los servicios que ofrece la Federación regional de Asociaciones de Personas Sordas, destaca el programa de itinerarios personalizados para la inserción sociolaboral de personas y jóvenes con discapacidad. Pretende mejorar la empleabilidad a través de una serie de apoyos que potencien las capacidades de la persona y contribuir así a su bienestar socio-laboral. Además, el servicio de empleo ofrece acciones de orientación y asesoramiento laboral, acompañamiento hacia el empleo, mantenimiento y estabilidad en el puesto de trabajo, información y asesoramiento a empresas.

La Federación celebrará el próximo sábado, 24 de septiembre, el Día Internacional de las Personas Sordas, una jornada de carácter reivindicativo en la que se visibiliza la realidad del colectivo y de sus demandas y se pone de relieve «la riqueza de la cultura sorda».